Los Sanfermines de 2026 aún no han arrancado y ya han conquistado uno de los universos más populares del coleccionismo. El pañuelico rojo, la faja y hasta los protagonistas del encierro han dado el salto al formato de cabeza gigante y ojos redondos.
Ahora, la fiebre sanferminera ya tiene sus propios muñecos. Y no, no llegan desde una gran multinacional del juguete, sino de pequeños creadores que han encontrado en la fiesta más internacional de Navarra una fuente de inspiración perfecta.
El primero de ellos es el mozo sanferminero. Mantiene todas las señas de identidad de estas populares figuras de vinilo: una cabeza desproporcionada, cuerpo diminuto y mirada de ojos negros. La diferencia está en el vestuario. Aquí no hay superhéroes ni personajes de cine. El protagonista luce impecablemente vestido para correr el encierro, con camiseta blanca, pañuelo rojo al cuello y faja a juego.
Además, cada figura puede personalizarse a partir de fotografías reales. El creador, ElementalPOP, elabora una ilustración previa, imprime la pieza en 3D y la terminan pintando a mano. El resultado es una especie de «yo sanferminero» elaborado con resina, pintura acrílica, caja, cartulina y acetato en versión cabezona, pensado para regalar a amantes del encierro, cuadrillas o peñas que quieran inmortalizar de forma original estas fiestas.
UN TORO EN 3D
Pero los mozos no podían quedarse solos. También hay espacio para el auténtico rey de San Fermín: el toro. En este caso no se trata de una figura terminada, sino de un diseño digital para impresión 3D doméstica. Creado por el diseñador 3DEG-Design, el modelo reproduce a un toro con estética inspirada en los Funko Pop: una enorme cabeza, cuerpo compacto y una expresión que mezcla simpatía y respeto por el animal más famoso de las fiestas de Pamplona.
El archivo incluye varias piezas separadas (cabeza, cuerpo y base) para facilitar el montaje tras la impresión. Una vez ensamblado, el resultado alcanza unos catorce centímetros de altura, aunque puede escalarse a otros tamaños.
Así, mientras algunos cuentan los días que faltan para el Chupinazo, otros ya han encontrado una forma diferente de vivir la cuenta atrás.













