Un niño está de pie en la orilla. Se ha remangado el pantalón y deja que el agua le salpique los tobillos. Mira su reflejo temblar en el mar, como si buscara allí una respuesta. La ilustración, delicada y luminosa, ocupa la portada de la publicación. Pero esta vez el niño no se queda en el papel: sale del libro, cruza el borde de la tinta y aparece en una consulta de paredes cálidas, se sienta frente a una terapeuta y, por primera vez, se atreve a contar qué le duele.
Esa escena podría pertenecer a cualquiera de los cuentos de Cristina Cortés, psicóloga pamplonesa especializada en infancia y adolescencia. Desde hace más de dos décadas dirige el área infanto-juvenil de Vitaliza Psicología de la Salud, el espacio profesional donde, a sus 57 años, ha desarrollado una trayectoria centrada en el apego, el vínculo y el impacto del trauma temprano en el desarrollo. «Todos estos años me han permitido comprender cómo el trauma no solo deja huella en la infancia, sino que reverbera en la vida adulta si no se repara adecuadamente», explica a Vanity Capital.
Además, desde noviembre, preside la Asociación EMDR España, entidad dedicada a la difusión de los modelos de trauma y la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), que cuenta con cerca de 4.000 asociados en todo el país.
ESCRIBIR PARA COMPRENDER
Su inmersión en la escritura no fue fruto de un plan preconcebido. Fue, más bien, una consecuencia. «Nunca me había planteado escribir algo a nivel profesional. Si lo hacía, era para mis pacientes más pequeños, que recibían cuentos personalizados para ayudarles a entender lo que habían vivido, a poner palabras o imágenes a experiencias difíciles», reconoce.
De esta forma, su trabajo comenzó a resonar en congresos y conferencias hasta que la editorial bilbaina Desclée De Brouwer se interesó por su enfoque sobre el apego y, en 2017, le propuso publicar su primer libro ‘Mírame, siénteme. Estrategias para la reparación del apego en niños mediante EMDR’: «A partir de ahí me entró el gusanillo de continuar».
Después llegaron otros títulos como ‘Esculpiendo palabras en la arena’ (2023), donde reflexiona sobre la dificultad de verbalizar una infancia marcada por el dolor: «Igual antes de acceder a las palabras hay que probar desde otras vías como el cuerpo, la creatividad, el arte o las propias imágenes». Así como varios cuentos ilustrados como ‘¿Cómo puedo salir de aquí?’ (2018), ‘Cuéntame cuando sí anidé en una tripa y si nací’ (2020), ‘El invernadero semillero’ (2022) o ‘En este mismo instante’ (2025).
En muchos de ellos ha colaborado con ilustradoras pamplonesas como June García, Lorea Larraya, Zuzene Seminario o Daiana Etxeberria, en un diálogo creativo que, según Cortés, «ha sido profundamente enriquecedor». «En realidad, toda mi labor profesional y la escritura están relacionadas con la psicología. Los cuentos y los libros han sido material pensado inicialmente para los pacientes con los que yo me relaciono diariamente, creando algo que les pudiera servir», detalla.
EL RUMOR QUE SE HIZO TINTA
La idea llevaba tiempo rondando por su cabeza, incluso antes de la pandemia. El nombre ya existía, pero el proyecto quedó en suspenso mientras la realidad exigía otras prioridades. Fue en noviembre, durante un encuentro profesional en Canarias, cuando la chispa se prendió de nuevo. Le propusieron elaborar una guía sobre cómo adaptar el enfoque EMDR cuando se incluye a la familia en la intervención terapéutica. Y entonces lo vio claro: aquel texto debía inaugurar la editorial que llevaba años floreciendo en su mente.
Así nació Runrún de Tinta, impulsada junto a Javier Elcarte y Aitor Elcarte. La guía, prácticamente terminada, será la primera publicación de esta nueva editorial pamplonesa: un manual dirigido a terapeutas que trabajan de forma global con padres e hijos, integrando a la familia en el proceso de reparación del trauma. Pero no será la única.
La editorial nace con una vocación clara: crear un espacio para contenidos humanísticos, psicológicos y sensibles. «Un espacio para todo aquello que nos parezca que está cargado de sensibilidad y también una forma de dar salida a los proyectos que tenemos cada uno de sus miembros«, resume.
En esta primera etapa, Runrún de Tinta se apoyará en una página web y en las posibilidades que ofrece el entorno digital. Del mismo modo, el crecimiento se irá esbozando según la acogida que tenga el proyecto. «Nos dirigimos a un público amplio: profesionales, psicólogos, educadores, sanitarios, trabajadores sociales y también lectores interesados en comprender mejor el mundo emocional», concluye.













