martes, 1 diciembre 2020

Ahora el ‘virus’ son ellas

El medio ambiente, asfixiado por las mascarillas. Muchas ONG ecológicas han denunciado la contaminación derivada del desperdicio de mascarillas de un solo uso. Cómo las deseches puede tener un impacto en reducir la avalancha de plásticos que ya han tomado mares y océanos. Además, una alternativa accesible y económica es extender el uso de EPI reutilizables para reducir las 129 billones quirúrgicas que se utilizan cada mes globalmente. Todo ello, sin contabilizar los 65 billones de guantes por mes.

Irene Guerrero
Pamplona - 14 noviembre, 2020

Las mascarillas llegan al océano por el viento o animales que las recogen de basuras y el suelo.

Después del esfuerzo de muchas ONG en concientizar a la sociedad sobre el cambio climático, la pandemia parece estar borrando en cuestión de meses décadas de trabajo. La crisis sanitaria provocó, entre otros, una tendencia trepidante a recurrir a plásticos de un solo uso. Este es el caso de las mascarillas, utilizadas en todo el mundo como principal medida de protección. En esta encrucijada surgen varias incógnitas, entre las que destaca la pregunta por el impacto medioambiental que va a tener el que gran parte de la población mundial deseche una por día. 

Globalmente, se desechan 129 billones de mascarillas y 65 billones de guantes por mes.

La principal preocupación con respecto al plástico de un solo uso viene siendo, desde hace años, la necesidad de tomar medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y abordar así la crisis climática antes de que sea demasiado tarde. En concreto, entre las emisiones más preocupantes destaca el dióxido de carbono, procedente sobre todo de la quema de combustibles fósiles. Frente a este problema, la labor activista de algunas organizaciones consiguió que se extendiera entre la sociedad la voluntad de revertir esta situación, de manera que los supermercados empezaron a reducir el uso de plástico en los envases y se extendió el uso de alternativas de transporte como las bicicletas o los motores eléctricos, entre otras políticas ecológicas.

Pero son 129 billones de mascarillas (¡ni pensar en los 65 billones de guantes!) los que se utilizan cada mes globalmente, de acuerdo a un estudio realizado la Universidad de Aveiro. Estos contribuyen “directamente” a la contaminación y a las emisiones de dióxido de carbono, principal resultado de la quema de combustibles fósiles. Sin quitarle importancia a este material en la prevención de la transmisión del Covid-19, los investigadores inciden en “la creciente preocupación por estudiar alternativas que se alineen con el progreso en políticas de uso sostenible de plástico”, máxime si cada mascarilla tarda 450 años en descomponerse. 

Varias ONG ecológicas recomiendan el uso de mascarillas reutilizables.

En este sentido, varias ONG internacionales e instituciones, entre las que se cuentan Greenpeace, Opération Mer Propre (Operación Mar Limpio) o el departamento de Medio Ambiente Marino de Bélgica, han advertido de la alarmante avalancha de mascarillas encontrada flotando en el mar. La situación previa a la crisis sanitaria ya era preocupante. De hecho, la Organización de Naciones Unidas estimó en 2019 que alrededor de 13 millones de toneladas de plástico van a los océanos cada año. Solo en el Mar Mediterráneo se vierten anualmente unas 229 mil toneladas del material, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Las cifras podrían aumentar de forma sustancial con la proliferación del uso de las mascarillas desechables.

Se desechan globalmente alrededor de 129 billones mascarillas quirúrgicas al mes. (Fotos: cedidas)

Así las cosas, te preguntarás: ¿Dónde puedes poner tu granito de arena? La primera solución pasa por desecharlas correctamente para evitar que los animales y el viento las terminen llevando a la naturaleza. Laurent Lombard, cofundador de Opération Mer Propre, recomienda echar todas las mascarillas “en una bolsa cerrada” para evitar que los animales las abran o que el viento se las lleve al océano. También es importante no echarlas en el mismo bidón en el que reciclas plásticos, sino aparte. Las mascarillas pueden ser peligrosas para los recolectores de basura y, además, contienen muchos tipos de plástico que tienen que ser separados antes de poder ser procesados.

Por otro lado, muchas ONG recomendaron el uso de mascarillas reutilizables, que sean lavadas y desinfectadas de forma diaria. En este contexto, LamasQ, una empresa española de mascarillas de algodón orgánico, presenta sus modelos como una alternativa al uso de la quirúrgica, garantizando una protección equivalente al FPP2 para el usuario y resistente a 40 lavados. Con el añadido de que, por lo general, este tipo de mascarillas permiten también un poco de originalidad en tu vestuario.

CÓMO ELEGIR TU MASCARILLA REUTILIZABLE

Si estás saludable, el Ministerio de Salud, Consumo y Bienestar Social recomienda que compres preferentemente una mascarilla higiénica, tipo en el que se encuentran las reutilizables. Puedes elegir una mascarilla que cumple las especificaciones UNE 0064 o 0065, proporcionadas por la Asociación Española de Normalización (Aenor) para asegurar el estándar de calidad. Pero si te gusta mucho una mascarilla, a pesar de que no cumpla con estas especificaciones, puedes comprarla si el proveedor demuestra que tiene una Eficacia de Filtración Bacteriana (EFB) igual o superior al 90 %.

Las mascarillas hacen peligrar las políticas que reducen los plásticos de un solo uso.

Si eres una persona creativa, puedes animarte a crear tu propia mascarilla reutilizable y ponerla a prueba en tu casa. El objetivo de las mascarilla caseras es evitar que tu respiración se separe mucho de tu cuerpo para proteger a las personas que se encuentran a tu alrededor. Por ello, varios sanitarios han recomendado dos tipos de prueba para comprobar que tu mascarilla funcione bien. La primera requiere que una persona ‘vapee’ mientras utiliza la mascarilla, para comprobar por dónde escapa el humo. Si traspasa la tela con facilidad, de manera que el humo alcanza a las personas delante de ti, tendrás que repensar tus materiales y el diseño.

Otra prueba que está extendida es la del cumpleaños: intenta soplar una vela con tu mascarilla puesta. Si puedes perturbar la llama o apagarla, significa que tu mascarilla no podrá proteger a la persona que tienes enfrente. Por último, cabe advertir que las mascarillas hechas en casa son poco fiables para evitar que sus usuarios se contagien.


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