martes, 26 septiembre 2017

Un directivo comprometido

Hoy, en Entrevistas de Trabajo, Julián Jiménez de SKF nos habla de la importancia que desempeñan factores como la ejemplaridad, el equipo, las personas o la formación en el devenir de la empresa.

Miguel Bidegain
Pamplona - 13 mayo, 2017

Julián Jiménez, SKF

Julián Jiménez, SKF

En algún momento de esta entrevista pregunté a Julián Jiménez qué hacía cuando no estaba en su despacho de director de la planta que la multinacional sueca SKF tiene en Tudela. Y su respuesta fue “es que paso poco tiempo en el despacho”.

Le interrogaba por su tiempo de ocio, pero él se refería al trabajo: “Estoy mucho por la fábrica, me gusta participar, sumarme a un equipo aunque no esté invitado para ver cómo hacen las cosas… Para mí nuestra clave está en haber sabido escuchar a las personas y conseguir su compromiso, pero además la gente te tiene que ver, no puede asimilar que el director está allá, encerrado en su despacho, porque en realidad es uno más de los muchos que están, día a día, aportando con su trabajo”.

Después aclararía que, fuera del horario laboral, le gusta andar en bicicleta por el monte y leer. En cualquier caso la anterior respuesta dice mucho de la personalidad de Julián Jiménez y cómo entiende que debe dirigirse una empresa. Por cierto, ¿es más difícil la gestión de una planta cuando su matriz está en otro país? “Todas las empresas tienen sus dificultades, pero están más ligadas al mercado en el que te encuentras que no a la clase de empresa. Puede ser nacional, multinacional o una pyme, pero al final te debes a tu mercado, que es donde encuentras los problemas. Cuando estás en una multinacional tienes que entender su cultura, no es lo mismo una empresa sueca que una norteamericana, y claro, si no la entiendes bien pues tienes más choques y se te complica todo”.

“Hace muchos años que tengo claro que la cuenta de explotación es el resultado de una forma de trabajar”

Podría deducirse, pues, que sí es algo más difícil, pero Jiménez, y este es otro aspecto de su carácter que se pondrá de manifiesto varias veces a lo largo de la conversación, resta importancia a esa circunstancia y a otras que muchos aprovecharían para presentarse como la pieza clave de la empresa: “Es que yo no diría que esto es algo excepcional, porque aunque estés en una empresa española, o aunque disponga de solo un centro de producción, también tienes que entender su cultura… No, no me pondría una medalla por decir que estás al frente de la fábrica de una multinacional”.

Julián Jiménez debe estar haciendo bien su trabajo porque son ya 15 años los que lleva en la dirección de la fábrica de SKF en Tudela. En estos tiempos de cambios acelerados y movilidad habitual suena a eternidad, pero otra vez elude el mérito personal, acoge el comentario con una suave risa y contesta que con un equipo bueno se hacen las cosas bien, y desde luego hoy estamos más fuertes que hace cinco, diez o quince años, es algo que está a la vista de cualquiera”.

“Ya sé que todo el mundo habla del trabajo en equipo pero es que es verdad; un individuo, por muy bueno que sea, nunca va a hacer más que un equipo medianamente cohesionado”

Efectivamente, cuando llegó a Tudela la empresa se encontraba en una situación delicada y supo sacarla adelante. ¿Cómo? Cualquiera diría que sacando conclusiones tras largas horas de estudio de la cuenta de explotación: “Pues no fue así, no miré a ver cómo quito de aquí o bajo de allá para que cuadrasen los números. Hace muchos años que tengo claro que la cuenta de explotación es una consecuencia de cómo gestionas la empresa, y por lo tanto la situación en la que se encontraba la fábrica era el resultado de una forma de trabajar”.

EQUIPO VS INDIVIDUO

Julian Jimenez SKF, “porque con el paso del tiempo eso trajo unos efectos colaterales inducidos que no estaban previstos, mejora de la productividad, mejora del ambiente de trabajo… no figuraban entre nuestros objetivos”, señala con sinceridad, limitando de nuevo el alcance de sus logros.

El equipo directivo que le rodea ha ido perfilándose con el paso de los años. Como en varios momentos de la entrevista se expresa en tercera persona, otra forma de ceder el protagonismo: “Has ido configurándolo conforme a tu criterio, no has promocionado a nadie que no hayas pensado que deba estar ahí, vas haciendo un equipo. Y cuando lo tienes las cosas se manejan mucho mejor, enseguida nos entendemos, cuando uno hace un planteamiento el resto ya sabe por dónde va. Ya sé que todo el mundo habla del trabajo en equipo pero es que es verdad; un individuo, por muy bueno que sea, nunca va a hacer más que un equipo medianamente cohesionado”. Nada más alejado, pues, de la figura del gran directivo que sabía todo, hacía de todo y al que todo el mundo obedecía: “Es una lección que hemos aprendido, hay que trabajar en equipo y escuchar a la gente antes de tomar una decisión, eso lo sabemos hacer muy bien en SKF”. Bueno, aunque sea colectivo, por fin ha asumido un éxito como propio.

