El Gobierno de Navarra aprobó este miércoles un acuerdo por el que autoriza que Sodena pueda conceder préstamos por un importe máximo de 7 millones de euros durante 2026 para apoyar proyectos emergentes y el crecimiento o mantenimiento de empresas ya establecidas. En este sentido, el volumen total de préstamos a otorgar por parte de las sociedades públicas y demás entes públicos durante el presente ejercicio asciende a 17 millones de euros.
Según recordó el Ejecutivo foral, Sodena concede préstamos participativos y ordinarios. Los primeros, como herramientas de capital riesgo, están orientados al desarrollo de proyectos en crecimiento y nuevas implantaciones. Para su concesión, «se valora la existencia de un equipo promotor comprometido que aporte recursos y dedicación al proyecto, que debe de tener un carácter innovador y capacidad de crecimiento».
Dentro de esta categoría, se distinguen los préstamos a compañías navarras con cierto tamaño que ya operan en el mercado y tienen planes de crecimiento (capital expansión), así como los denominados préstamos semilla, dirigidos a compañías en una etapa de lanzamiento inicial de sus productos. A estas se conceden importes inferiores a 100.000 euros.
Por otra parte, Sodena concede préstamos y créditos ordinarios a terceros, orientados fundamentalmente «al mantenimiento de la actividad, la realización de inversiones y otras finalidades», como el traslado a Navarra de iniciativas existentes. Sus características «son más asimilables a las de una entidad financiera».
La duración de los préstamos oscila entre los cuatro y los quince años, dependiendo de si se trata de operaciones a corto, medio o largo plazo. Así, el tipo de interés mínimo viene marcado por el 50 % del tipo más bajo al que el Gobierno de Navarra haya realizado operaciones de endeudamiento. Normalmente, los préstamos ordinarios tienen un tipo de interés que oscila entre euríbor +0,5 % y euríbor +4 %, dependiendo del perfil del prestatario.
Los préstamos participativos, además de ese mismo interés fijo ordinario, tienen un interés variable calculado en función de la evolución del beneficio, del EBITDA (indicador de la rentabilidad de una empresa mostrando sus beneficios antes de restar gastos financieros, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), de las ventas o de alguna otra variable del negocio.













