jueves, 7 julio 2022

El menú del día sobrevive en Pamplona

En España, los hosteleros se quejan de que el tradicional servicio de primero, segundo y postre a precio económico ha caído en torno a un 60 % con la vuelta a la normalidad. Muchos lo achacan al teletrabajo que ha acortado esas largas pausas que nos tomábamos al mediodía. Por eso, pertrechados con mascarilla e hidrogel, hemos querido conocer si esta realidad se vive también en Navarra. De momento, salvo en el caso de los polígonos, el negocio parece ajeno a los problemas que se viven en otras latitudes.

Yosune Villanueva
Pamplona - 17 julio, 2020

Adelantar el horario de las cenas es una de las tablas de salvación para los restaurantes que deben cerrar a las 22:00. (Foto: Yosune Villanueva).

Pasadas las once y media de la mañana de un lunes de julio llegamos a la plaza Yamaguchi, que pertenece al entorno de hospitales y donde, con el buen tiempo, nunca falta gente en sus terrazas. Hoy es un día soleado y hablamos con Juan Carlos Ibero, el responsable del bar restaurante La Quinta. Aquí no tienen menú del día, pero sí platos de picoteo y platos más consistentes que “la gente está disfrutando”. En ese sentido, asegura que están “sorprendidos y satisfechos” por la respuesta de los clientes y que están trabajando bien: “Se nota un poquito de descenso en la clientela, pero muy poco, quizás sea por la terraza y el buen tiempo, que atrae más que sitios cerrados en este momento”. 

En Yamaguchi, los restaurantes se muestran satisfechos con la afluencia de clientes que buscan “las terrazas, el sol, el aire libre…”.

Eso sí, han tenido que meter horas extra para adaptarse a la nueva normativa: “a raya con aforos y medidas higiénicas y desinfectando los baños hasta seis veces al día”. A esta hora, todavía es pronto para comer, pero varias mesas de la plaza están ya ocupadas.

En la misma línea que La Quinta están trabajando en La Picachilla: “Muchas medidas higiénicas internas, que igualmente se exige a los clientes”, quienes, por cierto, recalca el responsable Ángel Ojeda, “son de oficinas, bancos y hospitales, y están respondiendo bien”. No muestra incertidumbre con respecto al futuro, porque ahora “el clima ayuda, el sol, el buen tiempo, el aire libre…”. En este momento, su menú de 22 euros y su carta está saliendo bien y confían en que la pandemia se controle para poder seguir trabajando en esta línea.

CENTROS COMERCIALES

En el entorno de hospitales, tanto en Yamaguchi como en Pío XII, se aprecia a simple vista que las terrazas están funcionando. Así que decidimos probar en zonas sin terraza como los centros comerciales y, cerca de la una del mediodía, entramos en La Morea. Al subir a la zona de restauración encontramos que muchas de las mesas habilitadas están ocupadas, porque el menú ya empieza a servirse.

“Se nota un poquito de descenso en la clientela, pero muy poco, quizás sea por la terraza y el buen tiempo, que atrae más que sitios cerrados en este momento”, dicen en este establecimiento.

En la Tasca de Don José, su encargada, Catherine Patiño, nos atiende amablemente y se muestra muy orgullosa de todo el esfuerzo que han hecho para adaptar su restaurante a las nuevas necesidades: mamparas, reducción de mesas, medidas higiénicas extras… Todo, destaca, da “confianza y seguridad” a la clientela y “ha beneficiado para que la gente confíe en el menú de la Tasca de Don José”. Además, señala que han conservado los mismos precios y “para favorecer que la gente pueda llevarse el menú a casa, aplicamos un 10 % de descuento para llevar”.

“Para favorecer que la gente pueda llevarse el menú a casa, aplicamos un 10 % de descuento para llevar”.

También tiene palabras de agradecimiento con su clientela habitual, “trabajadores de aquí y de polígonos de alrededor, la gente que viene al supermercado…”, porque “siguen viniendo”. Aún así, notan en sus ventas que todavía hay gente teletrabajando, a lo que hay que sumar que han tenido que reducir el aforo a un 70 %. Y subraya un dato curioso: “Aquí era habitual llenar los fines de semana, pero ahora están cambiando las costumbres y trabajamos muy bien entre semana, pero se nota que la gente está saliendo al aire libre los fines de semana, no vienen tanto al cine ni a cenar aquí”. 

