martes, 23 abril 2024

El ‘rally’ de la esteticista Sandra Hualde

En su debut como piloto, la propietaria del centro de estética y belleza Ponpox, ubicado en Villava, sufrió un accidente que le llevó a dudar sobre su continuidad en el mundo del motor. Pero esta navarra de 27 años no desistió, probó suerte como copiloto y estuvo a punto de ganar el Campeonato Navarro de 'Rallies' de Asfalto junto a 'Titín Sánchez'. Ahora se prepara para una nueva temporada, en la que también correrá al volante de su propio coche.


Pamplona - 13 marzo, 2023 - 06:00

Sandra Hualde ultima estos días los preparativos de su coche para la nueva temporada. (Fotos: Maite H. Mateo)

«Mi primera carrera fue un desastre. Tuve un accidente en la primera manga y me salí de la carretera. Entonces dije: ‘Ahora sí que no me vuelvo a montar en un coche'», rememora Sandra Hualde para Capital Sport. Así fue su debut en un ‘rally’ de asfalto, celebrado en 2021 en Jaizkibel. Es más, tuvo que recorrer en grúa la mitad del tramo. Pero sus amigos le empujaron a terminar la carrera: «El coche estaba destrozado, con las ruedas torcidas, me ayudaron a apañarlo lo suficiente para llegar a meta y quitarme esa espinita».

Su interés por los ‘rallies’ se había despertado a raíz de acompañar a sus amigos a diferentes circuitos a lo largo de varios años. Y, aunque admite que a su familia le costó un poco aceptarlo, no dudó en lanzarse a la carretera. «A mí me gustaban los coches desde siempre, y veía a la gente disfrutar cuando me sentaba a la derecha de los conductores. Pensé que no podía ser tan difícil, que algún día compraría uno y que competiría porque estaba cansada de solo mirar», relata esta joven de 27 años.

«Mi primera carrera fue un desastre. Tuve un accidente en la primera manga y me salí de la carretera»

Los comienzos fueron duros. Adquirir un vehículo de estas características supone una gran inversión, y Hualde decidió buscar uno que le sirviese tanto para ir a trabajar a su centro de estética como para practicar en el circuito: «Era un BMW E36. Los domingos, cargaba dos ruedas en el maletero y me iba al circuito de Miranda de Ebro con una amiga. Tenía que cambiar el grupo, las ruedas… Era un trabajo de 45 minutos que a mí me costaba dos horas, pero poco a poco fui aprendiendo. El coche volvía cubierto de tierra del circuito, lo lavaba y el lunes lo usaba para trabajar».

Después compró un coche más apropiado para profundizar en la disciplina que más le llamaba la atención: los ‘rallies’ de asfalto. Era muy básico porque pretendía prepararlo por sí misma. Con él participaba en circuitos y competiciones de drift (en circuito). «Aunque no tenía mucha idea de cómo montar el coche, pensé que iría aprendiendo como había hecho hasta entonces. Mi objetivo era competir en asfalto, pero de momento me iban llamando para hacerlo en drift en diferentes ciudades. Iba encantada».

Pero cuando ya tuvo el dinero para pintar y poner las barras interiores del vehículo, de repente le surgió una oportunidad inmejorable para dar el salto a las carreras de montaña: «Mi cuñado puso en venta un coche que tenía homologado para correr porque no lo utilizaba. Yo estaba con mi coche aún en proyecto, así que decidí comprar ese en vez de arreglar el mío».

La pandemia retrasó su debut más de lo esperado. Pero entre tanto pintó el vehículo, le cambió las piezas necesarias y se arrancó a competir ya en 2021. Lo hizo corriendo contra hombres. «Cuando te pones el casco, no hay distinción. Todos somos iguales», sentencia.

LAS DUDAS

Tras aquel difícil debut en Gipuzkoa, la piloto de Valcarlos sintió cierto respeto por la modalidad. Y, aunque se animó a realizar varias subidas para recuperar las buenas sensaciones, no terminaba de ver clara su continuidad: «Nunca había tenido un golpe hasta entonces. Las condiciones en montaña son diferentes a las del circuito».

