Durante más de dos décadas, la colombiana de 53 años, Claudia Van Strahlen, preparó sus dulces y antojos salados en Masses y Hojaldres. Un emblemático local de Bogotá que hace tres años traspasó a una pareja para poder mudarse a Pamplona junto a su hija, Sophie Meza, con quien ha puesto en marcha un nuevo negocio. Se trata de Backen, un proyecto centrado en la elaboración y venta de postres sin gluten.
Pero su historia no se puede contar sin antes mencionar que Sophie, de 24 años, fue diagnosticada de celiaquía mientras estudiaba la carrera de Relaciones Públicas y Ciencias Políticas en Estados Unidos. La oferta de productos sin gluten disponible en el país norteamericano facilitó entonces su proceso de adaptación, al que su familia fue ajena debido a la distancia.
Tiempo después, en 2021, le surgió la oportunidad de cursar un máster de Gobierno y Cultura de las Organizaciones en la Universidad de Navarra. Fue entonces cuando la familia al completo tomó la decisión de venir a España sin billete de vuelta.
"Detrás de cada migrante, siempre hay una historia. Tengo un hermano menor y queríamos darle un futuro mejor. Cuando llegamos, no conocíamos a nadie, ni siquiera dónde estaba ubicada Pamplona en el mapa, pero nos lanzamos a la aventura. Estamos muy contentos, la calidad de vida es increíble y hemos tenido una muy buena experiencia con los navarros", explica la joven a ValoresTOP.
LOS INICIOS DE BACKEN
Cuando aterrizaron en la capital navarra, la familia Meza tuvo que afrontar un reto añadido: aprender a comer sin gluten. Pero, sobre todo, les resultó complicado encontrar repostería de calidad. "La mayoría eran alimentos muy duros y sin mucha frescura. Siempre bromeo con que, si tiraba una palmera contra la pared, se partía antes el muro que el dulce", añade la joven entre risas. Esta carencia, unida al elevado precio de los productos y las pocas alternativas existentes en el mercado, fueron determinantes para crear su propio negocio. Además, Sophie no podía asumir la idea de no volver a probar las tartas que su madre le preparaba en sus cumpleaños...
Fiel a su oficio, Claudia se puso manos a la obra y empezó a probar nuevas recetas. "Fue un reto. En Bogotá no hay estaciones, por lo que tuve que aprender a manejar los ingredientes y las consistencias de nuevo. Empecé de cero con varios experimentos. Mi objetivo siempre era hornear el postre perfecto con los materiales disponibles", añade esta última.
Con el ánimo de estudiar el mercado, llevaron sus creaciones a "ópticas, tiendas de ropa y otros comercios" porque aún no conocían a nadie en la ciudad. "Nos importaba mucho la opinión de los navarros. Era importante adaptarnos y no imponer nuestros sabores. Sabemos que un producto está listo si le gusta a cualquier persona y no solo a los celíacos", incide Claudia.

Tras un año de andadura, Backen se encuentra actualmente en pleno proceso de relanzamiento.
Así nació Backen, que significa 'hornear' en alemán. Un guiño a los antepasados europeos de Claudia. "La celiaquía conlleva un punto de soledad porque es muy habitual tener que comer siempre aparte. Queremos demostrar que la vida sin gluten también es dulce y que no tenemos por qué estar aburridos o comer mal", remarca Sophie.
SABOR A HOGAR
De momento, las promotoras de Backen no contemplan comercializar sus productos en locales o cafeterías. "Lo hacemos todo en casa, queremos enfocarnos en cuidar la calidad y el respeto al cliente", apostilla la joven colombiana.
Por eso, recomiendan hacer los pedidos con suficiente tiempo de antelación y advierten de que sus productos deben consumirse en un corto período de tiempo. "Carecen de conservantes e ingredientes artificiales. De esta forma, también se evita la contaminación cruzada de los alimentos", destacan. Ahora mismo, entregan los pedidos "a domicilio y sin cargo adicional" en la capital navarra, pero esperan empezar a comercializar sus elaboraciones a nivel nacional.
UNA NUEVA ETAPA
Tras un año de trabajo, Backen está en pleno proceso de relanzamiento. Además del rediseño de la marca, Claudia y Sophie pronto lanzarán nuevos productos junto a sus tartas de chocolate y de zanahoria; su bizcocho sin lactosa de manzana verde y nueces; o las cookies de chips de chocolate, oreo, chocolate blanco y macadamia o azúcar y canela: "Empezaremos a elaborar minibrownies y estamos probando otras recetas".
Además de un negocio, este emprendimiento es una experiencia familiar. Claudia trabajaba como sanitaria cuando decidió dejarlo todo para encontrar un empleo que le permitiese criar a sus dos hijos en su Colombia natal. "Tomé cursos de repostería y empecé a probar en casa. El momento actual me lleva a esa etapa vital en la que vivíamos en un piso pequeño y trabajaba toda la noche para tener listas treinta tartas, siempre buscando la forma de colocar la producción, ya que no tenía sitio para almacenarla. Nunca me imaginé que tendría talento para la repostería, pero me hace feliz", rememora la madre.
Mientras tanto, Sophie compagina la labor que desempeña en Backen como creativa con sus trabajos en la Universidad de Navarra, donde es la responsable de Admisión en la Facultad de Educación y Psicología, y la fundación estadounidense Christian Vision, donde ejerce como asesora de comunicación. "Para nadie es fácil emigrar. Aprender esa fortaleza y esa pasión de mi madre ha sido un regalo. Estoy orgullosa de su inconformismo, de tener esa meta de continuar construyendo su historia", ensalza la joven.
