Mientras cursaba un año de Bachillerato en Rochester, al norte del estado de Nueva York, Javier Latasa conoció algo mucho más motivante que sus imponentes universidades: un entorno plagado de pequeños negocios impulsados por jóvenes. Un amigo aparcaba coches en campos de golf, otro hacía limpiezas en garajes, uno tercero vendía miel casera en mercadillos... "Me gustaba mucho eso. Ver a gente que se atrevía a emprender, aunque fuera con ideas pequeñas, me hizo perder el miedo", explica a ValoresTOP.
Precisamente, esa experiencia en Estados Unidos activó una sensibilidad latente en el joven navarro. Su abuelo fue uno de los primeros directivos navarros de El Corte Inglés y, en su casa familiar de Sunbilla, aún continúa abierta la que antaño fue la única tienda del pueblo. "Desde pequeño he escuchado historias de esfuerzo, de comercio, de viajes con mercancía por la frontera. Esa cultura te marca", relata. Y no solo eso, creció acompañando a su padre, Miguel Ángel Latasa, a la sede de la empresa que dirige, Conasa.
Por eso, desde pequeño quiso cursar el grado en Administración y Dirección de Empresas. Y lo hizo en la Universidad de Navarra, donde también impulsó Kifaru Club, una iniciativa para acercar el mundo de la empresa a las aulas. Pero fue en el Trabajo de Fin de Grado cuando empezó a perfilar la idea que hoy ha dado forma a Komvo, una app para facilitar la organización de planes de ocio en grupo, desde cumpleaños hasta afterworks.
El proyecto, que sufrió un parón tras graduarse y que retomó en 2023 junto al ingeniero aeroespacial Antonio González y el programador Nacho Lozano, pretende responder al dilema de las quedadas difíciles de gestionar. "Nos enfocamos mucho en los líderes de los grupos de amigos y compañeros de empresa, esas personas que se lían a organizar siempre los planes. Esta gente está constantemente buscando sitios, moviendo a los invitados, persiguiéndolos para los bizums… Hay una gestión bastante engorrosa que pretendemos simplificar con nuestra app", incide Javier.
En enero de este año, tras varios meses compatibilizando su trabajo como consultor financiero en la madrileña Management Solutions con el proyecto, decidió trabajar al 100 % en este. "Fue un salto a la piscina sin saber si había agua. Pero teníamos la intuición de que sí, aunque nadie más la viera. Nos lanzamos incluso antes de saber si entraríamos en Lanzadera", apunta el actual CEO de la nueva compañía. Y es que el pasado marzo fueron seleccionados por la aceleradora de Juan Roig, lo que les aportó validación externa, recursos y una red de apoyo clave.
ASÍ ES LA SOLUCIÓN
Después de probar numerosas funcionalidades, la versión actual de la aplicación permite explorar planes específicos dentro de locales (por ejemplo, barra libre o bonos de consumición), comprobar su disponibilidad, compartir el evento con un grupo y confirmar asistencia sin necesidad de instalar nada. Actualmente, Komvo trabaja con unos 65 establecimientos en Madrid.
"En estos momentos, estamos curando nuestra selección de establecimientos para priorizar la calidad del servicio sobre la cantidad. Precisamente, cuando el usuario hace una reserva, ya ha visto la información completa. Por lo tanto, los locales adheridos a nuestra app reciben reservas más cualificadas", remarca Javier al tiempo que aclara que la app es gratuita para usuarios y empresas: "Son los locales los que pagan por cada reserva generada".
En estos momentos, Komvo factura entre 6.000 y 8.000 euros mensuales y trabaja en paralelo en el desarrollo de una línea B2B para eventos de empresa. "Ya organizamos cenas corporativas y afterworks para empresas en Madrid. Lo hacemos casi como agencia, mientras avanzamos con el desarrollo de la solución tecnológica", apunta Javier.
El objetivo a corto plazo es validar plenamente el modelo en Madrid; alcanzar un producto validado para mercado; y, en el segundo semestre de 2025, escalar su propuesta en nuevas ciudades como Valencia y Barcelona. Los tres emprendedores también contemplan levantar una primera ronda de inversión si el crecimiento se consolida: "Estamos cobrando mucho menos que en consultoría y la incertidumbre es constante. Pero ahora ya no tengo el vértigo del lunes. Al contrario, los domingos tengo ganas de que empiece la semana. Eso no tiene precio".
