El consejero de Universidad, Innovación y Transformación Digital del Gobierno de Navarra, Juan Luis García, participó este martes en Puertollano (Ciudad Real) en el acto de clausura del Plan Complementario de Energía e Hidrógeno Verde, donde destacó «el impulso real» que ha supuesto este programa a través de la puesta en marcha de nuevas infraestructuras y tecnologías, así como la atracción de talento. «La misión ahora es transferir todo este trabajo a la industria para convertir ese conocimiento generado en desarrollo económico y reforzar la posición destacada de Navarra en este sector», señaló.
El evento supuso el punto final a un plan que comenzó su andadura en 2021 para desarrollar acciones estratégicas en el ámbito de las energías renovables con el objetivo de «transformar el paradigma energético actual, minimizar la emisión de gases de efecto invernadero y desarrollar tecnologías con aplicación real en la industria».
En una mesa redonda, junto a representantes de los gobiernos del resto de comunidades participantes en el proyecto (País Vasco, Principado de Asturias, Aragón, Castilla-La Mancha, Canarias, Extremadura y Comunidad de Madrid), el consejero García subrayó que para Navarra este plan «no trata solo de investigar, sino también de generar conocimiento y tecnología útil y transferible a la industria en un sector en el que la Comunidad foral tiene una larga tradición y quiere poder seguir siendo referente». «El hidrógeno verde y los biocombustibles avanzados encajan perfectamente en esa trayectoria y son una de las palancas para transformar el modelo energético actual», resaltó.
Al acto, celebrado en el Centro Nacional del Hidrógeno de Puertollano, también acudió la directora general de Ciencia, Tecnología e Innovación, Agurtzane Martínez.
LOS SUBPROYECTOS
La participación de Navarra se centró en tres subproyectos que, en total, suman un valor de 8,44 millones de euros procedentes de fondos europeos MRR y de recursos propios del Gobierno de Navarra. Todos ellos han sido desarrollados por el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER).
En concreto, el proyecto DIGI, financiado con 0,8 millones de euros, se ha centrado en la digitalización de la gestión de parques eólicos off-shore (ubicados en el mar), desarrollando un gemelo digital para simular un parque completo y una plataforma de digitalización para monitorizar el funcionamiento y estado de las máquinas.
Por su parte, el proyecto SOEC, con un presupuesto de 3,5 millones, ha abordado la generación de hidrógeno a alta temperatura a través de tecnología de electrólisis de óxido sólido utilizando energías renovables y aprovechando calores residuales. En un trabajo conjunto con Aragón y Madrid, se han planteado electrolizadores de diferentes tamaños para transferir esta tecnología a la industria.
Finalmente, el proyecto LDBA ha trabajado en el desarrollo de biocombustibles avanzados, apostando por la economía circular y apoyándose en tecnologías como la pirolisis, la licuefacción hidrotermal y la fermentación de gases. Con una financiación de 4 millones de euros, ha permitido contar con un laboratorio completo y se ha trabajado con plantas piloto, lo que ha consolidado capacidades que antes no existían en la comunidad.
En conjunto, todas estas líneas han permitido la incorporación de veintiocho personas (catorce en el área de hidrógeno y otras tantas en combustibles avanzados). «Puestos de alta especialización y con vocación de continuidad», de los que varios se desarrollan en los centros de CENER en Sangüesa y Aoiz.













