sábado, 16 febrero 2019

Un tercio de la producción mundial de alimentos va a la basura

José Esquinas, experto de la FAO, ofreció una charla a personal técnico de INTIA en la que afirmó que “es necesario conservar la biodiversidad como garantía de futuro”

Redacción
Pamplona - 21 enero, 2019

comida-basura

Con el sistema actual, sobran alimentos. Un tercio de la producción mundial anual,  1.300 millones de toneladas, acaban anualmente en la basura mientras 820 millones de personas pasan hambre en el mundo. Son algunos de los datos aportados por José Esquinas-Alcázar, quien ha trabajado durante 30 años en la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y fue presidente de su Comité de Ética en la Alimentación y la Agricultura, en una charla ofrecida en la sede de la sociedad pública INTIA en la que reflexionó, junto con el personal técnico de la empresa, sobre biodiversidad, recursos genéticos y soberanía alimentaria.

Esquinas-Alcázar se ocupó durante su estancia en la FAO de asuntos relacionados con recursos genéticos, biodiversidad agrícola, cooperación internacional y ética para la agricultura y la alimentación. Es uno de los responsables directos de la firma en 1983 del Compromiso Internacional de Recursos Genéticos, así como del Tratado Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, un acuerdo vinculante sobre la conservación de la diversidad para el futuro, el uso sostenible y amplio de esos recursos, incluidos los infrautilizados, y la distribución justa y equitativa de los beneficios.

El conferenciante comenzó su exposición planteando si con el tipo de agricultura actual estamos condicionando la alimentación del futuro e hizo referencia a un dicho africano que dice que los recursos naturales del planeta no nos pertenecen, los tenemos en préstamo de nuestros hijos.

Una extensión que supone 28 veces la superficie de España es utilizada para alimentos que no va a aprovechar nadie.

Indicó que, con el sistema actual, sobran alimentos. Las pérdidas por desperdicios suponen un tercio de la producción mundial anual, 1.300 millones de toneladas de alimentos acaban en la basura anualmente mientras 820 millones de personas pasan hambre en el mundo. Una extensión que supone 28 veces la superficie de España es utilizada para alimentos que no va a aprovechar nadie y, al mismo tiempo, en estos momentos 17 millones de personas mueren al año como consecuencia del hambre y la malnutrición, 45.000 al día. Además, continúa aumentando el número de obesos, en 2005 el número de hambrientos en el mundo era igual al de obesos y a día de hoy el número de obesos ya es el doble que el de hambrientos. Sin embargo, producimos un 60% más de lo que necesitamos para alimentarnos.Esquinas

José Esquinas denunció que el hambre es sin duda alguna la mayor tragedia y la mayor vergüenza de la humanidad porque pudiendo acabar con ella no se hace. La FAO destina a combatir el hambre lo que los países desarrollados gastan en comida de perros y gatos en una semana. También apuntó que las inversiones en agricultura reducen el hambre tres veces más que las inversiones en cualquier otro sector y, sin embargo, durante los últimos años se vienen reduciendo dichas inversiones en agricultura.

SOBERANÍA FRENTE A SEGURIDAD ALIMENTARIA

Pero hoy además, en un mundo globalizado, el hambre es una amenaza. Sin seguridad alimentaria no hay ni podrá haber nunca paz ni seguridad mundial. Así, afirmó que habría que eliminar el hambre en el mundo por caridad, por fraternidad, por solidaridad… y si no, aunque sea, por egoísmo inteligente. Según el último informe de la FAO, el problema del hambre no es la producción sino el acceso a los alimentos. Una de las posibles soluciones es defender la idea de la soberanía alimentaria (producir al nivel más cercano posible, intentando depender lo menos posible de otros y protegiendo la biodiversidad) sobre la seguridad alimentaria (producir más para alimentar a la población). Además, acaba de comenzar el Decenio Internacional de las Naciones Unidas de la Agricultura Familiar (2019-2028) y está recién aprobada por la ONU la Declaración Universal de los Derechos de los Campesinos. En muchos países un 80% de la comida que llega a la boca del consumidor procede de la agricultura familiar, es necesario incentivar la producción local.

Respecto a la pérdida durante el último siglo de la biodiversidad indicó que el ser humano ha utilizado más de 10.000 especies distintas para la agricultura y la alimentación y hoy únicamente usamos 150 especies y solo 4 (trigo, arroz, maíz y patata) contribuyen con más del 60% a la aportación calórica humana. Por ello, debemos ser capaces de iniciar con responsabilidad un cambio radical al respecto ya que esta trayectoria nos lleva, a toda velocidad, hacia el desastre. Es necesario conservar la biodiversidad porque es garantía de futuro.

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