domingo, 16 junio 2019

De marcha… nórdica

Hay gente que está peleada con todo lo relacionado con la práctica deportiva, que no ha encajado pese a que lo ha intentado todo. Algunos hasta lo han dejado por imposible. Sin embargo, tanto para los que mantienen viva una pequeña esperanza como para el resto, hemos descubierto el deporte perfecto: Nordic Walking o marcha nórdica. Además de saludable y bastante accesible, es tendencia desde que famosos como el escritor Paulo Coelho ha caído en sus redes. ¡Ojo que engancha!

Jesús Jiménez
Pamplona - 2 febrero, 2019

La marcha nórdica o Nordic Walking es una actividad deportiva tan adictiva que se ha convertido en tendencia.

La marcha nórdica o Nordic Walking es una actividad deportiva tan adictiva que se ha convertido en tendencia.

Para rastrear el origen del Nordic Walking o marcha nórdica no debemos ir muy lejos. A poco que seamos un poco avispados o avispadas nos daremos cuenta de que, con este nombre, se presenta una práctica deportiva inventada a mediados de los 90 del siglo pasado por los esquiadores de fondo de Noruega, Suecia y Finlandia para mantenerse en forma en las épocas de primavera, verano y parte de otoño donde no había nieve.

Es más, de aquella época data la primera tesis doctoral elaborada por estudiantes fineses a la que se ha considerado como la ‘Biblia’ de este deporte puesto que en ella no solo queda recogida la técnica para caminar con bastones de forma correcta sino que, además, incluye los numerosos beneficios que aporta a quien la practica.

El tema es que, desde el norte de Europa, el Nordic Walking o marcha nórdica se ha ido extendiendo cual mancha de aceite primero a Dinamarca, Alemania y Austria hasta llegar a nuestro país e, incluso, otros continentes. En nuestro caso particular, además, esa primera sensación de desconcierto y cierta rechifla que alguna vez pudimos sentir al cruzarnos en plena canícula de verano con una persona impulsada por unos palos de esquí ha ido mitigándose hasta convertirse en un elemento más del entorno cotidiano que nos rodea.

esqui-fondo-deporte

Vamos, que ya estamos habituados e, incluso, puede que nos hayamos lanzado a probarlo ya que para su práctica solo se necesitan dos cosas fundamentalmente: unos palos de esquí de fondo y muchas ganas de andar. Eso, sobre el papel, porque si profundizamos un poquito la cosa se complica, aunque no mucho más. Es decir, lo que nos asegura este deporte es que vamos a poder ejercitar hasta el 90% de los músculos del cuerpo y, todo gracias a una forma de caminar de una manera más o menos natural.

TÉCNICA PERFECTA

El secreto está en cumplir tres condiciones muy básicas pero muy importantes para evitar las siempre temibles lesiones y poder aprovecharse al máximo de los beneficios cardiovasculares que aporta este deporte. El primero, aunque parezca de Perogrullo, es caminar derecho, tratar de mantener erguida la columna vertebral, pero de forma natural y sin forzar la postura. También es necesario trabajar la amplitud en el movimiento de los brazos de tal forma que su estiramiento y contracción sea natural y esté coordinado con el balanceo que aplicamos a la hora de caminar.

Finalmente, (y aquí está la parte germánica o nórdica de todo el asunto) hay que considerar el ángulo correcto del bastón a la hora de clavarlo sobre el terreno para que nos sirva de punto de apoyo en nuestro ejercicio. Aquí, los expertos recomiendan que ese punto de apoyo coincida con el punto de gravedad del cuerpo, es decir, que el bastón marque el movimiento de impulso por lo que no puede estar ni muy lejos ni muy cerca de nuestro cuerpo. Además, los pasos no deben ser ni demasiado amplios ni demasiado cortos ya que el objetivo es mantener una postura correcta. La longitud del paso será directamente proporcional al estiramiento del brazo.

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Si has llegado hasta aquí, igual te has podido asustar un poco y pensar que para practicar Nordic Walking o marcha nórdica casi tienes que hacer un Máster de la NASA, pero te prometemos que no es para tanto y que, como todo en esta vida, el truco está en la práctica. Vamos, que no puede ser tan complicado si algunos de nosotros hemos sufrido en nuestras propias carnes mortales ser superados por venerables señores con una técnica más que depurada.

Llenémonos, por tanto, de positividad y pensemos en las contrapartidas a nuestro alcance y que son, grosso modo, de dos tipos. Por un lado, lógicamente, están las vinculadas con la salud y nuestra calidad de vida ya que los expertos afirman que hacer habitualmente Nordic Walking o marcha nórdica nos puede ayudar a mejorar nuestra movilidad y flexibilidad, la fuerza, la resistencia o la coordinación. Asimismo, resulta un ejercicio muy recomendado para combatir la osteoporosis, reducir peso, aumentar la resistencia cardiorrespiratoria y mitigar las dolencias de espalda, cuello y hombros.

Tal vez por todo ello o simplemente porque resulta una práctica muy accesible y versátil que se puede realizar solo o en compañía, el hecho es que estamos hablando de un deporte de moda. La consecuencia es que los cursos para aprender o mejorar la técnica son numerosos, y las rutas y senderos que se ofrecen no paran de aumentar como reclamo turístico en cuanto que garantiza al usuario poder disfrutar de un paseo y unas vistas simplemente inolvidables.

Por todo ello, la marcha nórdica se ha convertido en una actividad altamente adictiva en la que han caído también celebrities como el mítico autor de best seller Paulo Coelho que, después de vivir la experiencia mística del Camino de Santiago, afirma ahora rotundo en su blog: “Si lo que yo quisiera fuera hacer ejercicio en lugar de ‘meditación en movimiento’, me apuntaría a un gimnasio. Por el contrario, disfrutamos con nuestro par de bastones, del mundo que tenemos alrededor, sintiendo la alegría, satisfecho con mi ‘caminata nórdica’, relajada e instintiva”. Parece que le gusta. ¿Te apuntas?

Young confident man with prosthesis trying Nordic walking while spending time outdoors

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