Sus veranos transcurrían en Gallipienzo. Allí, la pequeña Maider Arive pasaba largas jornadas en el huerto familiar, recogiendo verduras junto a su padre y su abuelo. Con mucha atención, observaba fascinada cómo su progenitor diseñaba y programaba bombas de riego. Aquellos momentos de curiosidad y experimentación marcaron el inicio de su pasión por la ingeniería y despertaron en ella un amor temprano por comprender cómo funcionaban las cosas. «Aunque me gustaba cacharrear, nunca tuve realmente claro qué quería ser de mayor, pero eso no me agobiaba. Ahora doy charlas a jóvenes y siempre les digo que no pasa nada por no tener ni idea. Pienso que, al final, la vida te va llevando a donde tienes que llegar», relata a sus 39 años.
Finalmente, estudió Ingeniería Agrónoma en la Universidad Pública de Navarra (UPNA). Gracias a las convalidaciones de asignaturas, pronto pudo dar el salto a la Abertay University de Escocia, donde complementó su formación con Ingeniería Ambiental. «Aquella etapa fue una maravilla. Salí de mi zona de confort, me conocí mucho a mí misma y reforcé mi inglés… ¡Aunque reconozco que allí tienen un acento muy cerrado!», rememora entre risas.
A su regreso a España, se incorporó a Zabala Innovation como Project manager, donde permaneció una década. Durante esos años, se curtió en la gestión de proyectos de I+D, acompañando a empresas en procesos de innovación y aprendiendo a moverse en entornos complejos y cambiantes.
LA IA, UNA GRAN ALIADA
Entonces se topó con algo que empezaba a llamar con fuerza a su puerta: la tecnología. En concreto, el potencial de los datos y la Inteligencia Artificial como palanca de transformación. La curiosidad la llevó a dar un giro a su carrera profesional para incorporarse a Cinfa como líder de proyectos vinculados a la IA. Un salto que, a priori, podía parecer alejado de sus inicios en la ingeniería agrónoma, pero que encajaba perfectamente con su forma de entender la innovación.

Maider ha sido seleccionada en la primera fase del programa internacional Santander Women 50 (SW50) 2026.
«Un medicamento comienza cuando tienes una idea. A partir de ahí, debes presentar una documentación muy específica para después hacer ensayos clínicos y probar su funcionamiento. Después llega la fase comercial. De esa etapa al lanzamiento al mercado pasan unos dieciséis meses. En total, los medicamentos que hacemos llegarán en cinco años a las farmacias. Yo estoy de forma transversal en ese proceso», detalla. ¿Y la Inteligencia Artificial? ¿Cómo entra en juego? Lo cierto es que está presente, prácticamente, en todas las fases. Su misión es ayudar a automatizar procesos, especialmente aquellos más técnicos o con mayor carga administrativa. Gracias a ello, el equipo de Cinfa puede centrarse en tareas de mayor valor añadido, como la toma de decisiones o la parte más estratégica: «En este sector hay mucha burocracia. Trabajamos con la IA de manera ética para que el personal pueda dedicar más tiempo a pensar y no a tareas repetitivas».
EN EL TOP 50
Fruto de su trayectoria, Maider ha sido seleccionada en la primera fase del programa internacional Santander Women 50 (SW50) 2026 como una de las Top 50 mujeres españolas. «Participan nueve países, y 50 mujeres de cada uno de ellos. Esta es una oportunidad increíble para mí porque me abre a una red de personas empoderadas con ganas de aportar a la comunidad», apunta.
Mientras pasea por los jardines de la compañía en Olloki, nuestra protagonista sonríe. El espacio, cuidadosamente diseñado al estilo de un jardín japonés, invita a bajar el ritmo. Pequeños caminos de grava serpentean entre rocas colocadas con precisión, arbustos podados con mimo y algún arbolito que empieza a despuntar con tonos rojizos. Aunque hoy hace un poco de frío, el paseo resulta agradable. El silencio, solo roto por el crujir de la grava bajo los pies, contrasta con la intensidad de su día a día. «Estos momentitos también son importantes», sopesa.
Antes de despedirnos, se detiene un instante, como si quisiera condensar en una última idea todo lo que ha sido su recorrido hasta ahora. Sonríe con serenidad y vuelve a ese equilibrio que tanto ha marcado su trayectoria: la mezcla entre curiosidad, aprendizaje continuo y adaptación al cambio. «Al final, lo importante es atreverse a dar pasos, aunque no tengas todo claro desde el principio. Las oportunidades no siempre aparecen como una las imagina, pero llegan», reflexiona.

La misión de Maider en Cinfa es ayudar a automatizar procesos, especialmente aquellos con mayor carga administrativa.
En su caso, muchas de esas lecciones no solo han venido del ámbito profesional. Durante unos quince años, el waterpolo ocupó una parte importante de su vida. En un deporte de equipo, la coordinación, la resistencia y la capacidad de leer el juego en tiempo real son esenciales. Valores que, trasladados a su trayectoria, se traducen en una forma de trabajar basada en la constancia y la confianza en el grupo: «Jugaba como portera. En el agua aprendes rápido que nada depende solo de ti y se fomenta mucho el compañerismo. Eso lo llevas luego a tu día a día».
Los viajes también han sido otra constante en su vida. Empezó a los 18 años, cuando decidió salir al extranjero por primera vez. Como primer destino, escogió Canadá. Desde entonces ha recorrido países de todo el mundo. Italia, Islandia, México, Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Japón, Tailandia, Tanzania… «He estado en medio mapa, pero me queda otro medio por descubrir. Mi lugar favorito es cualquiera que todavía no haya visitado», concluye.













