domingo, 26 septiembre 2021

Carne roja: diez mitos y verdades

La carne roja, uno de los alimentos más comunes en la gastronomía española, lleva varios años en la mesa de debate. En 2015, la Organización Mundial de La Salud (OMS) la calificó como alimento probablemente cancerígeno, noticia que desató un gran revuelo mediático y diferencias de opinión entre los expertos en salud y nutrición, sin olvidar por supuesto el desconcierto dentro de la población. En el siguiente reportaje aclaramos todos los mitos de un plato pilar en la historia de la cocina.

Redacción
4 septiembre, 2021

Las carnes contienen proteínas y son fuente importante de hierro, no solo por la cantidad sino por la calidad. (Fotos: cedidas)

El término carnes rojas: Se refiere al color rojizo que poseen las carnes crudas de mamíferos por la mioglobina, la cual es una proteína que transporta oxígeno al músculo.

Tipos: Entre estas carnes, la de vacuno es la más común pero el venado, los pichones o incluso el pato o el ganso son considerados, también, carne roja.

Propiedades: Las carnes contienen proteínas y son fuente importante de hierro, no solo por la cantidad sino por la calidad. Además, tienen un gran contenido de vitaminas del complejo B que ayudan al funcionamiento adecuado del sistema nervioso.

Anti-oxidantes: La carne roja posee ácido linoleico que ayuda a acelerar la recuperación de los tejidos tras ejercicios intensos y tiene funciones anti-oxidantes.

Se recomienda una diversificada dieta, aumentar el consumo de frutas y verduras y no descartar ningún alimento indispensable.

Embarazo e infancia: Las carnes son importantes en las gestantes (el hierro y complejo B son esenciales contra la anemia y aseguran el desarrollo del bebé) y en niños menores de 8 años (su intestino no digiere bien otras fuentes de proteínas).

Consumo adecuado: Recomiendan que la ingesta en adultos sea de 1 a 2 veces por semana, y en los niños, de 2 a 3 veces, para asegurar una apropiada fuente de hierro.

Precaución: Estas carnes también contienen grasas saturadas y el exceso de éstas en la dieta podría causar deterioro de la salud cardiovascular, aumento de colesterol y el riesgo de infartos.

En sustitución: Se tiende a consumir mayor cantidad de carne de pollo o pavo, en muchas ocasiones procesada, que contiene mayor cantidad de grasa, aditivos y sal y presenta una relación directa con el aumento de ciertos tipos de cáncer.

Preparación: Lo ideal es hacer la carne a la plancha o a la parrilla, ya que no requieren el agregado de gran cantidad de materia grasa que puede sumar calorías. Hay que limitar las frituras porque, además de añadir grasas a las carnes, favorecen la pérdida de vitaminas liposolubles.

Consumo moderado: Los problemas de peso y salud en occidente casi siempre se deben a la poca práctica de ejercicio físico, el consumo de tabaco y alcohol y a someterse a intensas jornadas de trabajo. Por eso, se recomienda una diversificada dieta, aumentar el consumo de frutas y verduras y no descartar ningún alimento indispensable.

Los beneficios de una dieta variada, moderada y equilibrada, como la mediterránea; rica en frutas, verduras, aceite de oliva, legumbres y pescado, con consumo limitado de carnes, los cuales están evidenciados científicamente, y constituyen la base de las recomendaciones nutricionales de nuestro país, es la clave para mantenerse sano. Por lo que… no te prives de ningún manjar y alimenta tus sentidos con nuestra sabrosa gastronomía. En la diversidad y la moderación está el gusto.

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