¿Qué pasaría si Navarra fuera un plato de pasta? Esa es la pregunta que se ha hecho a sí mismo el chef italiano Sabino. Se trata del cocinero detrás de la cuenta Cookin’ con el Sabi, que ya suma más de 443.000 seguidores en Instagram, 262.300 en TikTok y 11.000 suscriptores en YouTube. De hecho, ha publicado el «diario de un italiano loco en España» bajo el título ‘Entre tapas y pasta’. «¿Te imaginas unas croquetas rellenas de ragú napolitano? ¿O unas bravas con alma italiana? ¿O una ensaladilla que, en vez de rusa, es carbonara? Pues eso. Así va esto», avanza Sabino.
Este cocinero napolitano, residente en Madrid, está impulsando la serie España al Dente, donde cada comunidad autónoma está representada por una pasta. La Comunidad Valenciana, Aragón y Cataluña han sido las primeras regiones en aparecer en este suculento listado. En el cuarto capítulo de la serie, la Comunidad foral es la protagonista. «Si Navarra fuera un plato de pasta, no podría no llevar chistorra. Le quitamos la piel a nuestra barrita proteica favorita y la dejamos sudar a fuego lento en una sartén, la retiramos cuando está crujiente, ¡y no te atrevas a tirar la grasa, desgraciado!», advierte entre bromas.
El siguiente paso incluye pimientos del Piquillo de Lodosa. Para esta elaboración, utiliza una ración de la marca Selection de El Corte Inglés. «Coges estos bomboncitos de sabor y los dejas caramelizar al horno con su líquido de conserva y un poco de la grasa de la chistorra», describe para explicar acto seguido que el siguiente paso es triturarlos con el fin de conseguir una salsa ligada. Después entra en escena la alcachofa de Tudela. Tras limpiarla y cortar el tallo, baña su corazón en agua con limón para que no se oxide y la saltea con el mismo aceite de la chistorra.
«Si Navarra fuera una pasta, no podría no llevar espárragos», agrega. Así que recurre a una lata de la empresa Dantza, ubicada en Castejón. Sabi propone triturar unos cuantos con su propia agua y un poco de queso Idiazabal, «que le dé un toque ahumado». Y, en la misma sartén donde se estaban cocinando las alcachofas, vierte la salsa de los pimientos. Para la pasta, el chef napolitano usa rigatoni de la marca Garofalo.
A continuación, reserva un poco de agua de la cocción, con el objetivo de dar más consistencia a la salsa, y echa la pasta para mantecar. ¿El resultado? «¡De locos!», sentencia el chef. Aunque el vídeo todavía no lleva ni veinticuatro horas en la red, ya ha propiciado que miles de usuarios saliven enfrente de la pantalla. En concreto, ya acumula casi 9.000 likes y 176 comentarios en Instagram.
COCINA Y ESFUERZO
Sabino nació en Nápoles, en una familia «donde el ragú de los domingos era sagrado». Creció entre platos de pasta y sobremesas eternas, y muy pronto entendió que los sabores no solo se comen, también se recuerdan, se comparten y se cuentan. A los 15 años se mudó a Umbría (Italia) y, años más tarde, un Erasmus lo llevó a Madrid.
Este chef es licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y posee un máster en Administración de Empresas. Se costeó los estudios trabajando en la hostelería madrileña, donde aprendió el idioma, las costumbres y «la vida desde el otro lado de la barra».
En la actualidad, divide sus días entre el trabajo de oficina y su verdadera pasión: la cocina. Estudia, investiga y explora el mundo a través de los sabores, «convencido de que cada plato cuenta una historia y de que la identidad, como una receta, está hecha para mezclarse, reinventarse y servirse con generosidad». Sabino está especializado en cocina fusión entre Italia y España, aunque también le gusta mezclar recetas de todo el mundo como forma de viajar sin moverse de la cocina.













