Un cocinero con chaquetilla y gorro alto colocando chuletas en la parrilla. El letrero del asador y restaurante La Basque, en la calle Iñarreta de Etxalar, no tiene trampa ni cartón. Los clientes sabes qué se van a encontrar desde que lo ven. Buena comida, raciones generosas y precios que no asustan.
A escasos cinco kilómetros de la frontera con Francia, este restaurante se erige en medio del pueblo, en una casa alta de piedra, de tres pisos y ventanas de madera. Dentro, mesas y sillas de madera, vigas en el techo y arcos de piedra que crean un ambiente sencillo y acogedor. La especialidad está clara: carnes a la brasa como se han hecho siempre. Un estilo que le ha valido para haber sido recientemente premiado con un ‘Solete’ de la Guía Repsol.
La Basque destaca por ofrecer una fórmula difícil de alcanzar: es bueno, bonito, barato y, además, se come en cantidad. El menú diario cuesta 12 euros, mientras que el menú degustación de lunes a viernes sube a 17 euros. El fin de semana alcanza los 32 euros, con pan, bebida y café incluidos.
Para empezar, no faltan clásicos como el jamón ibérico, fritos variados, espárragos, chistorra casera o paté de campaña. De segundo, mandan los platos contundentes: chuleta de vaca y ternera, pierna de cordero, alubias con sus sacramentos o sopa de cocido. Y de postre, más tradición: arroz con leche, cuajada o natillas. Sin complicaciones ni pretensiones, La Basque cumple con lo que promete desde el primer momento.
EL ORIGEN
Antonio Etxeberri, dueño del Asador La Basque, fundó el restaurante en 1982. Era carnicero de profesión, y montó el negocio impulsado por su cuadrilla de amigos para aprovechar el género sobrante. Cuando se enteró de que el local actual estaba a la venta, no dudo en adquirirlo y compaginar la carnicería con la hostelería, aunque hoy en día solo mantiene la segunda.













