En 2025, el coste promedio global de una filtración de datos se situó en 4,44 millones de dólares, según el informe anual Cost of a Data Breach de IBM, elaborado junto al Ponemon Institute. En paralelo, distintos estudios sobre el uso corporativo de Inteligencia Artificial alertan de que el 77 % de los empleados copia y pega datos sensibles en herramientas de IA generativa, y que cuatro de cada diez archivos subidos a estas plataformas contienen información personal o datos financieros.

El diagnóstico es claro: la tecnología avanza más rápido que la cultura de la seguridad. Y ese desajuste entre productividad y protección es el foco de un nuevo proyecto. Pribait nació en 2024, aunque la semilla llevaba tiempo germinando en el entorno académico de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

El pamplonés Eduardo Magaña, Doctor ingeniero de telecomunicaciones, catedrático del área de Ingeniería Telemática de la UPNA y fundador de Naudit (desarrollo y comercialización de soluciones y servicios de análisis avanzado) y Zaindari (la primera fibra con control parental), fue quien tuvo la idea. Magaña dirigía el Trabajo de Fin de Grado del joven donostiarra Iñigo Alkorta, graduado en el doble grado de Ingeniería de Telecomunicaciones y Biomédica, y le lanzó una propuesta que iba más allá del ámbito universitario: desarrollar aquella idea con una clara vocación de mercado.

"Pribait nace desde la parte académica, pero también con una intención de emprender. Iñigo y yo somos amigos desde la infancia y me propuso unirme al proyecto. Pronto vimos que teníamos una oportunidad real entre manos", explica a ValoresTOP Xabier Hernández, donostiarra de 22 años y graduado en ADE por la Universidad de Navarra.

Eduardo aportaba el conocimiento técnico y la experiencia emprendedora, Iñigo representaba el perfil de un ingeniero con ganas de aprender, y Xabier la visión empresarial: "Una de las claves es que somos un equipo muy complementario y multidisciplinar, donde se combina el expertise técnico con la parte comercial".

Pero más allá del impulso personal, hubo un factor determinante: la validación del mercado. "Fuimos hablando con potenciales clientes y vimos que el problema existía. Eso es lo que realmente nos llevó a dar el paso", añade Iñigo, de 23 años. Todos ellos defienden además una visión equilibrada de la Inteligencia Artificial: "No se trata de prohibirla. Somos usuarios y creemos que tiene muchísimo potencial. La clave está en hacer un uso ciberseguro y encontrar el equilibrio entre seguridad y productividad".

EL ERROR HUMANO COMO PRINCIPAL PROBLEMA

Una vez analizado el panorama digital mundial, Pribait busca abordar el error humano en ciberseguridad. "Veíamos que muchas veces la seguridad en internet dependía excesivamente de los usuarios. Y queríamos solucionar ese problema", detalla Xabier.

Su software se instala directamente en el puesto del usuario y, mediante análisis de la imagen en pantalla, es capaz de proteger las interacciones con cualquier aplicación: correo corporativo o personal, mensajería instantánea como WhatsApp, Slack o Teams, herramientas de IA generativa o la navegación web. El sistema informa y bloquea en tiempo real cualquier actividad de riesgo. El proyecto comenzó centrado en el phishing, uno de los grandes dolores de cabeza de las empresas. Pero pronto detectaron otra amenaza creciente: la filtración de información.

"La IA ha supuesto un cambio de paradigma. Hace unos años, todo el mundo era mucho más consciente de qué información confidencial se compartía y dónde. Ahora la frontera es mucho más difusa", apuntan Xabier e Iñigo.

Por eso, atendiendo a las necesidades que han detectado en distintas compañías, son capaces de integrarse con la propia documentación de la empresa y detectar y bloquear en tiempo real cualquier filtración de información confidencial de la compañía en sitios no autorizados como ChatGPT, Cloud, correos personales...

UN DLP DE NUEVA GENERACIÓN

Pribait se encuadra dentro del sector DLP (Data Loss Prevention), pero su impulsores prefieren definirse como un Next Generation DLP. Según explican, las soluciones tradicionales se centran en la actividad de las máquinas (servidores, redes, tráfico de datos), mientras que su enfoque pone el foco en la actividad del usuario. "Nosotros atacamos directamente el eslabón más débil de la cadena de ciberataques: el humano".

Al operar con la imagen, el software puede proteger cualquier aplicación, sin importar si es corporativa o personal. Detecta y bloquea subidas de archivos a herramientas no autorizadas como ChatGPT o nubes personales, capturas de pantalla sobre documentación confidencial, intentos de copiar y pegar texto sensible en plataformas externas o de resumir o parafrasear información estratégica, entre otras situaciones. Además, han desarrollado una capa específica para empresas industriales, que protege la filtración de planos industriales, un activo crítico en sectores productivos: "Lo que más valor aporta es que detectamos y bloqueamos en tiempo real, sin restricciones de herramienta", subraya Iñigo.

MERCADO Y CRECIMIENTO 

Actualmente, Pribait se dirige al mid market, empresas de entre 100 y 1.000 usuarios, especialmente en servicios profesionales, energía e industria. "Es un segmento que ya tiene concienciación en ciberseguridad y capacidad de inversión", inciden desde la firma. Tras un 2025 dedicado a sentar bases técnicas y comerciales y realizar las primeras pruebas de concepto, 2026 es "el año del crecimiento": ampliar cartera de clientes; trabajar con distribuidores especializados; y seguir evolucionando el producto, incluyendo su futura adaptación a dispositivos móviles.

La firma concentrará este año sus esfuerzos en el mercado nacional, con la vista puesta en su expansión internacional en 2027. A medio plazo también contempla abrir la herramienta al mercado B2C, convencidos de que la protección frente al error humano no es solo un problema empresarial.

Fruto de su trabajo, Pribait fue uno de los ganadores de los Premios Iníciate de CEIN en 2025. Y, hace unas semanas, también obtuvo el primer puesto en el programa de incubación de Wayra X INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad). En paralelo, los jóvenes agradecen especialmente el apoyo del Grupo Enhol y la colaboración del Navarra Cybersecurity Center: "Nuestro objetivo también es aportar al ecosistema navarro y fortalecer la resiliencia frente a ciberataques".