El consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial, Mikel Irujo, afirmó este martes que, «ante el impulso industrial de China, Navarra tiene todas las piezas fundamentales para afrontar con decisión la transición hacia el vehículo eléctrico». Dichas manifestaciones se produjeron en la jornada ‘La automoción, en la encrucijada’, que reunió en Baluarte a más de 130 asistentes vinculados a esta industria.
«En un escenario marcado por un contexto geopolítico muy complejo, Europa se encuentra ante el mayor reto industrial y tecnológico de las últimas décadas. Y Navarra ha tomado las decisiones industriales necesarias para asegurar que la fabricación del vehículo eléctrico pueda hacerse en nuestro territorio», aseguró. Entre esas medidas, enumeró las distintas inversiones realizadas por los principales actores locales del sector en los últimos años y que, en conjunto, superan los 1.300 millones de euros. Parte de esa cantidad corresponde, por ejemplo, a los 1.024 millones que Volkswagen anunció en febrero de 2023 para que su factoría de Landaben pueda producir dos modelos eléctricos desde este mismo año.
Del mismo modo, apuntó los 57 millones de euros aprobados por Gestamp para la estampación y ensamblaje de componentes, que se aprobó en febrero de 2024. También los 214 millones destinados por la multinacional coreana Mobis para poner en marcha su planta de ensamblaje de celdas de baterías y que próximamente entrará en funcionamiento en la Ciudad del Transporte. «El futuro de Navarra pasa por la fabricación del coche eléctrico en la propia Comunidad foral», agregó antes de defender que las inversiones realizadas han permitido a la Comunidad foral «completar el puzle de piezas fundamental para contar con un ecosistema industrial vinculado al vehículo eléctrico formado por más de 120 proveedores».
EL ANÁLISIS DE DOS EXPERTOS
Una vez concluida la apertura del encuentro, intervino Joseba Madariaga, director de Estudios de Laboral Kutxa y catedrático de Deusto Business School, con la ponencia titulada ‘Navarra ante las transiciones demográfica, verde y digital: claves para la competitividad industrial y el empleo’. En su intervención, sostuvo que la Comunidad foral encara tres transiciones simultáneas (demográfica, verde y digital), que obligan a articular una agenda industrial coherente si se quiere preservar la competitividad y el empleo.

Mikel Irujo recordó que Navarra ha atraído 1.300 millones de inversión para el vehículo eléctrico.
Así, afirmó que la competitividad industrial «se decide en la capacidad de sincronizar energía, tecnología y personas». En el plano demográfico, alertó de que la reducción de la base laboral puede condicionar la capacidad de crecimiento en los próximos años. También indicó que la pirámide de afiliación evidencia un riesgo de relevo generacional y de pérdida de conocimiento tácito, con una concentración del empleo en los tramos de edad intermedios y una base joven más estrecha. En este escenario, subrayó que el crecimiento «puede chocar con la falta de personas» si no se activan palancas como el incremento de la tasa de empleo, la mejora de la productividad y la atracción y retención de talento, junto con procesos de recualificación orientados a perfiles técnicos.
Respecto a la transición verde, Madariaga puso en valor la ventaja relativa de Navarra en energías renovables, aunque avisó de que el objetivo 2030 mantiene todavía un margen relevante por cubrir. También remarcó que la dependencia energética supone un factor de coste y riesgo para la industria, por lo que reclamó acelerar una energía competitiva apoyada en red, permisos, eficiencia y flexibilidad. En el ámbito digital, resaltó el buen posicionamiento general del territorio, pero con brechas en pymes y en talento aplicado. Y, como conclusión, propuso que el nuevo Plan Industrial de Navarra (ya adjudicado) se articule sobre seis palancas operativas: atraer, retener y recualificar talento; acelerar una energía competitiva; escalar la difusión digital en pymes; reposicionar la cadena de valor de la automoción; impulsar la innovación aplicada; y garantizar una transición justa vinculada a la cohesión territorial.
Por su parte, Thomas Puls, senior Economist del German Economic Institute, impartió la ponencia ‘¿Está Europa perdiendo la carrera del automóvil? Regulación, electrificación y competitividad industrial’. A su juicio, Europa se enfrenta a una «tormenta perfecta» en la automoción, que se viene gestando desde hace décadas. Puls dijo que el mercado europeo de turismos arrastra desde hace años una debilidad estructural, lo que limita la escala industrial del continente, y situó el foco en el desplazamiento del centro de gravedad del automóvil hacia Asia, donde ya se concentra cerca del 60 % de la producción mundial.
Ante esta tesitura, el economista explicó que Alemania ha mantenido un mejor comportamiento relativo que otros países europeos en términos de producción y exportación, pero consideró que los retos actuales se juegan en un terreno distinto al de ciclos anteriores. Ahí, valoró que la electrificación ha contribuido a sostener la producción en los últimos años, si bien planteó que la competencia global se ha intensificado, especialmente por el liderazgo de China. «Dos tercios de los coches eléctricos se matriculan ya en aquel país», afirmó justo antes de remarcar que esa escala de mercado se traduce en capacidad de aprendizaje industrial y ventaja competitiva.

Thomas Puls subrayó que Europa se enfrenta a una «tormenta perfecta» en la automoción.
De ahí que el desafío para Europa no se limite a la venta de vehículos, sino que afecta a la cadena de suministro y al control tecnológico del nuevo modelo productivo. En su análisis, constató el dominio de las compañías chinas en la fabricación de baterías y su posición estratégica en el refino de minerales críticos, elementos que condicionan costes y seguridad industrial. A su vez, situó el desarrollo del vehículo autónomo como «el próximo gran salto» y concluyó que la innovación será el factor decisivo: «Europa está perdiendo terreno en este campo”. Por ello, reclamó reforzar la inversión en I+D y la capacidad tecnológica para sostener la competitividad industrial del sector.
MESA REDONDA
La jornada se completó con la mesa redonda ‘De la Estrategia europea a la fábrica: retos industriales y decisiones en Navarra’. En ella participaron Michael Hobusch, presidente de Volkswagen Navarra; el vicepresidente del Clúster de Automoción de Navarra (ACAN), Julíán Jiménez; y Txus Pintor, director general de NAITEC.
El primero hizo hincapié en que la industria europea del automóvil debe afrontar de manera unida los desafíos derivados de la creciente competencia internacional, especialmente la procedente de China. Y puso el foco en la necesidad de definir cómo proteger y gestionar el tejido industrial europeo. «Debemos defenderlo, ya que sin industria no hay bienestar para nuestras sociedades», sentenció.

La jornada se completó con la mesa ‘De la Estrategia europea a la fábrica: retos industriales y decisiones en Navarra’.
Por su parte, Jiménez apostilló que el sector debe asumir el reto de liderar la tecnología del vehículo eléctrico, tras reconocer que Europa «se ha quedado atrás» frente a sus competidores. Asimismo, insistió en que la competitividad exige actuar sobre factores internos como los costes, el absentismo y el consumo energético en las operaciones, y reclamó un compromiso compartido entre sociedad, Administración y empresas. «Tenemos que trabajar en conjunto y crear un ecosistema en el que no se desperdicie ninguna oportunidad de mejora».
Finalmente, el director general de NAITEC recalcó que el sector atraviesa un escenario marcado por la incertidumbre, lo que obliga a abrir espacios de debate y reflexión para reducirla en la medida de lo posible. Pintor remató que, aunque el apoyo administrativo es necesario, el desafío no se limita a las ayudas, sino a la capacidad de actuar de forma coordinada. «Es una cuestión de ir juntos», concluyó.













