sábado, 28 enero 2023

Equipo Cajal

El Ejecutivo foral declaró 2022 como el año de Santiago Ramón y Cajal. Por eso, el autor repasa la figura de este ilustre científico de Petilla de Aragón. Un ejemplo que muestra "la importancia de la multidisciplinariedad, de la diversidad, del valor de combinar ingredientes y saberes complementarios".

Redacción
Pamplona - 2 febrero, 2022

Juanjo Rubio. (Foto: Unai Beroiz)

Con emoción e ilusión, hemos celebrado que tenemos mucho que decir sobre Santiago Ramón y Cajal, haciendo visible que el Gobierno de Navarra ha declarado 2022 como año significativo para promover su figura.

Culminando un trabajo colaborativo desarrollado durante meses con el Ayuntamiento de Petilla de Aragón y la Asociación Cederna-Garalur, desde la Unidad de Innovación Social propusimos en otoño al Ejecutivo foral la creación del Equipo Cajal. Así, el consejero Juan Cruz Cigudosa anunció la puesta en marcha de este grupo de trabajo multidisciplinar para promover y divulgar el legado del Premio Nobel en Fisiología y Medicina, nacido en Petilla de Aragón.

El legado de Ramón y Cajal es una fuerza de innovación y transformación social para mejorar el mundo. La neurona que descubrió es la base de las neurociencias y la inteligencia artificial, dos áreas del conocimiento con un presente extraordinario y un futuro sin límites, dos pilares fundamentales para el desarrollo económico sostenible de nuestra sociedad.

Ramón y Cajal fue un hombre del renacimiento. Su ejemplo nos recuerda la importancia de la multidisciplinariedad, de la diversidad, del valor de combinar ingredientes y saberes complementarios. Rebelde, dibujante, pintor, atleta, observador, estudioso, biólogo, médico, bacteriólogo, conversador, escritor, pionero de la fotografía, padre de familia, político, líder, trabajador, investigador, explorador, nómada, innovador, emprendedor, educador y neurocientífico. 

Su ejemplo nos recuerda la importancia de la multidisciplinariedad, de la diversidad, del valor de combinar ingredientes y saberes complementarios”.

Amplificó su talento con amor, arte, audacia y abnegación. Por eso, nos parece tan importante sumar la ‘A’ a la palabra STEM que en inglés recalca la importancia de las matemáticas, la ingeniería, la tecnología y la ciencia. Esta ‘A’, también presente en sus mariposas del alma, transforma al acrónico en AMETS, reflejando la importancia de imaginar y soñar en todos nuestros idiomas.

Al mismo tiempo que celebramos el trabajo de un científico extraordinario, me gustaría recordar a la persona, al hombre y, sobre todo, al niño que aprendió a caminar y a jugar en las montañas de Navarra. Lugar que despertó su curiosidad por la naturaleza, que fue el centro de su vida.

Nos ha dejado su ciencia, su compromiso y una red de científicos que sigue creciendo. Este titán de la humanidad, el mayor científico de nuestra tierra, nació en el seno de una familia humilde, en el corazón de una región rica en biodiversidad, historia y cultura. Ramón y Cajal tocó las estrellas desde un pueblo navarro integrado en Aragón.

Fue muy reconocido en vida, por ejemplo, con la Gran Cruz de Isabel la Católica y la de Alfonso XII, la medalla de oro de Helmholtz, el premio internacional Moscú, el Nobel de Medicina y Fisiología, y la medalla Echegaray. Un genio admirado en todo el mundo, Don Santiago fue sobre todo un hombre bueno, siempre austero y trabajador incansable hasta el último suspiro. Una persona libre, comprometida con el bien común.

“En mayo empezará el Año de la Investigación Santiago Ramón y Cajal, un acontecimiento promovido por el Ministerio de Ciencia e Innovación de excepcional interés público que durará tres ejercicios”.

Su curiosidad, constancia y capacidad de comprender y representar la realidad nos permite entender mejor la forma y la función de los seres vivos y nos tiende un puente hacia el futuro. 

En su discurso sobre la investigación biológica, nos recordaba que delante de nosotros está siempre el infinito y que la ciencia se crea, pero nunca está completamente creada. Conectando nuestra realidad concreta, aquí y ahora, con el infinito sin límites del conocimiento, Santiago Ramón y Cajal nos demostró que es posible seguir avanzando y cooperando para construir un mundo mejor. Es un faro de esperanza que seguirá inspirando a nuestra juventud con su ejemplo.

En mayo empezará el Año de la Investigación Santiago Ramón y Cajal, un acontecimiento promovido por el Ministerio de Ciencia e Innovación de excepcional interés público que durará tres ejercicios. Trabajaremos para hacer más visible la importancia de la ciencia y la investigación con conversaciones, comunicación, programas de formación y valores. Así mismo, promoveremos la creación de un Espacio Cajal en la red.

Es importante reconocer el valor de todas las personas del Instituto Cajal que han conservado, transmitido y multiplicado este legado, y al pueblo de Petilla de Aragón que con tanto cariño y orgullo sigue conservando su casa natal y siempre nos acoge con tanta hospitalidad. Esta villa europea de Nobel nos recibirá siempre con admiración y emoción, porque seguimos teniendo mucho que decir de don Santiago Ramón y Cajal.

Juanjo Rubio
Ingeniero biomédico y director de la Unidad de Innovación Social de Navarra

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