sábado, 28 enero 2023

El ganadero que estudia ‘tokenizar’ su granja de Caparroso

Ignacio Aguirre, de 48 años, forma parte de la tercera generación que lidera la granja familiar de ovino. Pero, además, está profundizando en el mundo del 'blockchain' y las aplicaciones que puede tener en su sector. "La tecnología facilita otra vía para financiar negocios a través de la 'tokenización', así como nuevas oportunidades en el campo de la contabilidad", apunta a Navarra Capital.

Irene Guerrero
Pamplona - 4 enero, 2023

Ignacio Aguirre destaca las oportunidades de la 'tokenización' para su sector. (Fotos: Maite H. Mateo)

Mayo de 2017. El criptogusano WannaCry inició su ataque infectando un ordenador en Asia. Pero, en menos de veinticuatro horas, alcanzó unos 230.000 equipos en más de 150 países. Grandes industrias como las fábricas de Nissan, Renault u Honda detuvieron sus producciones; empresas como Teléfonica, FedEx o Deutsche Bahn vieron sus actividades interrumpidas; universidades y centros de salud fueron privados de sus documentos. Todos recibieron el mismo mensaje: el rescate de sus sistemas tenía que pagarse en bitcoines.

La magnitud global del suceso hizo que la noticia pronto llegara a los oídos de Ignacio Aguirre. Hasta entonces, no sabía nada sobre las criptodivisas o la tecnología en la que se basaban, el blockchain. Como productor de ovino, su experiencia laboral se centraba en la ganadería extensiva, una labor que había heredado de su abuelo, Eduardo, y que su familia venía desarrollando desde 1955 en Caparroso. Su granja se ubica junto a la sede de Rockwool Peninsular, en cuyos alrededores pastan sus ovejas para limpiar de maleza las inmediaciones de la planta.

La tradición de su oficio entronca con los tiempos en que los pastores del valle de Roncal y Salazar demostraron su valor en la lucha contra los sarracenos. Por sus méritos, el rey Sancho García les premió en el siglo IX con el privilegio para realizar una trashumancia desde el norte hasta el sur del antiguo Reyno, con el objetivo de “asegurarse alimento durante los meses de invierno”. Gracias a este tipo de pastoreo, el abuelo de Aguirre pudo hacerse con “unas doscientas ovejas” roncalesas, que llevaba a pastar a las Bardenas.

En 1960, con el aumento de cabezas en el rebaño, la familia decidió comprar el corral del Saso Viejo en Caparroso. Y se hizo con los terrenos del Carasol y Tresmugas de Rada entre 1995 y 1998, que se habilitaron para almacenar maquinaria, pienso y forraje, además de parte del ganado vacío. “Mis días son un poco más tranquilos ahora que me encargo, sobre todo, de la contabilidad del negocio. Aun así, sigo utilizando el tractor y pastoreando a las ovejas, dependiendo de la carga de trabajo”, añade Aguirre.

UNA NUEVA TECNOLOGÍA

Pero Aguirre terminó adentrándose en el mundo de las criptodivisas gracias a sus estudios en administración y contabilidad, su capacidad autodidacta y su inquietud. “En 1995, cuando egresé de la Escuela Superior de Tafalla, tenía un conocimiento muy básico de informática y los ordenadores eran mucho más simples. Desde entonces, he ido aprendiendo poco a poco. Por eso, a raíz de aquel ataque, empecé a estudiar el blockchain: cómo era la tecnología, cómo se realizaban las transacciones o qué eran las billeteras y las plataformas de intercambio”, explica a Navarra Capital.

“En 1995, cuando egresé de la Escuela Superior de Tafalla, tenía un conocimiento muy básico de informática y los ordenadores eran mucho más simples”.

Para experimentar, ha creado divisas digitales con distintos nombres: Aguirre, Tander, Alimentos de Navarra… “Cualquiera puede hacerlo con herramientas online. Todas, por supuesto, no tienen retornos porque son solo para trastear”, añade con desparpajo.

Esta experiencia le ha permitido ver el potencial que el blockchain tiene para la agricultura más allá del mundo de las monedas virtuales. Por un lado, valora que la tokenización puede servir como una vía alternativa de financiación para las empresas. Una opinión en la que coincide con un estudio publicado este año por el Boston Consulting Group (BCG) y la plataforma de intercambio ADDX. Frente al fraccionamiento tradicional de los activos no líquidos, ambas entidades analizaron que la aplicación del blockchain provocará un mayor impacto en el aumento de la liquidez en los mercados privados, la mejora de la experiencia del cliente y la optimización en los costes de las estructuras para facilitar la inversión.

Por eso, el documento augura que el tamaño total de la tokenización de activos en todo el mundo podría alcanzar los 15 billones de euros en 2030. “Si valoro mi empresa en 4 millones de euros, sumando el total de facturación, activos, pasivos o el fondo de comercio, puedo emitir 4 millones de tokens y venderlos a un euro. Si por ejemplo vendo 2 millones, ya he ‘tokenizado’ el 50 % de la empresa”, ejemplifica este ganadero de 48 años. Por eso, aunque de momento el beneficio es mayor “para grandes empresas que para pymes”, está estudiando hacer lo propio con su granja.

“UN LIBRO MAYOR PARA EL AGRICULTOR”

Al mismo tiempo, el blockchain se perfila como una tecnología de contabilidad llamada a beneficiar la trazabilidad y la transparencia del sector agroalimentario. “Gracias a que funciona como una base de datos compartida y descentralizada, puede funcionar como un libro mayor para el agricultor. Todas las transacciones que se realizan quedan grabadas en la cadena de bloques y esa confianza elimina a los intermediarios, de forma que se pueden agilizar los pagos que en la actualidad se aplazan días y pueden sufrir imprevistos”, reflexiona.

"Mi actividad principal serán siempre la agricultura y la ganadería, pero si me surge una oportunidad empresarial en el futuro, podría asumirla", afirma el navarro.

“Si me surge una oportunidad empresarial en el futuro, podría asumirla”, afirma Aguirre convencido.

Según un informe publicado en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el blockchain destaca por la seguridad de los registros en la cadena de bloques, ya que son “prácticamente imposibles de cambiar o piratear”, y la naturaleza descentralizada de la red, de forma que “ninguna persona o grupo controla los datos”. Además, el fraude “es menos probable”.

“Cuando se trata de producir alimentos para el consumo humano, piensos para el ganado o madera para las casas, la trazabilidad y la transparencia garantizan que sepamos que esos productos proceden de una fuente segura o que los materiales provienen de un proveedor sostenible. Eso mejora la seguridad alimentaria y beneficia la retirada de productos. Blockchain también puede facilitar el comercio y proporcionar una mayor seguridad jurídica a los sistemas de tenencia de la tierra”, concluyó la FAO.

De ahí que Aguirre no descarte embarcarse en un proyecto empresarial para ayudar a otras personas a conseguir esta financiación: “Mi actividad principal será siempre la agricultura y la ganadería. Con esto lo que hago es trastear para seguir aprendiendo. Pero si me surge una oportunidad empresarial en el futuro, podría asumirla. En estos momentos, la ganadería funciona muy bien porque cuento con un equipo de cinco personas en la plantilla y tengo el conocimiento básico para empezar”.

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