Aunque nació en Madrid, su infancia y su juventud transcurrieron en Pamplona. De hecho, lleva el acentico navarro allá a donde va. «Mi padre era de Yesa y me considero más pamplonés que madrileño. Todavía me dicen que entono las frases de manera diferente. Supongo que hay cosas que no cambian», afirma Jesús Salinas a Navarra Capital con cierta nostalgia.
Su vida giraba alrededor del balón. Cuando le preguntaban qué quería ser de mayor, respondía sin titubear: futbolista. Lo cierto es que su mundo entero cabía en un gol. Con el tiempo, sin embargo, cambió la pelota por el ámbito empresarial al descubrir que también se puede jugar con ideas y que el esfuerzo puede entrenarse en cualquier terreno. «Opté por estudiar Administración y Dirección de Empresas en la UPNA. En la universidad me reencontré con conocidos del mundo del fútbol con los que había jugado y contra los que había jugado. Fueron años espectaculares», rememora.
«Cuando terminas la etapa universitaria, realmente no sabes lo que sucede en las empresas. Yo quería aterrizar conceptos, verlos y experimentarlos con mis propios ojos. Así que decidí ampliar mi formación con un MBA, que me dio mucha amplitud de mente», agrega acto seguido. Allí coincidió con ingenieros, economistas y abogados que, como él, buscaban entender los engranajes del ecosistema empresarial.
EXPERIENCIA EN BANCA E INVERSIÓN
La banca y el análisis de inversiones le resultaban fascinantes. «Siempre me habían atraído esos ámbitos: entender cómo se mueven los recursos, cómo se toman las decisiones que pueden transformar una empresa o incluso una ciudad entera», revela. Siguiendo esta inquietud, trabajó durante unos meses en el Banco de Vasconia, en Bilbao, para fichar más tarde por PwC. Allí permaneció más de cuatro años. «Después me adentré en el mundo de la energía, de la mano de Energía Hidroeléctrica de Navarra (EHN). Por aquel entonces, Acciona Energía estaba cerrando su compra», relata.
Como responsable del Departamento de Consolidación, le emocionaba ver cómo los parques eólicos comenzaban a implantarse por todo el mundo de la mano de la compañía: «Las gestiones de mi departamento, en un principio, se llevaban desde Pamplona. Más tarde, esa área se trasladó a Madrid y yo pasé a ser gerente de Contabilidad y Administración. Por eso, me propusieron marcharme a Madrid, pero preferí irme al extranjero. A partir de ahí, las aventuras vinieron una detrás de otra».
RUMBO A CHILE
La firma quería expandirse en Chile, así que nuestro protagonista cruzó el charco. «Fui con mi mujer y la primera de nuestras hijas, que estaba recién nacida. De eso hace ya doce años… ¡Cómo pasa el tiempo!», reflexiona aún sorprendido.
En aquella época, en la oficina chilena apenas había diez empleados. Cinco años después, la sede bullía de vida y pasó a ser un despacho con más de 250 personas, en el que la compañía invirtió más de un millón de dólares: «Fue una etapa muy intensa, de muchísimo trabajo y aprendizaje, en la que trabajé como Chief Financial officer (CFO) de toda Latinoamérica. Fue gratificante ver cómo el esfuerzo daba sus frutos».
Entonces surgió la oportunidad de mudarse a Australia. La experiencia acumulada en Chile le brindó la posibilidad de vivir una nueva etapa profesional, en la que Jesús pasó a ocupar el puesto de CFO de Acciona Energía en el país oceánico, que ejerce desde hace unos siete años. «Cuando llegué, allá por 2019, teníamos unos 400 megavatios en operación. A día de hoy sumamos casi 2.000», precisa satisfecho.
Entre sus labores, destaca el «análisis de los datos económicos y estratégicos de los proyectos y contratos, la gestión de deuda y garantías con bancos…». «También ejerzo como director de las veinticinco sociedades que posee la división de Energía en Australia», apostilla.
Actualmente, la empresa está llevando a cabo el proyecto MacIntyre, ubicado en Queensland, que tiene el ambicioso objetivo de convertirse en el mayor parque eólico del hemisferio sur. Con una capacidad de 923 MW, contará con más de 160 aerogeneradores y las obras terminarán a finales de este año. «En energías renovables, el mercado australiano es el más importante a nivel internacional para Acciona Energía. En los últimos cinco años, hemos triplicado el número de proyectos», aclara para acto seguido recalcar que, solamente en Australia, la compañía factura más de 300 millones de dólares al año (más de 254 millones de euros).
A sus 50 años, Jesús ha aprendido a equilibrar la intensidad laboral con momentos de calma y disfrute personal. De hecho, ha cambiado el balón por la tabla y se ha convertido en un gran apasionado del surf, hobby que combina visión estratégica y precisión. «De niño, solía ir a la calle Paulino Caballero de Pamplona. Allí había una tienda que se llamaba Koala, donde vendían skates y tablas de surf. Recuerdo mirarlas y pensar ‘yo quiero hacer esto’. Décadas después veo que es el deporte perfecto para resetear el cuerpo y la mente», concluye consciente de que, frente al océano, encuentra la misma libertad que antes buscaba en el césped: equilibrio, perspectiva y un horizonte que invita a soñar.













