Apenas tenía 28 años cuando compró lo que, a simple vista, tan solo era un puñado de ruinas. Echándole mucha imaginación (y quizá también una pequeña dosis de locura) Cristina Ros supo ver en aquellos muros vencidos la huella de algo que merecía ser rescatado. Donde otros veían piedra y escombro, ella intuía historia, belleza dormida y un apasionante futuro por construir.
Por aquel entonces trabajaba como fotógrafa especializada en la reproducción de obras de arte. Acostumbrada a mirar con lupa los pigmentos, las texturas y los silencios de cuadros, desarrolló una sensibilidad casi quirúrgica para captar lo que no todos ven. Y precisamente eso fue lo que aplicó al Palacio de Etxauri, que en el pasado perteneció a la familia de la reina Fabiola de Bélgica: una mirada capaz de encontrar valor en lo olvidado.
En la ermita, ubicada dentro del recinto, instauró su propio estudio fotográfico, e hizo del palacio su hogar. «A raíz de eso, muchos artistas comenzaron a visitar el lugar. Por ejemplo, el pintor vasco Carmelo Ortiz de Elgea«, relata ilusionada. De pronto, sopesó la idea de convertir el enclave en una casa rural: «Quería compartirlo con el mundo. Así que me puse manos a la obra».
GRANDES CELEBRIDADES
Actrices, guionistas, escritores, cantantes… Son muchas las celebridades de renombre que han dormido entre las lujosas paredes del Palacio de Etxauri. Las hermanas Idoia y Amaia Montero, exintegrante de La Oreja de Van Gogh, fueron las primeras. «Recuerdo que era Navidad y se quedaron unos cinco días. Los rumores corrieron enseguida por el pueblo. Fue un honor acogerlas… ¡Ahora soy todavía más fan!», expresa entre carcajadas.
«Cuando los huéspedes se marchan, percibo en las paredes la vibra que han generado durante su estancia»
La directora de cine y guionista alsasuarra Helena Taberna también «ha fraguado muchos proyectos» allí. Sonriente, nuestra protagonista remarca que «tenerla como huésped y amiga es todo un placer». No es la única cineasta que ha residido en el palacio. De hecho, la madrileña Almudena Carracedo, ganadora del Goya a la Mejor Película Documental en 2019 con su obra El silencio de otros, buscaba un lugar tranquilo para grabar diversas entrevistas y se topó con el proyecto de Cristina: «Cederle mi espacio fue un privilegio».
Otra de las mayores celebridades que ha visitado este idílico entorno navarro es la actriz norteamericana Candis Cayne, icono LGTBI, pionera como mujer trans en la televisión estadounidense y una artista «tan encantadora como divertida»: «Le gustó tanto España que próximamente volverá», anuncia nuestra protagonista con cierto tono de misterio.
UN LUGAR INSPIRADOR
El alojamiento cuenta con un piano y tres grandes bibliotecas. Una se enfoca en arte, otra en literatura y la última exclusivamente en Francisco de Goya. Todas ellas forman parte de un universo sereno y sofisticado donde el tiempo parece detenerse. Techos altos, ventanales que enmarcan el paisaje navarro y crean una atmósfera mágica… La inspiración aparece casi sin buscarla. «María Roig, actriz y escritora catalana, dijo que estar en mi casa era un sueño. La verdad es que es un entorno fantástico. Cuando los huéspedes se marchan, percibo en las paredes la vibra que han generado durante su estancia. Este es un espacio que sirve para el amor», suspira Cristina.

El alojamiento cuenta un piano y tres grandes bibliotecas.
Entre los recuerdos que atesora en la memoria, también destaca su encuentro con el escultor Jorge Oteiza. Hay palabras que se quedan grabadas para siempre, y él la definió como «mujer solar». No lo ha olvidado. «Es el mejor piropo que me han lanzado en la vida», confiesa aún conmovida. Preparó para él y sus amigos una exquisita comida. Instantes como esos –una palabra que ilumina, una sobremesa que se alarga o una presencia transformadora– son los que han ido modelando el alma del Palacio de Etxauri. Más que un alojamiento, se trata de un hogar vivo, habitado por historias, voces y miradas que guardan su eco entre los muros.