En aquel momento, un compañero de carreras le propuso que fuera su copiloto. «Al principio dudé, pero me había gastado un pastizal en la equipación. Así que me animé a probar, disfruté muchísimo y lo sigo haciendo. He aprendido un montón. Tienes que controlar tiempos, hacer sumas… Es todo un mundo», resume.

Tras el accidente sufrido en 2021, Hualde comenzó a ejercer como copiloto de un compañero de carreras.

Tras el accidente sufrido en 2021, Hualde comenzó a ejercer como copiloto de un compañero de carreras.

Lleva una temporada entera realizando esta labor. Y en 2022, incluso estuvo cerca de ganar el Campeonato Navarro de ‘Rallies’ de Asfalto junto a ‘Titín’ Sánchez. «Nos pusimos a competir en serio y no fue del todo mal. Ganamos todo hasta la última manga. Se decidía todo en Malerreka y nos llevábamos poca distancia con el rival. Después de estar todo el día corriendo, se nos comenzó a parar el coche. Y ahí nadie te puede ayudar. Así que al final no pudo ser».

A nivel personal, tiene nuevos retos en el horizonte. En concreto, este año pretende volver a correr al volante de su propio vehículo. «Las subidas las hago para disfrutar, valoro mucho volver con el coche entero a casa», indica.

En el momento en el que se realizó esta entrevista, Hualde estaba poniendo a punto su BMW E30, ya que debía pasar varios test antes del inicio de la temporada. «Me gustaría competir con este coche. Me toca ir al circuito Kotarr para corroborar que todo está a punto y, a partir de ahí, trazaré un itinerario y decidiré en qué carreras participo», adelanta.

SU NEGOCIO DE ESTÉTICA

La principal fuente de ingresos de esta joven es su centro de estética y belleza, Ponpox, ubicado en Villava. De hecho, su coche lleva plasmada la marca. «Estudié peluquería, pero mi hermana tenía un centro de estética y me picó la curiosidad. Así que también terminé haciendo estética. Me puse a trabajar con ella y, después, me quedé sola en un local más grande».

La ventaja de tener su propio centro es que le da más libertad «para intentar compaginar» el trabajo con el deporte

Lo inauguró en octubre de 2019, justo antes de la pandemia. Así que también ha encontrado un mundo lleno de curvas en el emprendimiento: «Al principio, como en la pandemia había mucho en lo que gastar, la gente se pegaba caprichos que igual de normal no se daba y se notó. Pero ahora hay meses mejores y otros peores».

En el local hace pedicuras, tratamientos corporales y faciales, depilación láser, uñas… La ventaja de tener su propio centro es que le da más libertad «para intentar compaginar» el trabajo con el deporte.

GRANDES INVERSIONES

En Navarra no hay premios económicos para los ganadores de las carreras. «Solo dan un trofeo». Pero, por el camino, los pilotos deben afrontar grandes gastos. «Pocas personas preparan un coche y al día siguiente salen a competir. Hay que tener un buen bolsillo, y esto también repercute en el número de carreras en las que participas», constata.

Ruedas, ropa homologada que tiene fecha de caducidad, la preparación del coche, las licencias, las inscripciones de las carreras… «Hay gente que cambia de neumáticos cada carrera y otras personas los usan durante un par o tres. Solo las ruedas pueden valer cerca de 330 euros. En las prendas, además, hice una inversión bastante grande: compré el casco, el mono, los hans, la ropa interior, los botines…. Y en el coche hay elementos que debes cambiar cada cierto tiempo. Las barras, por ejemplo, tienen que cumplir una normativa, y los baquets (asientos), arneses y extintores también tienen fecha de vencimiento».

Al mismo tiempo, los permisos para correr pueden renovarse cada año o en cada carrera. «Por otro lado, los pilotos tienen que correr con una escudería detrás. Las licencias de temporada cuestan 300 euros y la de los copilotos, 175. Este año, las tarifas han bajado 50 euros», concluye.

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