viernes, 20 septiembre 2019

En un año climatológicamente difícil se han conseguido buenos vinos, especialmente rosados y blancos.

En el canal de hostelería la D.O. Navarra es la que experimenta un mayor crecimiento al aumentar un 0,8%. Esta subida aúpa a la región a la cuarta posición con mayor presencia, con una participación del 6,3% en el mercado nacional. En alimentación la evolución también es positiva alcanzando el 3,5% de penetración y afianzándose entre las principales regiones productoras españolas, según el último informe de la consultora Nielsen.

Al analizar los datos por colores de vino, en un contexto general en el que sólo crecen los vinos blancos, Navarra gana cuota de manera notoria hasta situarse en octava posición en la comercialización de este tipo de vino gracias al canal hostelero. En cuanto al rosado, la Denominación de Origen incrementa y afianza su posición de liderazgo con un 33%. Una de cada tres botellas de vino rosado que se venden en el ámbito nacional es D.O. Navarra. Y en el mercado de los tintos, la región incrementa su participación en ambos canales: alimentación y hostelería. “Estamos muy satisfechos con los datos que arroja el último informe de Nielsen. Nuestros vinos vuelven a ser muy competitivos en un contexto difícil, ya que el 2018 supuso un descenso del volumen del vino vendido. Eso sí, se ha experimentado un aumento en el valor y los vinos con D.O. mantienen un buen comportamiento”, comenta el gerente del Consejo Regulador de la D.O. Navarra, Jordi Vidal.

En el contexto general, solo aumentan las ventas de vino blanco, del que la D.O. Navarra es la octava que más comercializa.

Las noticias son positivas para el sector, porque continúa la tendencia global de incremento del precio del vino con denominación de origen en los dos canales. En el caso de Navarra, aumenta su precio medio en alimentación y en hostelería incluso cuando en este último medio se reduce el valor de los vinos blancos. Por último, en cuanto a las áreas geográficas la D.O. incrementa su presencia en su territorio (Área 6: Cantabria, Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra, La Rioja, Burgos y Palencia) y zona de influencia donde consigue una tercera posición. También muestra un buen comportamiento otras zonas como el Área 2 (Castellón, Valencia, Alicante, Murcia y Albacete).

2018, UNA BUENA AÑADA

El Consejo Regulador de la DO Navarra ha calificado la añada 2018 como “buena” con unos buenos tintos y unos blancos y rosados especialmente destacados. Es la conclusión obtenida tras el estudio de los informes presentados por la Sección de Viticultura y Enología (EVENA) del Gobierno de Navarra y la división alimentaria de Intia.Vendimia-DO-Navarra

El informe de EVENA, que analiza la cosecha desde el punto de vista de la viticultura y la enología, concluye que las uvas recogidas para elaborar los vinos presentaban un estado óptimo con una graduación y acidez altos y una intensidad de color media y alta. Desde la perspectiva enológica, los vinos tintos han sido similares a la campaña anterior en cuanto al grado alto pero con una acidez, color y estructura menor que la añada 2017. Los vinos blancos y rosados han sido muy bien valorados con parámetros muy óptimos, similares a la campaña predecesora y un buen perfil aromático.

“El resultado final es óptimo teniendo en cuenta las complicaciones originadas por las condiciones climatológicas”, según el informe de Intia.

Las características climatológicas del año determinan en la viña los vinos resultantes de las uvas. Y la última campaña se define por su complicación, lo que ha supuesto una dificultad para los profesionales  para obtener unos buenos resultados. El estudio detalla que la brotación de la vid se retrasó en torno a diez días respecto al año anterior por el frío y la humedad. De hecho, los datos de la precipitación acumulada son más elevados que la media histórica. En el mes de julio, tal como informa el documento de la división alimentaria de INTIA, que se centra en las características agronómicas de la campaña vitivinícola, cambió la tendencia por su calidez pero las labores en el campo tuvieron que realizarse con esmero para remitir los posibles ataques de enfermedades en la viña. La vendimia se iniciaba en las postrimerías de agosto, una semana más tarde de lo habitual, con la variedad de uva moscatel de grano menudo en la zona de la Ribera Baja de Navarra. La recogida de la uva se alargó hasta los inicios de noviembre. 2018 se caracteriza por un aumento de la producción de cerca del 3% respecto a la media de la Denominación de Origen Navarra.

Por último, este análisis concluye que el resultado final es óptimo teniendo en cuenta las complicaciones originadas por las condiciones climatológicas. Se han catado excelentes vinos blancos, rosados y tintos de las diferentes variedades de uva que componen el mapa de la Denominación y que serán del agrado del consumidor”.

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