En la colombiana Palmira, el viento esparce el aroma dulce de los ingenios azucareros que rodean la ciudad. Las calles vibran con el bullicio de vendedores y visitantes, todos en busca del famoso cholado: un vaso de hielo raspado, regado en siropes de frutas y coronado con trozos de mango, guanábana, leche condensada y una oblea crujiente. Los campos de caña brillan bajo el inclemente sol mientras dos niñas descansan a la sombra de los árboles. Una recorta retales de tela con la intención de vestir a sus muñecas; la otra analiza qué color de pintaúñas seleccionará para su hermana. Son Patricia y Paola Andrea Ortega, y esta imagen infantil determinará su vida muchos años después, cuando se encuentren a miles de kilómetros de distancia.
@valores_top 🔴 #VALORESTOP | 👗 K de Kabila, la nueva tienda de ropa y arreglos en la Calle Mayor de Tafalla. #PatriciaOrtega ha abierto este espacio con la ilusión de aportar su estilo y revitalizar la zona. ¿Su meta? Hacerse un hueco en la ciudad, llenar de vida la calle y seguir creciendo. 💡✨ Descubre su historia y la de su hermana en ValoresTOP. #NavCapital - #Moda - #Emprendimiento - #Tafalla ♬ sonido original - ValoresTOP | Navarra Capital
Patricia, de 28 años, es la más pequeña de la familia. Llegó a Tafalla hace una década con el sueño de estudiar diseño de moda, corte y confección. Sin embargo, no pudo costearse los estudios y la hostelería se convirtió en su oficio durante varios años. Con la llegada de la pandemia, la actividad del sector prácticamente se paralizó, no así su creatividad. Su primera creación fue un bolso con una 'k' bordada, premonición del nombre que luego llevaría su marca: K de Kabila ('tribu' en suajili).
Los halagos no se hicieron esperar y, en una semana, ya tenía más de diez encargos. De forma autodidacta y guiada por su intuición, fue diseñando monederos, tabaqueras, neceseres y bolsos de diferentes tipos. Incluso asistió a clases con una modista de Tafalla durante algunos meses. "Para mis primeros diseños empleé telas de Tanzania. Estuve allí de vacaciones y me gustó tanto que terminé volviendo como voluntaria, período en el que aproveché para asistir y ayudar en talleres de costura. Traje muchas telas, al igual que cuando fui a Colombia, a Senegal o a Perú. Siempre que alguien acude a un destino diferente, le pido que me compre telas como souvenir. Además, también compró algunas en una tienda local", detalla la joven.
SU PROPIO NEGOCIO
Tres años después se quedó sin trabajo, por lo que en agosto del año pasado dio un paso más y decidió poner en marcha su propio comercio. El apoyo de sus amigos fue fundamental, sobre todo el de Itziar Vélaz, quien junto a su pareja y su hermano abrió una agencia de marketing, Estudio Cayena, en la calle Mayor de Tafalla. Un local que los tres compartían con Patricia: "Me lancé y he tenido muy buena acogida. Los clientes vienen de otros pueblos para comprar o pedirme arreglos de ropa, un servicio que está teniendo mucho éxito. La gente de Tafalla, en especial los jóvenes, me están apoyando mucho".

K de Kabila se ubica en la calle Mayor de Tafalla y su decoración pretende transportar al cliente a destinos exóticos. (S.M)
Hoy, K de Kabila vende fundas de libros y de ordenadores, discos desmaquillantes (con tela de bambú hipoalergénica), cintas de pelo, cinturones y coleteros, además de los productos con los que despegó la marca. Asimismo, está abierta a nuevas peticiones y ya ha confeccionado vestidos, trajes de casera a medida y cosas más curiosas como un vestido de ángel para una figura del Niño Jesús. "Siempre me gusta probar e innovar, jugar a la hora de crear, imaginar diseños y darles forma con diferentes telas", apunta la joven, quien además suele sacar ediciones limitadas de prendas para hombre y mujer.
De cara al futuro, planea lanzar una línea de bebé (baberos, mantas, ropa…), iniciar la venta online a través de una página web u organizar talleres, todo ello con el objetivo de llegar a nuevos públicos: "He tenido que luchar por ganarme la confianza de algunos clientes, que se mostraban un poco reticentes de mi trabajo por mi juventud. Pero, al final, los resultados hablan por sí mismos y he conseguido hacerme un hueco".
Su emprendimiento ha contribuido a "revitalizar" el centro de la ciudad navarra, en el que "cada vez se cerraban más locales". "Últimamente, esta calle estaba cada vez más triste, y la gente recibió con alegría la apertura de un establecimiento aquí. Me han felicitado por arriesgarme, algo que entiendo que da mucho vértigo, pero de lo que estoy muy orgullosa. Tafalla necesita más vida y, ahora, somos un grupo de emprendedores jóvenes que está comprometido con la idea de resucitar la localidad", concluye.
LE PETIT
A apenas treinta metros de distancia, en el portal 24 de la misma calle, se inaugurará en marzo Le Petit, el nuevo salón de uñas de Paola Andrea. La joven siempre tuvo claro a qué quería dedicarse, razón por la que obtuvo su certificado de estudios tras realizar un curso en su Colombia natal. Una vez en España, trabajó en distintos locales de estética desde 2019, así como de dependienta en el municipio navarro.

En el local, Paola ofrecerá servicios de manicura y pedicura, así como tratamientos de relajación. (J.A)
Ahora, a sus 29 años, ha tomado la decisión de seguir los pasos de su hermana menor y lanzarse "a la piscina". "Mi familia me animaba a emprender y, por fin, he dado el paso. Allí haré manicuras semipermanentes, acrílicas, servicio de spa de manos y de pies con masaje o exfoliante, así como tratamiento para uñas encarnadas", precisa.
De momento, administrará el local sola, pero no descarta ampliar la plantilla si el negocio crece con el paso del tiempo. Asegura que decidió quedarse en Tafalla por la buena relación que mantiene con sus clientas y la gran acogida que sintió por su parte: "Cuando les comenté la idea de comenzar algo por mi cuenta, me apoyaron mucho. Los jóvenes nos estamos arriesgando y apostando por crear negocios con propuestas diferentes en la zona. Al final, es una buena iniciativa y ayuda a la economía de la zona".
