Ha sustituido el vértigo del terreno de juego por la incertidumbre que acompaña a toda inversión. Y eso le emociona. Después de colgar las botas y cambiar el lenguaje de los pases por el de los proyectos empresariales, Roberto Torres sonríe: el futuro también se entrena. Este miércoles, el excapitán de Osasuna compartió sus memorias y consejos durante la clausura de la II edición del programa Aula Empresa Navarra, impulsado por la Confederación Empresarial Navarra (CEN). Entre alumnos y profesores, El Sadar escuchó otro tipo de estrategia: la de quien entiende que las carreras deportivas terminan, pero la ilusión a veces solo cambia de uniforme.
Lo hizo en una tertulia de emprendedores financiada por el Servicio Navarro de Empleo (SNE-NL), que reunió también a la home stager navarra Irene Echeverría, fundadora de Blanco Metro, y al gimnasta olímpico Javier Gómez, creador de Backflip. «Este tipo de iniciativas son importantes. Tanto marcar un gol como crear una empresa tiene su dificultad. En mi caso, siempre ha sido más natural meter goles porque ha sido a lo que me he dedicado toda la vida», señaló el exfutbolista, que también jugó en equipos como el Foolad FC y Gol Gohar Sirjan (Irán), el Inter Club d’Escaldes, Gimnàstic de Tarragona y el Orihuela CF.
Tras retirarse del fútbol, Torres comenzó su aventura empresarial en el sector de las inversiones inmobiliarias. Las decisiones financieras le han brindado una mirada estratégica sobre el futuro, que ha desembocado también en el emprendimiento. Junto a su esposa, Sara Martínez, ha puesto en marcha un centro de pilates en el número 12 de la calle Aoiz de Pamplona, que abrió sus puertas recientemente.
«A mi mujer, que siempre ha sido un ejemplo para mí, le gusta mucho el pilates. Veía que era el momento de emprender porque, en pilates, hay poca oferta y mucha demanda. Ella será quien esté al frente y yo permaneceré un poco a la sombra», anunció para acto seguido remarcar que el negocio «ha arrancado bien». Además, cuenta con dos salas de masajes y un espacio habilitado para ofrecer talleres.

El centro de pilates de Torres y Martínez se ubica en el número 12 de la calle Aoiz.
Pero esta no es la única iniciativa con la que Torres ha empezado a dibujar su segunda vida lejos del fútbol profesional. Paralelamente, el exrojillo ha impulsado junto a Fran Mérida, antiguo compañero de profesión, un stage de verano en Zuasti destinado a preparar a jugadores durante la pretemporada. «Es algo innovador en la región y lo que me hubiera gustado tener a mí cuando jugaba. Hacía falta algo así en Navarra», agregó segundos antes de remarcar que emprender no siempre es sencillo. De hecho, durante la jornada habló sin rodeos sobre uno de sus proyectos fallidos: el cierre de la franquicia Fútbol Emotion, especializada en material deportivo, en la avenida Carlos III de Pamplona. Lo cierto es que no todas las apuestas encuentran recorrido y, a veces, también hay derrotas lejos del césped.
DE LA INGENIERÍA AL ‘HOME STAGING’
Después de narrar su experiencia, Torres dio paso a Irene Echeverría. Esta influencer, incluida como líder empresarial en el último Anuario de Navarra Capital y en los rankings de Influyentes que este medio publicó en 2023 y 2024, suma unos 80.000 seguidores en redes sociales y recordó una realidad que permaneció flotando en el estadio como un eco: «Muchas veces el emprendimiento empieza como un hobby, pero si le pones mucha pasión puede convertirse en una oportunidad de negocio».

