¿Qué puede llevar a cuatro jóvenes del valle de Roncal a hacerse cargo de una quesería con lo duro que es emprender en el sector agroalimentario? En este caso concreto, confluyen razones familiares, su amistad, el sentido de pertenencia al lugar y una pizca de inquietud empresarial. Se trata de la cuadrilla formada por Eneko Marko, Mikel Galetx, Julen Garjón y Beñat Alastuey, hijo de Iosu, el dueño de la Quesería Ekia hasta hace solo unos meses.

Los cuatro salieron al rescate del negocio, fundado en  Uztárroz y ahora reubicado en Isaba, al saber que el esfuerzo de toda una vida se desperdiciaría tras la merecida jubilación de Iosu. "No podíamos dejar que una empresa artesana con más de treinta años de historia se perdiera", explica a ValoresTOP Garjón, que también ejerce como director del Centro de Esquí Nórdico Larra-Belagua y fue el seleccionador de Brasil durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín en 2022.

Beñat es la piedra angular del grupo porque es primo de Julen por un lado, y de Eneko y Mikel por otro. Aunque, en paralelo, este último y Julen estudiaron juntos en el colegio. "Al principio queríamos mantenernos en el pueblo original por preservar la tradición, pero por razones logísticas nos decantamos por Isaba y la acogida ha sido muy buena", celebra Julen.

Encontrar el local, solicitar ayudas... No ha sido fácil, pero ya hemos arrancado la producción y Iosu está encantado

Por su parte, Iosu está agradecido de que sus amigos se hayan sumado a esta aventura, sobre todo porque no ha sido un proceso sencillo. Optaron por llevar a cabo el relevo hace más de tres años, pero los requisitos administrativos les han llevado más tiempo del planeado. "Encontrar el local, solicitar ayudas... No ha sido fácil, pero ya hemos arrancado la producción y Iosu está encantado", subraya Julen. "Estoy convencido de que muchos jóvenes no emprenden porque no tienen herramientas para superar toda la burocracia. Hasta algo que debería ser sencillo, como solicitar una ayuda, es un proceso muy duro. Y, si tienes que pedir un presupuesto o contratar a un asesor, igual incluso no te compensa", prosigue.

LA QUESERÍA

La cuadrilla ha mantenido el estilo que caracterizaba al establecimiento original. Los cuatro tenían claro que no podían perder el toque tradicional del queso porque, al fin y al cabo, "es lo que cliente demanda de un producto así". Por eso cuentan con proveedores de leche de oveja ubicados en Baztan, Ulzama, Erro y el resto del valle de Roncal: "Como en las queserías no se desperdicia nada, preparamos varios productos. El primero, un queso un poco semicurado, suave y con cuatro meses de maduración; el segundo, otro de seis más fuerte; y también proyectamos elaborar un tercero con nueve meses".

No podíamos dejar que un negocio artesano con más de treinta años en el mercado se perdiera

También producen requesón fresco y gaztazarra. "Como nuestro queso es artesanal, algunos nos salen torcidos o demasiado agrietados. Esos no los vendemos, sino que los almacenamos para madurar más tiempo y hacemos la pasta de queso curado que, finalmente, será el gaztazarra", especifica Julen, cuyo queso favorito es el suave.

El trabajo realizado por el fundador durante los últimos treinta años les ha permitido contar con un mercado asentado. No obstante, la cuadrilla tiene la intención de ampliar sus fronteras, y trabajará para que sus quesos se disfruten en todo el mundo. "La zona este de Navarra la tenemos bien cubierta, desde el Baztan a Salazar, Sangüesa y Ansó (Huesca). También llegamos hasta San Sebastián, Bilbao y Pamplona, donde incluso estamos negociando con varias carnicerías", apunta Julen, que cada semana se turna con sus amigos para repartir los pedidos.