En medio de esta complicada situación, reconoce que esperaban “trabajar peor”, así que se muestra satisfecha y confía en seguir en esta línea. Precisamente, en Plaza del Castillo también hay Tasca y nos cuenta que notan la diferencia de tener terraza y estar al aire libre, porque están “trabajando muy bien”.

“Antes podíamos servir unos 130 menús del día y ahora estaremos en torno a unos 100-110”.

Dejamos este establecimiento prácticamente lleno y pasamos a Txinparta, donde casi no pueden atendernos, porque la clientela está ya haciendo cola. Su encargada, Marlen Huamani, reconoce que sigue saliendo el menú “antes podíamos servir unos 130 y ahora 100-110”. Una muy buena media que no ha sido constante en todo el tiempo post confinamiento: “Empezamos con fuerza, luego bajó un poquito y ahora hemos remontado otra vez”.

También rubrica que ha cambiado la costumbre de los visitantes que se quedan a comer: “Hay menos gente el fin de semana y es cierto que estamos saliendo más al campo, pero quizás también hay un poco de miedo a las aglomeraciones que se vivían antes”. La dejamos para que, junto a su equipo, siga atendiendo a los clientes.

MESAS LLENAS AL MEDIODÍA

Pasada la una y media del mediodía, los espacios de restauración de este centro comercial están ocupados casi al 50 %. Aunque algunos restaurantes están prácticamente llenos, otros disponen todavía de sitio. Ha llegado la hora de la comida y ya es difícil que puedan atendernos los profesionales de la restauración. Aún así, probamos suerte en el Centro Comercial Itaroa, donde se aprecia una disminución entre los visitantes de comercios. Subimos a la zona de restaurantes y Estela Pequeño, la responsable del Café Sabina, nos confirma que están siguiendo la misma línea que en La Morea, disminución de los clientes de fin de semana: “Está muy bien de lunes a viernes y se mantiene la venta del menú del día, pero baja más los fines de semana”.

El fin de semana, los pamploneses ya no se agolpan en los centros comerciales y buscan el campo y el aire libre.

Explica también que en verano es habitual “bajar el número de personas”, pero que, a pesar del lógico descenso, están “contentos” de cómo siguen trabajando tras el confinamiento.

En Navarra el servicio de menú funciona mejor durante la semana que el fin de semana. Los hosteleros han detectado ahí un cambio de costumbres que afecta a su negocio.

Pasadas las dos del mediodía, las mesas habilitadas en Café Sabina están casi todas llenas. Aunque no ocurre lo mismo en el resto de la ‘Fun and food’, la zona común de varios restaurantes habilitada con mesas para comer y que apenas tiene ocupado el 30 % del espacio: “Hemos notado el bajón tras el confinamiento. Aunque entre semana hemos recuperado, sin embargo, el fin de semana baja bastante el número de visitantes”, reconoce Yoseline Flores del restaurante Pomodoro. Pese a todo, confía en mejorar más adelante.

Café Sabina, Tasca de Don José y Ginos tienen llenas casi todas sus mesas cerca de las dos y media. Otros, como Kentucky Fried Chicken (KFC), todavía dispone de sitios libres, así que entramos y su encargada, Stephanie Abreu, nos explica que “el menú Mega Box, de 5 euros, se está vendiendo muy bien, sobre todo a la hora de la merienda”. En el caso de esta franquicia, reconoce que también está viniendo menos gente que antes del confinamiento, pero los visitantes de fin de semana siguen siendo, en su caso, sus principales clientes. Un dato que difiere con el resto de restaurantes consultados.

LA CRUZ, LOS POLÍGONOS

Los restaurantes de los polígonos industriales sí han podido perder un 60 % de su facturación.

Dejamos Itaroa cuando la clientela de mediodía ya está ocupando parte del espacio habilitado para la restauración, aunque como en el resto de lugares visitados, la ocupación es desigual. Solo nos queda visitar los restaurantes de algún polígono industrial, pero ahí la visión es más desoladora. Las empresas están a media actividad y eso se refleja en los restaurantes ahí ubicados, que nos atiendan amablemente, pero declinan hacer declaraciones…

Paseamos por el polígono Agustinos y por el de Noáin, donde los restaurantes apenas tienen ocupadas un 20 % de las mesas… No insistimos en que hablen con este medio, porque entendemos que el momento es complicado para ellos y están viviendo una dura realidad que esperan recuperar cuando la actividad regrese a las compañías allí ubicadas. El problema es saber cuándo se va a restablecer la actividad en todas las empresas.

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