jueves, 4 junio 2026

Daniel Ramírez: «El olvido y la desmemoria con ETA pueden acercarnos a escenarios peligrosos»

Tras seis años de trabajo, el periodista pamplonés ha publicado 'Los días que no existieron', una novela donde ficción y memoria histórica se cruzan en un relato de alta tensión psicológica y moral. A través de la investigación de una periodista marcada por el asesinato de su abuelo a manos de ETA, la trama conecta la violencia terrorista en el País Vasco con la presencia de nazis refugiados en España tras la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial.


Pamplona - 27 febrero, 2026 - 19:13

El pamplonés Daniel Ramírez, de 33 años, presentará su libro el martes en el Nuevo Casino Principal de Pamplona. (Foto: cedida)

Decía Lorca que la memoria resulta imprescindible si se recuerda hacia mañana. Hay historias, momentos o nombres que con el paso del tiempo se disfrazan de rutina y, casi, de olvido. Pero hay ocasiones en que un capítulo de un libro cualquiera despierta algo en quien lo lee. ‘Los días que no existieron’, del periodista pamplonés Daniel Ramírez García-Mina, es uno de esos salvavidas.

A través de un relato de ficción, esta publicación narra la vida de Julia Mendieta, una periodista de investigación que trabaja en el diario nacional El Universal. Vive con una pesada carga a sus espaldas desde que ETA asesinó a su abuelo en San Sebastián en los años duros de la banda terrorista. Un crimen que está a punto de prescribir y cuyo asesino sigue fugado. Su vida da un giro cuando contacta con un anciano librero que conserva documentos antiguos relacionados con la presencia de agentes nazis en España durante los últimos meses de la Guerra Civil. Julia tendrá que lidiar con las dos investigaciones.

Este libro de 520 páginas es el primer thriller del autor navarro, que se suma a las otras seis publicaciones del escritor. «Siempre he tenido una gran vocación literaria y tenía la ilusión y las ganas de escribir una novela. Pero no encontraba el momento ni la historia que me atrapara lo suficiente como para sumergirme en esa disciplina casi diaria que requiere la escritura de algo así durante años. Un día alguien puso en mis manos unos papeles sobre la situación de los nazis refugiados en España tras la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, y fue entonces cuando se me despertó ese instinto», explica Ramírez a Vanity Capital.

Sin embargo, durante ese periodo de creación, otra historia se cruzó en su camino. En esta ocación, una mucho más personal. Su abuelo de 95 años verbalizó por primera vez que la banda terrorista ETA intentó extorsionarlo: «Cuando él me confesó ese episodio que había mantenido en secreto durante décadas, empecé a repensar la novela y le di a Julia la condición de nieta de un asesinado por ETA».

SEIS AÑOS DE TRABAJO 

Durante seis años de investigación, Ramírez tuvo la oportunidad de entrevistar a la hija de uno de los pilotos nazis que bombardeó Gernika, a una víctima de este ataque, a soldados de la División Azul, al último ministro de Franco con vida, a ciudadanos centroeuropeos que sobrevivieron a la ocupación nazi, a terroristas arrepentidos y a mercenarios que asesinaron etarras.

«Esta experiencia me ha impactado como escritor, pero también como ser humano. Estas conversaciones fueron esenciales para construir a mis personajes; todavía recuerdo cómo la víctima del bombardeo de Gernika me describía el momento en el que se encontraba en una pradera, cómo la cogían unos milicianos, la refugiaban bajo un techo y le ponían un palillo en vertical en la boca para que no se le reventaran los tímpanos con el sonido de las bombas. Debatir con el ministro de Franco sobre las penas de muerte o escuchar de boca de los terroristas cómo se habían dejado embarcar en ese proyecto de exterminio del disidente. Tanto las conversaciones con quienes ejercían la violencia como con quienes la padecían han sido muy importantes para conocer la condición humana», detalla.

A pesar del bagaje histórico que abraza la novela, el navarro tiene claro que su objetivo con esta obra es entretener al lector: «Mi ilusión es que se sumerjan y disfruten de su ritmo vertiginoso, de su tensión narrativa, de la evolución de los personajes, de la incomodidad, de los dilemas morales que se van produciendo entre los distintos personajes, de los códigos éticos que van emergiendo o de las situaciones difíciles que se generan. A lo largo del thriller, late todo el tiempo una pregunta: ¿Qué hubieras hecho tú de haber estado ahí, en la Alemania de 1930 o en el País Vasco de los años 80?».

GUARDIÁN DE LA MEMORIA

No obstante, ‘Los días que no existieron’ ejerce sin pretenderlo el papel de guardián de la memoria, ya que, al igual que un personaje de la propia novela, a través de sus palabras mantiene viva una realidad cada vez más lejana en el horizonte para las nuevas generaciones. «Reconozco con total franqueza que no he escrito esta novela para defender ninguna causa política o social, pero si ese efecto colateral se produce, si el hecho de que la trama de la novela que recoge estos episodios de violencia política padecidos en España durante tantos años sirve para hacer ese ejercicio de memoria, será desde luego un placer», sostiene.

Y es que, aunque Ramírez apostó por San Sebastián para ambientar su obra, es consciente de que «Navarra ha formado parte del Triángulo de las Bermudas de ETA y ha sido una de las tierras más castigadas». En este sentido, considera que la violencia de la banda terrorista padecida en la región está «afortunadamente muy sabida y consignada» y hace referencia a los libros que coordinó el profesor Javier Marrodán sobre ETA en Navarra como ejemplo de ello: «Creo que esa es la biblia del terrorismo padecido por Navarra y está al alcance de todo el mundo».

Precisamente, rescatando la célebre cita del poeta Federico García Lorca, Ramírez anima a los jóvenes a asumir la responsabilidad de mantener vivo este recuerdo de la historia del país: «Las generaciones presentes y venideras tienen el derecho, la obligación, el deber y el privilegio de disfrutar de este presente maravilloso sin violencia política ni terrorista. Pero eso no significa hacerlo con una tabula rasa, desconociendo lo que sucedió. Todo ello partiendo de la premisa de que hemos hecho un gran camino y de que, afortunadamente, la violencia terrorista hoy no existe. El olvido y la desmemoria pueden acercarnos en el futuro a escenarios peligrosos».

Y este conocimiento pasa también por la educación. «Las generaciones venideras tienen que saber quién fue Miguel Ángel Blanco o José Luis López de Lacalle. Hace poco escuché que hay colegios que visitan el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria, algo fundamental no solo para los chavales del País Vasco y de Navarra, sino de toda España. Que entren en la réplica del zulo de Ortega Lara que hay dentro, que sean conscientes de todo eso. Porque, al final, eso es lo que permite el disfrute con responsabilidad de este presente maravilloso», apunta.

SOBRE EL AUTOR 

Daniel Ramírez estudió Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y fue el redactor más joven que fichó Pedro J. Ramírez cuando fundó El Español hace diez años, donde hoy ejerce como redactor jefe. En la actualidad, colabora diariamente en el programa de Carlos Alsina en Onda Cero, lo que compagina con su papel como analista en La Sexta y en Antena 3.

El próximo martes presentará ‘Los días que no existieron’ a las 19:00 horas en el Nuevo Casino Principal de Pamplona. «La identidad navarra es muy importante para mí, empezando por mi familia, mis amigos y Osasuna, al que dediqué un libro (‘Porque somos Osasuna’), y del que fui socio hasta que me mudé a Madrid. De hecho, suelen vacilarme en la capital por el proselitismo rojillo que hago, mucho más esta semana que Osasuna ha ganado al Real Madrid después de quince años», concluye con una sonrisa.

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