viernes, 3 febrero 2023

Navarra desarrolla su propia tecnología contra el fraude alimentario

CNTA (Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria) participa en el proyecto SUREFISH para controlar el origen del pescado, y colabora con el Grupo Operativo GO Global Dimension SENSOLIVE_OIL, destinado a facilitar la clasificación objetiva de los aceites vírgenes de oliva. Al mismo tiempo, la 'startup' Nulab cuenta con un línea específica para la industria en este campo. Su CEO, Iván Nieto, confía en tener "algún tipo de producto o solución a medio y largo plazo".

Redacción
Pamplona - 28 noviembre, 2022

El pescado concentra el 10 % de los expedientes iniciados en 2021. (Foto: cedida)

Dublín reunió este mes a las principales autoridades mundiales de la producción y el procesado de alimentos saludables y sostenibles en torno a la trigésimo sexta Conferencia Internacional Effost 2022. Entre los temas de debate que se abordaron en dicho encuentro destacó el fraude alimentario. Una mala práctica que los asistentes denunciaron como “un problema global que impacta en la industria agroalimentaria, la salud del consumidor y la confianza de los usuarios”.

Muestra de ello son los últimos datos registrados por la Comisión Europea. En concreto, su Sistema de Alertas Rápidas para Alimentos y Piensos (RASFF) reportó el pasado año un total de 4.607 notificaciones y 407 casos de sospecha de fraude, un 17 % más con respecto a 2020.

El fraude alimentario es “un problema global que impacta en la industria agroalimentaria, la salud del consumidor y la confianza de los usuarios”

Entre los expedientes gestionados por la RASFF, sobresalieron los 42 vinculados al pescado (un 10 % del total). En este campo, por ejemplo, se detectaron tratamientos ilegales como la incorporación de estabilizadores de color para el atún o la aplicación de un color “rojo brillante”, con el que dar un aspecto de “mayor frescura” para atraer y engañar al consumidor final.

Por su parte, la segunda área con mayor número de casos de fraude fue la de grasas y aceites, con 31 notificaciones (8 %). En esta ocasión, la mayoría estuvieron relacionadas con normas de comercialización, al hacer pasar “aceite de oliva virgen” como “virgen extra”. Asimismo, se produjeron otras 31 denuncias sobre carne y sus derivados y, por último, 19 sobre aves de corral.

LAS TECNOLOGÍAS

No obstante, los participantes en la Conferencia Internacional Effost 2022 también reconocieron que, “en los últimos años, ha habido una mayor concienciación” sobre el fraude alimentario. Y, al mismo tiempo, valoraron el crecimiento que se ha producido en “la necesidad de demostrar la autenticidad de los alimentos”.

El año pasado, el Sistema de Alertas Rápidas para Alimentos y Piensos (RASFF) reportó 407 casos de sospecha de fraude, un 17 % más

Testigo directo de esos debates fue la responsable de Nuevas Aplicaciones Analíticas (I+D+i) del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), María José Sáiz, que conoció en Effost las últimas tecnologías que se están aplicando contra el fraude alimentario.

Una de ellas es la biología molecular. “La secuenciación genética completa permite verificar la identidad de los ingredientes del alimento”, comentaron en Effost 22. En esa misma línea hay que situar la espectroscopía NMR o de resonancia magnética nuclear, dirigida a evaluar la naturaleza y estructura de los compuestos orgánicos.

De este modo, una de las principales conclusiones del foro fue que “la mejor vía para luchar contra el fraude alimentario es la prevención”. Por ello, a la hora de plantear el desarrollo de un nuevo proceso o elaborado, destacaron la importancia de “tener en cuenta dónde está el riesgo para poder solucionarlo antes de que surja”.

La responsable de Nuevas Aplicaciones Analíticas (I+D+i) en CNTA, María José Sáiz.

