Vecinos que residen en el entorno del mercado del Segundo Ensanche o Mercado Nuevo mostraron este lunes su «creciente preocupación» ante los planes del Ayuntamiento de Pamplona para «ampliar este edificio histórico»: «Una joya arquitectónica de mediados del siglo XX y uno de los últimos espacios que conserva la esencia del comercio tradicional en el corazón de nuestra ciudad».
Según la Asociación Foro II Ensanche, creada precisamente tras conocerse la iniciativa, el proyecto «pretende levantar nuevas plantas sobre la estructura actual, una decisión que muchos consideran un grave error urbanístico, patrimonial y social». «No se trataría de una simple obra: hablamos de alterar la fisonomía de un edificio que forma parte de la identidad del barrio, de su paisaje y de su memoria colectiva. ¿De verdad es necesario sacrificar la autenticidad del mercado para construir un puñado de viviendas que no solucionarían la crisis habitacional en la ciudad? ¿No existen alternativas que respeten el valor histórico y la función social del Mercado Nuevo?», criticó.
«Más allá de las cuestiones estéticas», el colectivo se refirió a «preocupaciones técnicas nada menores»: «El edificio no fue concebido para soportar el peso de nuevas plantas, lo que podría comprometer su estabilidad estructural y la seguridad de quienes lo visitan y trabajan allí».
En este sentido, también puso el foco en «los efectos sobre la vida cotidiana» del barrio. «Las obras prolongadas implicarían ruido, polvo y cortes de tráfico, sin olvidarnos del grave problema de aparcamiento que de por sí acontece en esta zona. A esto se suma el riesgo de que el mercado acabe perdiendo su carácter popular, alejándolo de la economía de cercanía que siempre ha dado vida a este espacio», subrayó.
A este respecto, la asociación incidió en que el mercado «no es solo un edificio», sino también «un punto de encuentro, un símbolo de la convivencia entre generaciones, un lugar donde aún se saluda por el nombre a quien vende pan, fruta o pescado». «Destruir su esencia con ninguna excusa sería una pérdida irreparable para Pamplona», recalcó.
Ante esta tesitura, los vecinos han creado una asociación, que actualmente cuenta «con más de 60 personas». El objetivo: que el Consistorio «escuche la voz» de los residentes «antes de seguir adelante con un proyecto que no cuenta con consenso social»: «Queremos mejoras, sí, pero no a cualquier precio. La modernización puede y debe hacerse con respeto, con sensibilidad y con participación ciudadana real. Porque las ciudades no se construyen solo con hormigón: se construyen con memoria, identidad y respeto a lo que nos hace comunidad».













