lunes, 16 diciembre 2019

Un brindis XXL

Conocer de primera mano a una de las familias bodegueras más excelsas del panorama vitivinícola es posible gracias a la jornada de puertas abiertas que cada año celebra Ochoa. En ella, además de degustar sus mejores vinos, os invitan a brindar y celebrar la vida a la sombra de una botella Gran Reserva de tamaño imperial, en lo que se prevé como un día, sin ninguna duda, de tamaño XXL.

Iñaki Arbilla
Olite (Navarra) - 30 noviembre, 2019

Bodegas Ochoa abre de nuevo las puestas de su casa y propone un brindis con su Gran Reserva tamaño imperial.

Como los buenos vinos, el tiempo actúa como un potenciador de las cualidades. Por eso, no nos puede extrañar que este haya sido un año transcendental en la larga vida de una de las más emblemáticas sagas familiares de bodegueros. Una historia de amor por el trabajo bien hecho que se inició en un lejano 1845. De esta forma, partiendo de una filosofía innovadora, pero siempre con un profundo respeto a la naturaleza, Ochoa ha afrontado con éxito durante este 2019 su transición hacia lo ecológico.

La enóloga de la familia, Adriana Ochoa, lo justifica porque “habiéndose demostrado la calidad y la salud que nos aporta lo ECO, nos parece lo más lógico”. Así que hay que celebrarlo y compartirlo como se merece y, por ello, Ochoa ha decidido abrir una vez más las puertas de sus bodegas, situadas en la palaciega ciudad de Olite, en lo que se promete como una jornada muy especial para todos aquellos que quieran acercarse a este bello rincón de la Navarra meridional. Es la particular manera que siempre han tenido los Ochoa de vivir el vino.

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Olivos ecológicos y viñas crean en los campos de Ochoa un ecosistema, que permite imágenes como esta.

Así que, si el 6 de diciembre estáis en disposición de renovar vuestra bodega con vistas a las Navidades, Ochoa os ofrece dos modalidades de visita diferentes. Por un lado, se puede recorrer la bodega y catar tres de sus mejores vinos. O bien formar parte de una visita especial a las instalaciones de la mano de Adriana, más la siempre grata experiencia de la cata. También es posible apuntarse tan solo a la degustación. O simplemente acercarse hasta Olite para disfrutar del ambiente vitivinícola que siempre se respira en las instalaciones de Ochoa.

Como parte de la celebración, a mediodía los Ochoa abrirán una botella Ochoa Gran Reserva de tamaño imperial, que compartirán con todos los presentes en un brindis especial. Porque en esta saga siempre han considerado a sus clientes como parte de la gran familia de amantes del vino.

Adriana Ochoa guiará a los visitantes en una jornada muy ecpecial.

Aquellas personas que hayan decidido dejarse acompañar por Adriana Ochoa podrán complementar las catas de vino con una siempre deliciosa degustación de aceite. En Ochoa están tan enamorados del cultivo de la tierra y la calidad de sus terrenos, que dedican parte de su producción a este otro imprescindible de la gastronomía mediterránea. En la degustación podréis saborear los diferentes tipos de aceite y disfrutar del virgen extra elaborado por Ochoa utilizando arbequina, con su peculiar gusto mantecoso que incluye un acabado ligeramente picante, y koroneiki, de un frutado verde intenso con reminiscencias de hoja de olivo y alcachofa.

Como remate final a la fiesta, todas aquellas personas que hayan realizado una visita podrán disfrutar de un descuento de 10 euros en compras superiores a 30 en la tienda, donde además siempre podéis encontrar los productos Ochoa a un precio especial. Para poder vivir esta jornada tan especial puedes reservar en el 948 740 006 o en [email protected].

ESTRELLAS NAVIDEÑAS

Para los Ochoa hay cuatro vinos que resultan imprescindibles con vistas a estas Navidades, sin olvidar que también podéis descubrir los vinos singulares de Adriana con la Serie 8A. Ahí tenemos, por ejemplo, el Ochoa Reserva, innovador, elegante y elaborado con la paciencia de quien sabe escuchar a la naturaleza y seleccionar lo mejor de ella. Un vino maduro, complejo, que mantiene su carácter afrutado, pero que su vez resulta elegante y sedoso.

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Vinos singulares de Adriana, con la Serie 8A. (Foto: Miguel Suárez)

Siguiendo esa misma línea de excelencia, Ochoa Gran Reserva resulta un referente obligado para esta bodega familiar. Elaborado con las mejores cosechas, proviene de una exhaustiva selección de uvas desde la viña, por lo que solo se produce en los mejores años. Resulta el complemento perfecto para acompañar carnes a la plancha, estofados, así como quesos curados.

Por su parte, el Tempranillo siempre ha sido el niño mimado de la casa y el primero que comenzó la conversión a lo ecológico. Fue de los primeros vinos en comunicar el varietal en la etiqueta, originando una mini revolución en el sector. Posee unos suaves taninos y un aroma delicioso a frutos rojos. Fácil de beber, invita a una segunda copa.

Premiado vino de MdO Moscato de Ochoa. (Foto: Miguel Suárez)

Por último, aunque no menos importante, está el Moscatel, un vino con amplio reconocimiento internacional, que se reinventa en cada añada, manteniendo siempre su peculiar estilo. En años cálidos, destacan los aromas amielados y de flores. En los frescos, los de frutas tropicales y flores blancas. Es un vino apropiado para acompañar postres, quesos, foie y elaborar cócteles.

En cuanto a la cosecha de este año, Adriana Ochoa constata que “se caracterizó por un invierno cálido, seguido de una primavera fría y seca”. Debido a esta climatología, la planta no produjo una cantidad importante de uva. Sin embargo, “la madurez fenólica (piel y pepitas) llegó un poco antes que la tecnológica (azúcar y acidez), permitiéndonos vendimiar cada parcela en su mejor momento”, comenta Adriana Ochoa. En resumen, “podemos decir que la calidad de esta añada ha sido muy superior y destaca por el gran equilibrio de las uvas y los vinos”.

Como buenos amantes del vino, la paciencia es una de sus nuestras principales  virtudes. Así que tendremos que esperar un tiempo para disfrutar de los vinos Ochoa recolectados este año. Mientras tanto, para afrontar con el mejor espíritu ese transcurrir del tiempo podemos pensar en lo acertado que fue el genial Salvador Dalí cuando dejó escrito eso de “un gran vino requiere un loco para hacerlo crecer, un hombre sabio para velar por él, un poeta lúcido para elaborarlo y un amante que lo entienda”. ¡Larga vida al vino de Ochoa!

Bodegas Ochoa en la localidad navarra de Olite. (Foto: Miguel Suárez)


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