miércoles, 19 junio 2019

El viaje del emperador

La apasionante vida de Carlos I de España y V de Alemania fue muy poco común para su época. Es el Austria más poderoso de la historia, con unos logros que se pueden comparar con el mismo Carlomagno, pero la verdad es que su vocación viajera marcó su vida. Se dedicó a recorrer Europa y ya en 1517 hizo su primer desembarco en costas españolas. Podemos animarnos a emular el recorrido de un emperador en cuyos dominios nunca se ponía el sol.

Iranzu Velasco
Pamplona - 9 febrero, 2019

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Esta original ruta turística, propia de príncipes, empieza en la ciudad universitaria de Gante (Bélgica), testigo del nacimiento de Carlos en febrero de 1500. En su Catedral (Sint-Baafskathedral) fue bautizado el que luego fue Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Destacan su púlpito barroco y su pintura ‘La Adoración del Cordero Místico’ de Van Eyck. Al lado, la Iglesia de San Nicolás (Sint-Niklaaskerk), situada en la plaza Korenmarkt, el lugar más animado de la ciudad.

No hay que abandonar Gante sin visitar su Ayuntamiento, el campanario Belfort de 91 metros (construido en el siglo XIV) con un mirador que permite disfrutar de las mejores vistas de la ciudad; o el Castillo de Gravensteen, antigua residencia de los condes de Flandes, utilizado hasta el siglo XIV como fortaleza defensiva.

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Castillo de Gravensteen, en Gante (Bélgica).

Tras pasar su temprana infancia en Bruselas, con 7 años se traslada a la corte de Malinas, para continuar con su educación. A un día en tren desde Bruselas, es imprescindible vivir el ajetreo de su Grote Markt o plaza del mercado, testigo de la historia; así como visitar la Catedral de San Rumoldo, con su gran torre campanario de 97 metros de altura, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1999. No hay que abandonar esta ciudad de Flandes sin conocer el Palacio de Margarita de Austria, regente de los Países Bajos a principios del XVI y tía del emperador.

Manneken Pis

Estatua de bronce Manneken Pis (Bruselas).

En 1515 Carlos de Habsburgo vuelve a Bruselas, ciudad en la que vivió en diferentes periodos. Allí permanece dos años más, hasta emprender su viaje a Castilla. En la capital belga hay que visitar su Catedral gótica con sus espectaculares vidrieras; además de la torre del Ayuntamiento, situado en la Grand Place (plaza declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1988). Desde ella es posible observar el diseño de la ciudad medieval, de un estilo arquitectónico conocido como ‘español’. Lo que queda del Palacio de Coudenberg, su residencia, es otro de los visitables de Bruselas. Y por supuesto, volviendo al ahora, imprescindible hacerse una foto para Instagram con el Manneken Pis, símbolo de la ciudad.

De Flandes, nos trasladamos a la península Ibérica y a su costa cantábrica. Tras su desembarco en la villa marinera de Tazones (Asturias) acompañado de su hermana Leonor y su séquito, se trasladó a San Vicente de la Barquera en Cantabria. Además de sus privilegiadas playas, en esta localidad se recomienda visitar El castillo del Rey y la Iglesia de Santa María de los Ángeles, además de disfrutar de su rica gastronomía.

EL ‘CÉSAR’ CONOCE CASTILLA

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De allí parte hacia Tordesillas (Valladolid), pasando por Reinosa, Aguilar de Campoo y Ampudia. Antes de llegar a su destino, conoce a su hermano Fernando en el monasterio franciscano de El Abrojo, situado a orillas del Duero y fundado por su abuela Isabel de Castilla. De allí se trasladaron a Mojados, a tan solo 25 km de Valladolid, y se alojó en el Palacio Episcopal (del que apenas quedan restos). Por su parte, Leonor, quien más tarde sería reina de Portugal y luego de Francia, pernoctó en la casa solariega de los Ponce de León, junto a la mudéjar Iglesia de Santa María, del siglo XIV.

Ya en Tordesillas se encuentra con su madre Juana I de Castilla ‘la Loca’, legítima heredera de la Corona, donde consiguió todo su apoyo. Allí se pueden visitar el Real Monasterio de Santa Clara y su capilla dorada o el mirador de la iglesia de San Antolín. Si subimos los 57 escalones de su torreón podremos imitar el saludo de Juana ‘la Loca’, con el que recordaba al pueblo que permanecía cautiva. Nada queda del palacio donde estuvo prisionera hasta su muerte en 1555.

Siguiendo la estela del monarca más poderoso de su tiempo, nos desplazamos a Valladolid, donde fue coronado como rey de Castilla el 9 de febrero de 1518. Esta ciudad ofrece infinidad de lugares que visitar. Entre ellos, recomendamos la Plaza Mayor, zona de mercado en la baja Edad Media caracterizada por el rojo de su pavimento. Alrededor de la plaza, en sus soportales, el visitante se encontrará con bares en los que reconciliarse con la gastronomía castellana.

Plaza Mayor (Major Square) of Valladolid, Spain

Plaza Mayor de Valladolid.

Merece la pena la visita nocturna a la torre de la ‘inconclusa’ Catedral de Juan de Herrera, darse un paseo por los 115.000 metro cuadrados de un cuidado jardín romántico llamado Campo Grande, saludar a Zorrilla (mejor dicho, a su escultura), por la Casa Museo de Cervantes en la que residía el maestro universal de las letras cuando publicó ‘El Quijote’, por la playa del Pisuerga… Realmente Valladolid es una urbe donde hay mucho por descubrir.

De vuelta al corazón de Europa: Carlos V viaja a Aquisgrán o Aachaen (Alemania) dos años después, en noviembre de 1520, donde es coronado como Rey de Romanos, como había hecho Carlomagno 700 años antes. La capilla Palatina fue el escenario de una ceremonia que lo convertía en rey de Alemania. En esta ciudad balneario cerca de la frontera con Bélgica y los Países Bajos, la propuesta turística es interesante. Nos encontramos con otro monumento declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, su Catedral, en cuyo interior se encuentra la citada capilla. Además de sus magníficas vidrieras que hace que se conozca como ‘la catedral de cristal’ se puede visitar la tumba de Carlomagno. El Ayuntamiento, la animada Markplatz, el Centro Carlomagno, la fuente del dinero y la de los títeres (Puppenbrunnen), o el Elisenbrunnen con sus dos fuentes de agua sulfurosa son algunos de los recorridos obligatorios de una pequeña ciudad con aires de que bien puede visitarse en un día.

Este fue su recorrido hasta los 20 años. La semana que viene viajaremos con él hasta su muerte en 1558.

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Carlos V fue coronado Rey de Romanos en la Catedral de Aquisgrán (Alemania).


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