domingo, 21 octubre 2018

Albert Peters, del Barça y del Bayern

El presidente del Círculo de Directivos de Habla Alemana trata de superar la polémica en la que se vio envuelto aplicando su lema: hablando se entiende la gente.

Miguel Bidegain
Pamplona - 12 mayo, 2018

Albert Peters, fotografiado en la sede de la CEN.

Albert Peters, fotografiado en la sede de la CEN.

Si hace unas semanas les hubieran dicho que Albert Peters es el presidente del Círculo de Directivos de Habla Alemana, su respuesta, probablemente, sería algo así como pues muy bien, ¿y? Porque seguramente no habrían oído hablar ni de Albert Peters ni de su Círculo. Así que, antes de iniciar la entrevista, vamos a hacer una elipsis en el tiempo.

El Círculo de Directivos de Habla Alemana es una organización con sede en Barcelona que agrupa a 221 socios. No es que sean alemanes, sino que su idioma común es el alemán, nos explica el propio Peters, “unos somos de Alemania, también hay de Austria y de Suiza, pero todos trabajamos aquí”. Se apoyan mutuamente, intercambian experiencias y de vez en cuando se reúnen para escuchar conferencias ofrecidas por gente variada, desde ministros a representantes de organizaciones empresariales de sus países de origen, españoles o de cualquier otro lugar.

El comentario ‘desafortunado’ de un socio le obligó a conceder 78 entrevistas en tres días para aclarar la postura del Círculo

El pasado 6 de marzo el invitado era el presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent, y uno de los socios presentes arremetió contra los independentistas y dijo que debían ir a la cárcel. La repercusión del “desafortunado” comentario popularizó tanto al Círculo como a su presidente, que tuvo que conceder 78 entrevistas a otros tantos medios de comunicación en los tres días siguientes. Cuando lo recuerda pone cara de asombro, abriendo mucho unos ojos azules que denotan su procedencia, algo que ya podía barruntarse por un acento que sus 22 años de residencia en España no han podido disimular.

Sus ademanes, por el contrario, sí podrían pasar por los de uno de nosotros. Este economista y auditor, nacido en Aquisgrán hace 65 años, es muy expresivo con los gestos, jovial, propenso a la risa y a la broma, y le encanta charlar con una copa de vino en la mano. Trabaja en el despacho Rödl&Partner, que tiene oficinas en 50 países con una plantilla de 4.500 personas, 100 de ellas en Barcelona y en Madrid. Hablamos con él en la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) tras la presentación del informe ‘El espejo de NavarraCapital.es’, por el que nos felicita tanto a nosotros como a su coordinadora, Eva Perujuániz.albert-peters-pamplona

HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE

En esas 78 entrevistas se disculpó con Torrent y una y otra vez mostró su preocupación por que la gente pensara que todos los socios del Círculo se comportan habitualmente así. “Mire, una de mis frases favoritas es hablando se entiende la gente. Sí, me disgustaron la situación y las formas”. A pesar de todo, el Círculo recibió más apoyos que críticas, “pero es lógico, porque somos 42 millones de españoles y sólo dos y medio quieren la independencia de Cataluña”. Peters no oculta que no es uno de ellos, pero tiene en cuenta a los que sí lo son: “Hay que escucharles, ver si podemos ayudar para llegar a entendernos. La mayoría no tiene que aplastar a la minoría, hablando se entiende la gente”, insiste.

Su asociación lo demuestra con los hechos. “Hablamos con políticos de un lado y de otro, Puigdemont y Torrent, Soraya Saénz de Santamaría y Rajoy, Inés Arrimadas… con todos”. Y si hay que decir verdades, se dicen con sinceridad: “Mi opinión puede ser muy dura, pero siempre la expondré tratando de buscar soluciones”.

“Mi opinión puede ser muy dura, pero siempre la expondré tratando de buscar soluciones”.

¿Por qué un alemán se mete en semejante lío? Sonríe y dice que es porque “mi nacionalidad es alemana pero vivo aquí, y estoy disfrutando en España pero también sufriendo. Pago aquí mis impuestos, aquí están mis amigos, he vivido experiencias fantásticas y también malas”. Por eso se le endurece algo el gesto cuando recuerda que un periódico le criticó por inmiscuirse en la política siendo ‘un invitado’, “y no lo soy, me siento español y catalán”, proclama.

De hecho, habla como si lo fuera y lo hace en primera persona cuando tiene que decir algo de los habitantes de este país, del que dice que “es un lugar fenomenal para vivir y con muchas posibilidades, hay muchas cosas por hacer y estamos dispuestos a invertir aquí, a contratar gente de aquí, bueno y a ayudar a los que quieran irse a trabajar a Alemania”. Eso sí, advierte de que los empresarios “necesitan estabilidad política para invertir, son como los ciervos, el mínimo ruido les hace salir corriendo”.

ENSEÑAR Y APRENDER

La principal empresa de Navarra, Vokswagen, es alemana, y de su mano han venido varias más de la misma nacionalidad, a las que hay que unir la reciente implantación de los vuelos entre Pamplona y Frankfurt que opera Lufthansa. Le preguntamos por qué cree que existe esa estrecha relación entre dos lugares aparentemente tan diferentes, y Peters lo niega con rápido movimiento de cabeza: En muchísimas cosas pensamos igual, tenemos los mismos valores éticos y económicos. No sólo es Navarra, creo que Cataluña también tiene una forma de pensar un poco a la manera alemana, y pienso que Alemania tendría que aprender a saber disfrutar de la vida como los españoles. Lo más importante es aceptar que puedo aprender del otro, y la gente de Navarra tiene esta capacidad: trabaja, tiene la voluntad de aprender y está dispuesta a ceder sus conocimientos a otros, por eso es la tercera región económica de España, eso no es una casualidad, es un trabajo de muchas generaciones”.albert-peters-8

Dice que le gusta el pensamiento positivo que observa en España, “esa frase de ‘no importa, no pasa nada’ es una gran forma de mirar la vida, no todos los problemas son una catástrofe ni tienen una importancia decisiva… Yo antes no reaccionaba así, pero ahora me puedo ir a la cama enfadado y al día siguiente veo el sol, veo el mar, me tomo un vino y ya se me ha pasado todo”. Se ríe y recuerda que, siendo joven, vio en su país un cartel de propaganda turística con el lema ‘Spain, everything under the sun’, “y es verdad, tenemos los Pirineos y la Sierra Nevada con nieve, no sé cuántos kilómetros costa, tenemos Madrid que es fantástico, el paisaje del norte tan diferente de Extremadura o de Castilla… Esa diversidad es fenomenal, vivir aquí es vivir el doble”.

Albert Peters considera algo lógico que se sienta como uno de los nuestros, “si viene una persona de fuera tiene que adaptarse a los que viven aquí, tratar de ser como ellos, sólo así podremos vivir bien. La mayoría de mis amigos son españoles, no alemanes”. Con ellos no sólo habla de negocios, también lo hace de fútbol, “soy del Barça y del Bayern de Munich, pero lo que me gusta es que el partido sea bueno, si pierde el Barça porque el otro equipo ha jugado mejor, encantado, eso también forma parte de la calidad de la vida, saber reconocer que el otro ha sido mejor”, en definitiva, concluye con una adaptación de la sentencia popular, “saber vivir y dejar vivir”. Y abre sus largos brazos tanto como su sonrisa, como si quisiera abrazar a todo el mundo.

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