Eduardo Huarte, fundador de la empresa navarra Lizarte y pionero en la refabricación de sistemas de dirección para el sector del recambio de automoción, falleció el pasado 3 de noviembre en Pamplona a los 92 años.
Fue en 1973 cuando puso en marcha la compañía, bajo cuyo liderazgo «desarrolló innovaciones que marcaron el sector, como la esfera de suspensión para vehículos Citroën que se convirtió en referencia del mercado».
«Más allá de su capacidad técnica, quienes trabajaron con él recuerdan a un hombre íntegro, generoso y profundamente creyente en las personas. Construyó su empresa sobre valores sólidos: trabajo bien hecho, confianza y honestidad. Su legado permanece vivo en Lizarte, hoy liderada por su hijo Óscar Huarte, con la tercera generación de la familia ya incorporada al proyecto. El sector de la automoción despide a un empresario ejemplar y una persona muy querida», resaltó la compañía este jueves.













