La economía navarra inició 2026 con un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,5% respecto al trimestre anterior. Las cifras son «similares a las de los dos trimestres precedentes» y reflejan un repunte del 2,1 % en términos interanuales.
Así lo explicó este jueves, a partir de datos publicados por el Instituto de Estadística de Navarra (Nastat), el consejero de Economía y Hacienda, José Luis Arasti. En este sentido, España registró en el primer trimestre del año un crecimiento del PIB de 0,6 % con respecto al trimestre anterior y del 2,7 % en términos interanuales.
«Navarra supera notablemente el desempeño de los principales países de la eurozona, cuyo avance interanual medio se sitúa por debajo del 1 %», defendió el consejero. Analizando los principales indicadores de coyuntura económica, «se confirma que, en el bloque de la demanda interna, el consumo de los hogares sigue siendo el principal motor del crecimiento, aunque se percibe una leve moderación frente a los datos del ejercicio anterior». Además, «la incertidumbre internacional actual está provocando un estancamiento en los indicadores de inversión productiva».
En lo que respecta a la demanda externa, «la debilidad de nuestros principales socios europeos y la transición del sector de la automoción hacia el vehículo eléctrico siguen condicionando las exportaciones, lo que se traduce en una caída de más de un 6 % entre enero y febrero y el consiguiente freno en el avance del PIB».
El mercado de trabajo proporciona datos mixtos: «La afiliación a la Seguridad Social registra cotas históricamente altas y favorece la reducción del paro registrado, pero la Encuesta de Población Activa señala un descenso en el número de ocupados y un repunte del paro, que sitúa la tasa de desempleo en el 9,1 %».
En perspectiva macroeconómica, la preocupación se centra en la inflación. El conflicto en Oriente Medio «ha impulsado la variación anual del IPC hasta un 3,5 % en marzo y las restricciones en el comercio del sector energético, así como la prolongación del conflicto, mantienen los precios en alza y elevan las expectativas de inflación». «La escalada bélica en Oriente Medio vuelve a poner a prueba a la economía mundial, amenazando la estabilidad global y reavivando el riesgo de estanflación», admitió Arasti, quien resaltó su impacto directo sobre la actividad global en tres vectores estratégicos: energía, rutas logísticas y mercados financieros.
Ante este escenario, las perspectivas macroeconómicas globales «han variado respecto a lo que se anticipaba a principio de este 2026». El encarecimiento de la energía y las disrupciones en las cadenas de suministro «han frenado el crecimiento y han elevado las expectativas de inflación». Así, el Fondo Monetario Internacional (FMI) «ha disminuido sus previsiones de crecimiento de la economía mundial para 2026 en dos décimas, situando las de 2026 en el 3,1 % y las de 2027 en el 3,2 %».
Pero, respecto a Navarra, el Ejecutivo foral mantiene sus perspectivas para este año en el 1,8 % y en el 2,1 % para 2027. Unas proyecciones «que se actualizarán a mediados de año, coincidiendo con la elaboración de los Presupuestos Generales de Navarra para el próximo ejercicio»: «En cualquier caso y dado que estas previsiones son permanentemente monitorizadas, el consejero no descarta una revisión extraordinaria del cuadro macroeconómico si se advirtiera un cambio sustancial en las condiciones globales que comprometiera el escenario base de los presupuestos».













