Durante años, las manos de Aruna Mulero estuvieron dedicadas a cuidar la piel de otras personas. Ahora colocan vasos, revisan una barra, ordenan las últimas cajas y cuentan los días que faltan para la inauguración de un proyecto hostelero que verá la luz este viernes: El Cucharón de Ansoáin.
Natural de Logroño, Aruna lleva once años viviendo en Navarra, una región en la que ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional y en la que ha terminado echando raíces. Aunque durante una etapa de su vida trabajó en el sector de la estética, los bares y restaurantes fueron ganando terreno poco a poco. De hecho, ha trabajado en establecimientos navarros como El Tinglao o el Gastro Bar Eguzki de Mutilva.
«Durante dos años, también llevé las riendas del Asador Armendi. Siempre me he dedicado a la estética y a la hostelería. Ahora estoy más centrada en este segundo ámbito», detalla esta joven de 33 años a Navarra Capital.
La idea empezó a tomar forma hace meses, cuando surgió la posibilidad de hacerse con un local ubicado en el número 2 de la plaza Nueva de Ansoáin. «Hace tiempo, aquí había una churrería. Todavía está la máquina de hacer churros, así que he pensado en ofrecer ese servicio con un horario limitado», expresa segundos antes de precisar que la reforma del establecimiento se ha prolongado unos tres meses y durante el proceso ha sido esencial el apoyo de Mónica Gallardo y Latifa Faouzi, que también forman parte del equipo.
COMIDA CASERA
En concreto, El Cucharón de Ansoáin se especializará en comida andaluza. La elección no es casual. Su abuela era sevillana y buena parte de sus recuerdos están ligados a los sabores del sur: «Siempre he tenido muy presente esa cocina. He crecido con ella y me apetecía traer un trocito de Andalucía hasta aquí. Por eso, la carta estará repleta de recetas tradicionales elaboradas de forma casera. Entre las especialidades figurarán los lagartitos ibéricos, las ortiguillas o las tortillas de camarones».
El equipo estará formado por cinco personas, incluida la propia Aruna, que afronta esta nueva etapa con la intención de consolidar un proyecto a largo plazo. Para ello, el restaurante contará con capacidad para 41 comensales en el interior del local, además de una terraza que permitirá ampliar el servicio.
La apertura llega, además, a las puertas de una de las épocas más intensas del año para la hostelería navarra. Con los Sanfermines a la vuelta de la esquina, el establecimiento ya trabaja en una oferta específica para quienes quieran encargar su almuerzo. «Estoy muy ilusionada con el proyecto. Además, el día de la inauguración coincide con la fecha en la que fue el entierro de mi abuela. Aunque haya personas que ya no puedan acompañarnos físicamente para ver este sueño cumplido, sabemos que forman parte de él. Estamos muy ilusionados con la apertura del negocio», agrega.