Al mismo tiempo, en Dublín se analizó el “cambio de paradigma” que se está produciendo en la lucha contra el fraude alimentario: “Una vez se ha producido el engaño, lo importante no es tanto medir o detectar el compuesto fraudulento, sino cómo ha cambiado el producto”.

Siguiendo esa línea, CNTA está llevando a cabo diferentes iniciativas para evitar la proliferación de estafas en la industria agroalimentaria. Precisamente, en el centro de San Adrián disponen de tecnologías “tan vanguardistas” como la espectroscopía FT-IR, que permite identificar la familia química de una sustancia de forma específica; y la espectroscopía de masas, que determina la distribución de moléculas de una sustancia en función de su masa.

Junto a estos sistemas, la representante navarra comprobó las oportunidades y beneficios de otras tecnologías presentes en el marco de la Conferencia Internacional Effost 2022. Entre estas últimas sobresalieron los sistemas de alerta temprana a través del Big Data y basadas en información de incidentes, la Inteligencia Artificial (IA) o el machine learning (aprendizaje automático). “También se habló de la imagen hiperespectral como una tecnología clave en la lucha contra el fraude alimentario, en casos como el de la carne picada de ternera”, especificó.

PROYECTOS EN MARCHA

De forma paralela a su labor de investigación, CNTA mantiene abiertas otras líneas de trabajo. Una de ellas se enmarca en el proyecto SUREFISH, financiado por PRIMA. Su propósito es el desarrollo de una herramienta objetiva para controlar el origen del pescado, su frescura y si ha sido previamente congelado durante su almacenamiento.

Una vez completado, ayudará a los organismos de certificación y grandes distribuidoras a detectar dos tipos de fraude muy comunes. Por un lado, el del atún rojo congelado que se vende como fresco. Y, por otro, la comercialización como anchoa del Cantábrico de una especie que, en realidad, procede del Mediterráneo. Para ello, Surefish proyecta una solución basada en el uso combinado de imagen hiperespectral con Inteligencia Artificial.

Para los expertos de Effost 22 “la mejor vía para luchar contra el fraude alimentario es la prevención”

Además, CNTA colabora con el Grupo Operativo GO Global Dimension SENSOLIVE_OIL para crear una herramienta “estándar, neutral y replicable”, que permita objetivar la categorización de aceites de oliva entre ‘virgen extra’, ‘virgen’ y ‘lampante’. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) financia esta iniciativa, que pretende perfeccionar los actuales modelos de predicción, así como optimizar el coste y tiempo destinados al proceso de clasificación.

Finalmente, desde Navarra se han desarrollado diversos modelos para identificar productos de denominación de origen o indicación geográfica protegida como espárragos, pimientos, alubias o alcachofa. Con ese fin se propone la aplicación de técnicas quimiométricas avanzadas para confirmar la presencia de metales u otras características concretas que definen el perfil fisicoquímico de esos productos.

EL TRABAJO DE NULAB

Fuera del ámbito de la investigación propiamente dicho, la startup Nulab es la única firma de la Comunidad foral con una línea específica vinculada al fraude alimentario. Su CEO, Ivan Nieto, detalló a Navarra Capital algunos de los planes de su empresa a este respecto.

“De la mano de CNTA estamos trabajando en el desarrollo de tecnologías y conocimiento para tener a medio y largo plazo algún tipo de producto o solución tecnológica para predecir esos casos”, adelantó.

Mientras busca la forma de profundizar en estos proyectos, Nulab está concentrada actualmente en su línea dedicada a medir la calidad de productos cárnicos curados, cereales y vegetales frescos en tiempo real. Uno de los últimos frutos de ese trabajo fue, precisamente, el desarrollo de un dispositivo que cuantifica la calidad de los embutidos. Un proyecto que contó con el apoyo del Gobierno central y la participación de NAGRIFOOD, el clúster catalán Innovacc, Cárnicas Kiko y el Instituto Catalán de Investigación y Tecnología Agroalimentarias.

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