Echevarría, segunda por la izquierda, ha colaborado con Lidl y Brico Depôt y dirige la franquicia Cubiqz en España.
En su caso, todo comenzó lejos de Navarra. Trabajó durante una etapa en Reino Unido y allí empezó a fijarse en algo que, con el tiempo, acabaría transformándose en proyecto: muchas viviendas parecían funcionales, pero carecían de personalidad. Espacios prácticos, sí, aunque poco pensados para transmitir calidez o identidad. Esa observación despertó una inquietud. Empezó a compartir en Instagram pequeños vídeos sobre bricolaje, decoración y trucos para transformar una casa sin necesidad de grandes presupuestos. Ideas sencillas para renovar espacios, reutilizar muebles o conseguir que una vivienda pareciera distinta con cambios mínimos. Una especie de manual cotidiano para demostrar que hacer más acogedor un hogar no siempre exige gastar demasiado dinero: «El programa Aula Empresa me da mucha envidia. Cuando estaba en el colegio, nos decían que teníamos que estudiar mucho para conseguir un buen trabajo. Sin embargo, yo no paraba de hacerme una pregunta: ¿Por qué no creamos nosotros nuestro propio trabajo?».
Su historia, contada ante cientos de estudiantes en El Sadar, completó el mensaje que sobrevoló toda la jornada: emprender rara vez sigue una línea recta. A veces empieza con una retirada o un cambio de país. Otras, simplemente, con una cuenta en una red social. «Cuando emprendes, primero la gente te dice que estás loca. Luego hay quien te dice lo que quieres oír, pero eso tampoco es útil. La crítica constructiva es la clave», concluyó la joven, que ha colaborado con grandes marcas como Lidl o Brico Depôt y el año pasado tomó las riendas de la franquicia Cubiqz en España.
CONTAGIAR UNA PASIÓN
Antes de tomar la palabra, Javier Gómez irrumpió ante el público con un par de mortales que provocaron un sonoro «guau» espontáneo entre los estudiantes y una lluvia inmediata de aplausos. Una entrada poco convencional para una jornada sobre empresa, pero sin duda coherente con alguien que ha pasado buena parte de su vida desafiando a la gravedad.
Representó a España en los Juegos Olímpicos de Londres (2012), una carrera construida a base de una exigencia que rara vez concede atajos. Detrás de cada salto, siempre hay una idea que ha terminado marcando también su vida fuera del deporte: la perseverancia. «De pequeño veía películas de superhéroes y hacía volteretas. En este sentido, mi mayor talento ha sido siempre luchar, tener las cosas claras y dejarme la piel en todo lo que hago», puntualizó.

En 2016, el gimnasta olímpico Javier Gómez abrió su centro, Backflip, en Noáin.
Esa misma pasión por el movimiento fue la que, con el tiempo, dio forma a su siguiente paso vital. En 2016 abrió su propio centro, Backflip, en el polígono de Talluntxe. Lo hizo con una idea muy clara: acercar su pasión «a todo el mundo». «Siempre digo que soy muy pesado, y esa ha sido mi gran herramienta a la hora de afrontar etapas duras o problemas. Si fallaba, me daba igual porque iba a seguir intentándolo. Eso es la gimnasia y eso es emprender: caerse y levantarse», recordó. Acto seguido, detalló que el centro ya suma unos quince profesionales en plantilla y ofrece clases de parkour, gimnasia, cross boxing, roller o skoot, entre otras disciplinas.
Un gol convertido en empresa, un hobby transformado en negocio, un salto que evoluciona hacia un método de vida… Torres, Echeverría y Gómez han trazado un mapa de decisiones que no siempre promete certezas, pero sí movimiento. Y están orgullosos de ello: «Valiente no es el que no tiene miedo. Valiente es el que tiene miedo y aun así lo intenta», concluyeron.
UN CRECIMIENTO EXPONENCIAL
En su segunda edición, el programa Aula Empresa Navarra ha experimentado un crecimiento exponencial: sus participantes se han multiplicado por cuatro. Así lo subrayaron Carlos Fernández y Javier Iradiel, secretario general de CEN y responsable de Talento y Empleo en la entidad respectivamente: «El curso pasado fueron catorce los colegios que se lanzaron a probar el proyecto, y el alcance fue de 1.200 alumnos. Este año han participado 61 centros educativos de toda la geografía navarra y más de 3.000 estudiantes. El objetivo a medio plazo, es decir, a unos tres años, es conseguir llegar a 300».
En concreto, el programa busca acercar el mundo empresarial a alumnado de primaria y secundaria a través de una plataforma que ofrece recursos didácticos. ¿Cómo? Planteando situaciones como la creación de una empresa desde cero, la contratación de profesionales, la gestión de márgenes de producto, la elección de un local o el análisis de viabilidad.
Elisabeth Pozos y Aimar Guerrero, profesora y alumno de sexto de primaria, compartieron su experiencia. «Conectamos lo que trabajamos en el aula con situaciones reales que se viven fuera. Te lo pasas muy bien aprendiendo con tus compañeros de clase. Nuestro grupo planteó crear una veterinaria en Aoiz. Investigamos la zona y vimos que por allí hay muchos animales. Con eso, pusimos un presupuesto y nos ceñimos a él», detallaron.
Luis Calatayud, director general de Infraestructuras, Digitalización y Servicios Educativos del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra, recalcó que «las cifras corroboran el éxito del programa» y agradeció la asistencia de los más de 700 estudiantes y docentes que celebraron la jornada, presentada y amenizada por el mago Jorge Luengo. Este recordó que la magia, igual que una empresa, funciona cuando funciona la duda no frena el intento y alguien decide confiar en el proceso antes de tener garantías.













