El crepe, uno de los dulces más emblemáticos de Francia, nació en la Bretaña y su origen se remonta al siglo XII. Este producto se popularizó entre los agricultores y campesinos de la región debido a que se preparaba con ingredientes baratos y disponibles (harina, leche, huevos y mantequilla) y a su sencilla elaboración.
Con el paso del tiempo, el crepe se convirtió en uno de los platos más representativos de la gastronomía francesa, el 2 de febrero se celebra el Día Nacional del Crepe en el país galo y, en la actualidad, su fama ha traspasado fronteras y se ha extendido por medio mundo. Este producto también ha llegado a Pamplona, cada vez está más presente en los almuerzos o meriendas de los pamploneses y en la ciudad se han puesto en marcha creperías especializadas.
La Crepería
En 1993, Orreaga Orayen, dueña de La Crepería, levantó la persiana de este coqueto establecimiento ubicado en la calle San Gregorio. Durante estos últimos 32 años, Orreaga se ha ganado el paladar de multitud de pamploneses con los creps que elabora al momento, a la vista y a escasos centímetros de los clientes que, mientras aguardan, se les hace la boca agua. El local es muy pequeño, no tiene mesas y solo cuenta con un par de banquetas y otro par de bancos, situado en el exterior, en los que la gente se sienta y disfruta de este manjar.

La coqueta fachada de La Crepería, con dos pizarras colgando en las que aparecen una infinita lista de ingredientes.
El establecimiento prepara crepes dulces –harina, leche, huevos, azúcar y mantequilla–, salados –harina, leche y huevo– y galettes, crepes de sarraceno originales de Bretaña para intolerantes al gluten.
Los crepes se pueden rellenar con una interminable lista de ingredientes escritos a tiza en una pizarra: galletas, dulce de leche, crema de castaña, nutella, sirope de arce, lacasitos, oreo, frutas, almendras, nueces, quesos (emmental, cámembert, brie, roquefort y azul), tomate (seco, cherry y frito), calabacín, rúcula, aguacate, salmón, pollo, salchichas, jamón de york, jamón serrano, champiñones, cebolla caramelizada, salsas (tártara, mostaza, curry, mayonesa), ajo, orégano…
La Crepa
Brian Herrera y Mirian Mariaca están al frente de La Crepa. Este negocio, ubicado en la Plaza del Consejo, elabora crepas (término que se emplea en México para referirse a los creps) y dulces mexicanos.

Una crepe, de La Crepería, con tomate, jamón y queso elaborada al momento.
El interior de los creps se pueden rellenar con múltiples combinaciones como helado con frutos del bosque, nutella con platano, canela con crema de azahar y gajos de naranja, nutella con fresas o manzana y canela. Los propietarios del establecimiento también recomiendan a los clientes que se atrevan con combinaciones típicos del país americano.
Coachella
En Coachella Coffee Shop, situado en la Plaza del Castillo, los deseos más dulces se hacen realidad. Los pamploneses más golosos pueden disfrutar, en pleno corazón de la ciudad, de unos deliciosos creps que se pueden personalizar con más de 30 toppings diferentes: frutas, helados, frutos secos, dulce de leche, galleta lotus, oreo triturado, kinder bueno, nutella, nata, fresas…
Para los clientes más indecisos, Coachella ofrece sus propias combinaciones: chocolate blanco, galleta lotus y plátano; caramelo, kinder blanco y Chips Ahoy; nutella, fresas, arándanos y kiwi; sirope de chocolate blanco, oreo y kit kat; nutella y mini nubes; nutella, fresas y plátano o jamón cocido y queso derretido.
El establecimiento también vende los famosos Bubble Waffles, un gofre esférico con burbujas. Este producto es originario de la gastronomía de Hong Kong, se ha vuelto famoso en el mundo entero y se suelen servir con frutas, chocolate y otros dulces en su interior. Además, elaboran cookies caseras, milkshakes (batidos de helado), mini pancakes y smoothies (batidos de fruta natural).
AQ Crepes
En verano de 2022, Yolanda Bonilla puso en marcha AQ Crepes, establecimiento que se encuentra en la calle Esquíroz de Iturrama. El local, ubicado en las inmediaciones del Grupo Rinaldi, tres centenares de viviendas construidas en la década de los 60, ocupa dos antiguos bares del barrio: Frankfurt’s Bar y El Amanecer. La carta está compuesta por crepes dulces y salados.













