miércoles, 21 abril 2021

El flamenco, ¡al ‘ataquer’ de Tokio!

Un baile con palos japoneses. Chiquito de la Calzada protagonizó con algunos grandes maestros españoles una de las fusiones culturales más curiosas que surgió en los años sesenta. El periodista David López Canales, autor de 'Un tablao en otro mundo', muestra la vida de los primeros españoles que pisaron territorio nipón para sembrar su pasión por el arte. También narra las aventuras de aquellos asiáticos que vinieron a Andalucía en busca de un destino insólito: hacerse flamencos.

Redacción
Pamplona - 6 marzo, 2021

Chiquito de la Calzada y otros actuando en el tablao El Flamenco de Tokio durante los años 80. (Fotos: cedidas)

“¿Te imaginas hace 50 años, dos críos como nosotros, en Tokio? ¡Nos pensábamos que estábamos en otro mundo!”, exclama el guitarrista Pepe Habichuela en una entrevista con David López Canales, al recordar el año que pasó en Japón en los sesenta. En aquella época comenzaron a viajar allí los flamencos españoles. Lo hicieron, por temporadas larguísimas, artistas como Chiquito de la Calzada, Tomás de Madrid o Cristina Hoyos. Pero también empezaron a llenar los teatros japoneses genios como Antonio Gades o Paco de Lucía. Ellos son los responsables de la pasión por el flamenco que comenzó a florecer entre los isleños.

La bailaora japonesa Yoko Komatsubara, una de las pioneras.

En Un tablao en otro mundo, López Canales nos habla de todos ellos, de sus orígenes, de sus vidas y de sus fascinantes experiencias en aquel lejano y desconocido Oriente. Unos encontraron a unos lugareños que resultaban las víctimas perfectas para su picaresca. Otros ganaron dinero, fama y respeto en el país del sol naciente. Nunca habían tenido la admiración que hallaban allí. Y les daba rabia pensar cómo los japoneses podían amar más que los españoles un arte que les resultaba tan complicado y ajeno como lejano.

A su vez, el autor narra la vida de los primeros japoneses que vinieron a la España de la dictadura, dejándolo todo, para cumplir su destino más insólito: hacerse flamencos. Ellos hallaron un arte tan ancestral como complejo, una forma de expresarse y romper la represión social. Desde los años sesenta, son miles los que se han aficionado al baile flamenco como única fórmula para expresarse y mostrar sus emociones. Incluso hay quien dice que Japón acoge más escuelas para aprenderlo que España. Mito o realidad, lo cierto es que son muchos los nipones que visitan tierras andaluzas para sumergirse en esta cultura y profundizar en sus tradiciones, forma de vida y, por supuesto, en la soleá y otros cantes.

Responsables de todo esto fueron los españoles que viajaron, pero también los primeros bailaores de la isla como Shoji Kojima, Yasuko Nagamine o Yoko Komatsubara, que aprendieron en España durante los años sesenta, sin conocer el idioma ni el país y teniendo que enfrentarse a quienes se reían de ellos y nunca creyeron que podrían bailar. Ellos se preocuparon por entender el flamenco, por descifrarlo y por aprenderlo hasta que, de alguna manera, lo han hecho suyo.

El cantaor Enrique Heredia, radicado en Japón hace 50 años, con su nieta nipona.

Un tablao en otro mundo es la asombrosa historia de cómo el flamenco conquistó el alma de los japoneses. Narra las vidas y aventuras únicas de los protagonistas de esta fusión cultural con decenas de testimonios exclusivos e inéditos de los artistas flamencos pioneros en Japón, de los que se quedaron allí a vivir y de los japoneses que vinieron a España, un viaje de ida y vuelta con muchas estaciones. Aventuras en las que se cruzan muchas vidas. Las vidas de esos primeros flamencos que fueron al lejano Oriente, como Chiquito. Las de los japoneses que vinieron a España, como Komatsubara. Las vidas de los que se instalaron definitivamente en Japón, como es el caso del cantaor Enrique Heredia. Las vidas de quienes aprendieron con los españoles y las de los españoles que se hicieron maestros entre los japoneses. Las vidas de los que se reían de aquellos primeros nipones que querían bailar. Y las vidas de aquellos que los respetaron y los admiraron por su pasión.

Muchos son los maestros flamencos, como Paco de Lucía, que defendieron a ultranza a sus compañeros japoneses, porque entendieron que su arte pertenece a quien tenga el temperamento necesario. Y, aunque se encontraba contenido bajo sus kimonos, los nipones lo demostraron con creces.

EL AUTOR

David López Canales (Madrid, 1980), periodista y escritor, lleva veinte años “buscando buenas historias”, y a sus protagonistas, para poder contarlas. También para tener, como confiesa, “el privilegio de escucharlas y vivirlas”. Así lo ha hecho a través de los principales medios escritos de España pero también de países como Europa o México. Publicó El traficante en 2019, y Un tablao en otro mundo (2021) es su segunda incursión en el género del ensayo.


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