No hay unas reglas mágicas que garanticen la prosperidad de un negocio, según el director de SKF, quien comenta que “muchos de quienes nos visitan esperan que les demos a conocer ocho o diez cosas que nos han salido bien para aplicarlas, pero siempre les digo que el éxito o el fracaso de una organización lo generan las personas que están ahí dentro. Y a mi equipo directivo les repito que el futuro de SKF en Tudela depende en un altísimo porcentaje de nosotros mismos, no de una decisión empresarial tomada no sé dónde, la gente tiene que entender que su futuro está muy ligado a lo que hace día a día, esté en el puesto que esté, en la dirección o en el taller”.

Julian Jimenez SKF 2A la hora de escoger a su gente, ¿en que se fija? “En su compromiso, contesta sin dudar: “Que veas que cuando se le asigna una función dice esto es mío y lo saco adelante como debe ser, que es lo que me planteé cuando vine aquí. Compromiso es una palabra que la pondría en un marco y la subrayaría, porque a una persona comprometida ya la irás formando y se hará a la dinámica del puesto, pero esas que tu palpas que no van a hacer suya esa labor pese a que tengan una magnífica preparación no van a triunfar como directivos. Pueden hacerlo en una etapa de asesoría individual por sus conocimientos, pero no en un colectivo”.

Pero no basta con el discurso, el compromiso del equipo gestor, con su director a la cabeza, debe percibirse, “no puedes exigírselo a alguien que vea que los mandos que están por encima no están comprometidos, no, tienen que ver que luchas por conseguir unos objetivos, que no miras para otro lado cuando llegan los problemas…”.

El problema es que SKF tiene más de 400 empleados, cabe preguntarse pues cómo se puede inculcar ese compromiso en una plantilla tan numerosa que, además, trabaja en una multinacional. Tras reflexionar unos segundos, el director de la planta responde que “tiene su dificultad, porque estamos hablando de personas y llegar a todas las personas de una organización es complejo…

Hace algunos años hicimos un ejercicio que resultó muy positivo, dividimos a quienes trabajamos en la fábrica en tres niveles: operarios que son supervisados, los mandos intermedios que les supervisan y el equipo de dirección. A cada grupo se le preguntó qué opinaba que debían hacer los demás, y vimos que lo que decían los operarios era bastante diferente de lo que creíamos que iban a contestar. Eso hizo que nos diéramos cuenta de lo difícil que es llegar a esas personas, pero sirvió para trazar un plan de acción que mejorase los aspectos que habían sido apreciados como negativos por parte de cualquiera de los grupos y que permitiese que todos fuésemos en la misma dirección”.

“A mi equipo les repito que el futuro de SKF en Tudela depende en un altísimo porcentaje de nosotros mismos, no de una decisión empresarial tomada no sé dónde”

Julián Jiménez siempre ha trabajado para otros, tiene ya mucha experiencia como directivo, desde luego la suficiente como para montar su propia empresa. Hasta ahora no ha tenido la tentación de pasar al otro lado, de convertirse en emprendedor, pero tampoco lo descarta, y vuelve a esgrimir el argumento de que “creo que lo estés dispuesto a hacer por una empresa que quieras crear lo tienes que hacer por la empresa en la que estás, lo importante es que estés comprometido, que te guste lo que tienes que hacer, si a mí no me ha gustado algo no he continuado porque es muy duro trabajar en algo que no te produzca alguna satisfacción. ¿Que si dentro de algunos años puedo tomar alguna iniciativa? No te diría que no… tampoco se me ha presentado nada…

VIDA

JULIAN JIMENEZ SKFEste tudelano de adopción defiende que no es necesario estar en la capital para tener un papel importante en la economía de la Comunidad.

Y tampoco cree que la lejanía sea ningún hándicap para su empresa. SKF, por ejemplo, fue hace cinco años una de las promotoras del clúster de la automoción de Navarra, un sector con más de doscientas industrias que en su gran mayoría están en Pamplona y alrededores.

Defiende que se trata de una asociación beneficiosa para todos, “porque nadie compite en cuestiones como la seguridad, o la mejora de los sistemas de calidad, son avances que compartes. Y una parte de esa iniciativa ha salido desde aquí, desde Tudela”. Su fábrica también está en cabeza en la implantación de tecnologías 4.0, “y ahí estamos colaborando con la Escuela de Ingenieros, el Clúster y otras empresas”, a las que advierte que no deben olvidar que cualquier cambio tecnológico “empieza por las personas. El enfoque no es que vamos a poner una máquina para que haga la labor de un trabajador, la persona va a estar haciendo otras cosas, planificando, organizando, parametrizando esa máquina”.

Eso exigirá un esfuerzo en la formación, y los directivos de SKF están predicando con el ejemplo. Han aprovechado la crisis, que la empresa ha esquivado con soltura gracias a que exporta un porcentaje muy grande de su producción, para asistir a cursos que les han hecho estar mejor preparados para lo que traiga el futuro.

PREGUNTA (P): Me decía que le gusta andar en bicicleta, nadar y leer. ¿Qué tipo de literatura?
RESPUESTA (R): Me gustan los libros que tratan de personas en situaciones extremas, por ejemplo en la Guerra Civil, o la invasión napoleónica… no por las batallas en sí, sino por cómo ha vivido la gente esas situaciones para intentar ponerte en su pellejo y entender sus reacciones, el comportamiento humano, vamos.

(P): En definitiva, como me decía antes, escuchando a esas personas.
(R): Eso es, de otra forma, leyendo, pero escuchando lo que tienen que decirnos.

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