¿Se imaginan escuchar temas del cancionero popular de Navarra y País Vasco, pero versionados en un formato tan diferente al que fueron ideados originalmente como es el reggae? Iker Beñaran y Asier Del Alamo lo han logrado a través de Herrimin, una novedosa iniciativa musical que reinterpreta canciones del folklore de nuestra tierra en este género originado en Jamaica en la década de los 60. «Los músicos siempre hemos tenido la necesidad de versionar lo tradicional y llevárnoslo a nuestro terreno. Siempre estamos versionando a otros artistas de otros lugares y creíamos que ya tocaba realizar un homenaje a los de casa. Son canciones que escuchábamos en el coche de pequeños en el casete cuando íbamos con nuestros padres de viaje. Y las hemos reinterpretado en estilo reggae porque es nuestro lenguaje», explica Iker.
El proyecto se denomina Herrimin, una palabra compuesta por herri (pueblo/tierra ) y min (dolor) que en euskera significa morriña y nostalgia por el pueblo, porque Asier reside en Barcelona. «Desde hace años, Asier hace música en Barcelona y se sentía desconectado de lo que se realizaba aquí. El proyecto es una forma de volver a sus raíces. Y, a su vez, el término Herrimin también engloba la nostalgia por nuestras canciones míticas y el tiempo pasado. Con esta iniciativa, mantenemos el peso de la tradición, pero desde un punto de vista actual y otro lenguaje sonoro”, destaca.
El pasado 13 de febrero, y a modo de presentación de la iniciativa, Herrimin publicó su primer álbum. El disco, con el sello de Pantx Records, está compuesto por versiones de clásicos de las euskal dantzak (Zazpi Jauzi) e «himnos coreables» como Haika Mutil (Mikel Laboa), Balearen Bertsoak (Benito Lertxundi) o Bagare (Gontzal Mendibil y Xeberri). «El disco, más que una simple fusión de estilos, plantea una relectura contemporánea de canciones emblemáticas que forman parte de la memoria colectiva. El reggae aparece como un vehículo para volver a poner en circulación un repertorio popular desde otra sensibilidad rítmica, estética y emocional», subraya.
El disco se completa con otros seis temas populares (Ez Gaude Konforme, Elgeta, Mendian Gora, Maitiak Galdegin Zautan, Katuen Testamentuen y Agurra) y además se incluyen «referencias y guiños» a los amantes de la música jamaicana. Además, cada una de las canciones dispone de una pieza de animación creada específicamente por un artista diferente vinculado a Navarra y País Vasco. «Queríamos cuidar mucho la estética y reforzar la dimensión cultural y colectiva del proyecto», apunta.
Ambos jóvenes también han editado el disco en formato vinilo de 12” y sus temas se pueden escuchar en las principales plataformas digitales. «Nos ha sorprendido que los padres lo estén escuchando con sus hijos en casa. Es un proyecto que apela a diferentes generaciones y es muy reconfortante haber convertido la escucha en un momento familiar», confiesa.
Herrimin también realiza actuaciones en directo con una puesta en escena en la que el productor (Asier) trabaja el dub en vivo (reinterpretación y remezcla en tiempo real de canciones reggae utilizando una mesa de mezclas como instrumento principal) mientras la voz (Iker) lleva el repertorio al frente. Cuando el escenario y el lugar lo permiten, los conciertos cuentan con una sección de vientos: trompetas, trombones, bajos, flautas traveseras…
Sus primeros dos conciertos fueron en la capital catalana. «Eran fiestas de La Sagrera y nos contrató el colectivo Gatzara, que en catalán significa barullo. Claro, era Barcelona y nosotros creíamos que la gente iba a decir ‘estos quiénes son, a qué vienen aquí y qué están cantando’. Por eso, decidimos editar unos cancioneros en los que aparecían las canciones en euskera y traducciones. Fue un éxito porque se agotaron. Aunque no sepas euskera, es un idioma fácil de leer y muchas veces la estructura de las canciones se repite bastante», comenta.
Tras estos dos primeros bolos, llegaron más actuaciones en Portugalete, Bayona, Donostia, Algorta o Pamplona. «Estuvimos en el bar Aitzina de la calle Jarauta«, indica. Fue en estos conciertos en los que Iker y Asier se percataron de que el público, ya fuera fiel del reggae o no, se identificaba con su propuesta musical y que esta, a pesar de ser cantada en euskera, traspasaba las fronteras de Navarra y País Vasco.
«Pensábamos que iba a ser un fenómeno que se iba a quedar por aquí, pero ya hemos estado dos veces en Barcelona, hemos recibido propuestas para hacer más bolos en Cataluña, hemos actuado en Zaragoza… Además, nos ha hecho mucha ilusión, y es muy importante, que el disco haya gustado a gente que desconocía las canciones populares en euskera», reconoce. En la misma línea, los conciertos, en los que no predominan el público euskaldun, se han convertido en un evento de divulgación cultural. «Esta iniciativa nos permite acercar la música vasca a gente que no está familiarizada con ella. Les explicamos de dónde viene cada canción, de qué habla, quién la creó… Ya no solo es el baile y la fiesta, que también, sino que hacemos labor de divulgación», comenta.
La dinámica de las actuaciones en directo se basa en el estilo «sound system», originado en Jamaica en los años 50 y considerado un pilar de la cultura reggae. Este sistema de sonido artesanal suele estar compuesto por altavoces gigantes, amplificadores y tocadiscos que se transportan en un vehículo itinerante y móvil como una pequeña furgoneta mientras los músicos animan el ambiente en la calle. «Son conciertos en los que predomina el baile, la interacción con el público y el buen rollo. También pretendemos transmitir la sensación de comunidad», concluyen.













