domingo, 17 diciembre 2017

La vicepresidenta que es un profesional excelente

Se llama Natividad Luqui, se encarga de la formación de los agricultores que trabajan para Gelagri y es vicepresidenta de la Fundación Navarra para la Excelencia. Y tiene 30 años.

Miguel Bidegain
Pamplona - 2 diciembre, 2017

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Es un chiste fácil, pero la oportunidad era como para no dejarla pasar: desde que le nombraron, ¿cuántas veces le han dicho o le han cantado que es una chica excelente? Natividad Luqui, nuestra interlocutora, se ríe a carcajadas y dice que ninguna. Nos explicamos.

El pasado 8 de noviembre fue nombrada vicepresidenta de la Fundación Navarra para la Excelencia y es joven, muy joven, tiene 30 años. Pero además trabaja en el departamento agronómico de Gelagri Ibérica, donde es la responsable de la norma Veconatur, “y me encargo de formar e informar directamente a todos los productores que trabajan con nosotros, que son unos 400, de llevar a cabo las inspecciones internas que hacemos y las auditorías externas que recibimos, así como de la gestión y desarrollo de los proyectos I+D+i nacionales que realizamos y los europeos en los que participamos”. Así que no solo es una chica excelente, también es una profesional excelente.

Natividad Luqui, desde luego, hace todo lo posible para serlo. Es ingeniera agrónoma por la Universidad Pública de Navarra, donde se licenció en 2010, y también es Máster en Calidad, Higiene y Seguridad Alimentaria por la Universidad Camilo José Cela de Madrid (2016-2017), y Máster en Investigación en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la Universidad de Zaragoza (2010-2011). Estudios que ha compaginado con su actividad laboral, porque de hecho trabaja para Gelagri desde 2011 y antes lo había hecho en Harinas Guría y en la Asociación Española de Técnicos Cerealistas.

“Mi trabajo es vocacional, probablemente por nacer y crecer en un medio y en una familia con raíces agrícolas y ganaderas”

Y piensa seguir en el mismo plan, porque “soy una persona inquieta y me gusta mejorar cada día, además estoy en un sector que se encuentra en constante cambio y evolución, así que tengo que actualizar mis conocimientos de forma continua”. Claro que hay una circunstancia que le ayuda: su trabajo tiene mucho de vocacional: “La propia decisión en sí de estudiar ingeniería agronómica ya lo era; probablemente por nacer y crecer en un medio y en una familia con raíces agrícolas y ganaderas”. Los Luqui-Marín, de Caparroso, tienen ganadería de ovino y cuando ella nació, en 1987, vendieron la ganadería taurina de la que eran propietarios, el hierro de Zalduendo. Además poseen tierras que cultivan.

Pero ni Natividad, que se ha orientado por el trabajo en una empresa, ni su hermana, que es ingeniera industrial, tienen previsto por el momento hacerse cargo de la explotación familiar, aunque… “nunca se sabe”.

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Gelagri es una cooperativa francesa dedicada a la congelación de verduras que tiene dos plantas en España, una en Santaella (Córdoba), y Natividad Luqui trabaja en la planta de Milagro. La empresa tiene una relación contractual con los aproximadamente 400 agricultores que en Navarra le suministran sus productos, obtenidos de explotaciones que ocupan unas 6.000 hectáreas. Todos los cultivos son controlados por los técnicos del Departamento Agronómico de Gelagri Ibérica antes de ser procesado en la fábrica. Los productores trabajan bajo el sistema de producción agrícola Veconatur, “y para poder hacerlo, aparte de contar con los asesores técnicos de la empresa, soy yo quien les da la formación y la información de cómo nosotros trabajamos, soy el contacto directo con los productores”.

“Pensé que la mayor dificultad en mi trabajo vendría de ser una chica, y además joven, pero no ha sido así”

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Natividad Luqui es desde hace un mes vicepresidenta de la FNE.

Le corresponde, por tanto, tratar con personas que se dedican a la agricultura, algunos desde hace muchos años, por lo que cabía la posibilidad de que no aceptaran de buen grado las indicaciones de una chica tan joven. “Pues no es así”, responde entre risas. “Sinceramente, yo empecé a trabajar en esta empresa con 24 años y sí, reconozco que esperaba que la mayor dificultad viniera de ahí, de ser una chica, y además joven, que tenía que decir a los agricultores las normas que debían seguir, pero me encontré con una realidad opuesta porque no me ven como una mujer o un hombre, sino que me valoran por mi capacidad para resolver, o no, sus dudas y sus problemas, por el interés y el esfuerzo que hago para mejorar sus explotaciones, por aconsejarles… Pero en ningún momento me he sentido rechazada por ellos, todo lo contrario, siempre bien acogida”.

LA EXCELENCIA EN NAVARRA

En Gelagri trabajan más hombres que mujeres “y con ellos me siento uno más, somos todos iguales, no hay ningún problema ni con los técnicos, los agricultores, los directivos… con nadie”. La prueba es que el comité de dirección de la empresa, que es patrono de la Fundación Navarra para la Excelencia (FNE), le encomendó la representación de Gelagri en la FNE. Y una vez dentro, poco tiempo después, la propia Fundación le propuso ser su vicepresidenta “porque consideró positivo introducir gente nueva, joven y, por qué no, una figura femenina. Yo me sentí muy sorprendida y muy halagada, supongo que será porque en toda organización es bueno contar con el poso y la experiencia de las personas veteranas y dar cabida también a mentes jóvenes inquietas que puedan aportar otros puntos de vista o ideas”.

Trabajo, formación, directiva de la FNE… todo eso debe ser difícil de compaginar con la vida personal ¿no? “En absoluto. Con organización y disciplina se pueden llevar a cabo vida personal, profesional y mi puesto en la fundación. Es cierto que mi vida profesional me ocupa mucho tiempo y esfuerzo pero es un tiempo bien invertido y al mismo tiempo disfrutado. El hecho de obtener logros te anima y te impulsa a seguir trabajando y a tener nuevos retos, y en la Fundación estoy encantada, ahí puedo conocer otras empresas, otras formas de trabajo, va a ser un feedback que sólo puedo verlo como positivo”.

Le preguntamos cómo está el nivel de excelencia de Navarra, y Natividad, prudentemente, habla de lo que conoce, del sector agrícola: “Estoy en contacto con agricultores de prácticamente todo el país y tenemos la suerte de estar a un buen nivel en cuanto a conocimientos, en desarrollos tecnológicos y en lo que se refiere al personal que asesora a los agricultores”. Y como también conoce a los franceses, le pedimos que nos compare con ellos: “Son muy rigurosos, muy estrictos… hay pequeños detalles en los que todavía nos sacan algo de ventaja, pero tampoco creas que hay una gran diferencia”.

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