domingo, 16 junio 2019

Reflexiones desde el Brexit

El autor analiza las alternativas que le quedan al proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea y las pone en relación con las próximas elecciones comunitarias y el creciente fenómeno antieuropeista en el Viejo Continente.

Redacción
Pamplona - 3 abril, 2019

fernando-san-miguelPosiblemente nadie esperaba que la salida del Reino Unido de la Unión Europea se complicara tanto y fuese un proceso tan complejo y absolutamente incierto como lo está siendo estos últimos días. Pasado el día fijado para su salida (29 de marzo de 2019), el Reino Unido ha pedido una extensión para tratar de evitar la salida sin acuerdo.

Las últimas horas están siendo un sprint de reuniones, propuestas y mensajes sobre posibles soluciones y vías de salida que no cuajan. Parece que la opción de una salida sin acuerdo no es deseable por ninguna de las partes, pero no es menos cierto que los británicos no consiguen ponerse de acuerdo sobre la relación que quieren mantener con Europa en el futuro.

El proceso es caótico y da la impresión de que los británicos se mueven por caminos para los que no hay salida fácil o ni siquiera se sabe si existe. Han pasado de votar y rechazar tres veces el acuerdo al que había llegado Theresa May con la Comisión Europea en noviembre a votar, hace unos días, en una misma jornada, ocho posibles propuestas, ninguna de las cuales obtuvo la mayoría necesaria para ser aprobada.

Estas iban desde olvidarse del Brexit, hasta salir sin acuerdo, pasando por seis soluciones intermedias. Antes de ayer mismo (1 de abril), se volvieron a votar cuatro alternativas, sin éxito. Si ninguna opción convence de momento al parlamento británico ¿qué opciones le quedan al proceso? Nadie parece saberlo.

El próximo 12 de abril es la fecha límite para llegar a algún tipo de acuerdo.

Estos dos años desde la aprobación del Brexit y todo lo que está ocurriendo en los últimos días, nos permite y debería llevar a la reflexión sobre algunas lecciones aprendidas.

La primera es que no está nada claro que los procesos de desconexión, salida o separación para la economía de un país o una región sean positivos, sino más bien, todo lo contrario.

Desde julio de 2016, momento en el que el Brexit fue aprobado en referéndum, ha habido tiempo de elaborar informes, dibujar posibles escenarios y reflexionar sobre las implicaciones que tendría para el Reino Unido (y Europa) su salida de la Unión Europea. Estos han evidenciado la cantidad de problemas a los que el Reino Unido tendrá que enfrentarse en el corto y medio plazo.

La economía británica empeoraría claramente en muchos ámbitos en los que la pertenencia a la Unión Europea le resulta beneficiosa. Una de las más evidentes es la pertenencia a un mercado único y una unión aduanera, lo cual permite compartir normativas y procedimientos comunes, reduciendo barreras arancelarias y no arancelarias (y por tanto costes) para sus miembros.

Desde la votación del Brexit, las empresas han reducido su inversión.

Un efecto inmediato de la aprobación del Brexit ha sido el aumento de la incertidumbre, y esto nunca es bueno para la economía. En octubre de 2018 (antes del revuelo e incremento actual de la incertidumbre) el Financial Times analizaba seis indicadores desde el Brexit para concluir que estos habían empeorado, si bien no de manera “catastrófica”, desde el “sí” en el referéndum. Uno de los indicadores más claros es la pérdida de confianza y el efecto que ha tenido sobre la inversión.

EL BREXIT Y LAS ELECCIONES EUROPEAS

Ante la incertidumbre sobre la forma en la que el Reino Unido abandonará la Unión Europea, las empresas han reducido su inversión. De acuerdo a este medio, la inversión empresarial (maquinaria y nuevas plantas) apenas ha crecido un 2% desde el referéndum y ha caído un 0,2% con respecto al año pasado. El efecto de la incertidumbre sobre el riesgo a la inversión se percibe también en los índices bursátiles.

El Reino Unido ha sido siempre uno de los principales mercados europeos para las empresas navarras.

El Brexit no afectará solamente al Reino Unido. La dependencia de las relaciones comerciales con el Reino Unido es muy elevada para muchas regiones y empresas en Europa. Navarra es una de ellas.

El Reino Unido ha sido siempre uno de los principales mercados europeos para las empresas navarras, con un claro superávit comercial. La exposición de algunas empresas al mercado británico es muy elevada y les afecta (y por tanto, a nuestra economía) la incertidumbre generada por el proceso y sus implicaciones futuras.

Banderas de la Unión Europea y Reino UnidoPero tampoco debemos hacer oídos sordos a aquellos que no están de acuerdo con el actual modelo europeo. La Unión Europea es un proyecto muy joven, y como tal, en construcción. El Brexit representa la punta del iceberg de corrientes anti-europeístas que también existen en otros países. Es necesario que en Bruselas se entienda el Brexit como una llamada de atención sobre la necesidad de pensar en un modelo europeo capaz de generar más adeptos, reduciendo el éxito y la justificación de dichas corrientes.

Esta misma idea surgió durante y tras la reciente crisis financiera, la cual demostró que la construcción de la Unión Europea era todavía incompleta y evidenció las carencias del modelo. Entonces se reclamaba altura política para superar la crisis. Europa se enfrenta ahora a una nueva crisis, de identidad y de unidad, que va más allá del problema planteado por la salida del Reino Unido.

Las elecciones al parlamento europeo el próximo mayo será un buen pulso para valorar la fortaleza del proyecto europeo y formular propuestas que construyan sobre la base y experiencia acumulada desde 2008.

Fernando San Miguel Inza
Técnico de Comercio Internacional en Cámara Navarra de Comercio e Industria 

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