Hace no tanto tiempo, a la hora de comprar un reloj se valoraban el brillo del acero, la calidad de la correa, la precisión del mecanismo… Hoy, además, entran en juego otros factores como la capacidad de sincronización con el móvil, qué datos registra, cómo se integra en la nube o qué servicios aporta a la vida diaria del usuario. Y es que el paradigma industrial ha dejado de girar en torno a los productos en sí para orbitar alrededor de su inteligencia y su capacidad para conectarse a un entramado global que multiplica sus capacidades. Una nueva realidad que ha redefinido las reglas del juego.
IED, empresa navarra especializada en el diseño y fabricación de soluciones electrónicas, detectó esta tendencia hace tiempo. De ahí que decidiera dar un paso más y poner en marcha una colaboración con 540, estudio de desarrollo de producto software con sede en Mutilva, con un objetivo concreto: redoblar su apuesta por esta tecnología como palanca para evolucionar hacia los servicios digitales inteligentes.
«IED siempre ha contado con un amplio equipo de desarrolladores, pero el código que generaban no era un producto en sí para comercializar, sino una herramienta para el funcionamiento interno de los artículos que vendíamos. Hace tiempo vimos la necesidad de alargar el ciclo de vida de nuestras soluciones, integrando distintos servicios asociados que aportaran un valor diferencial. Ahí conocimos a 540. Ahora somos dos compañías trabajando de la mano en diferentes proyectos y esperamos que sea una sinergia a muy largo plazo», explica Gorka Gainza, director de Proyectos en IED.
En este sentido, Pablo Albizu, socio y CEO de 540, apostilla que su firma actúa como «un socio estratégico» que «ayuda a poner todo el proceso en marcha» y que acompaña a IED durante la implementación: «Nuestro objetivo no es solo desarrollar software, sino construir un modelo sostenible de trabajo dentro del cliente. Actuamos como un socio estratégico: diseñamos el marco de actuación, lo ponemos en marcha con él y lo hacemos evolucionar desde dentro. Colaboramos en varios proyectos todos juntos, como un único equipo, y ya se está asentando una nueva cultura: nuevas prácticas, nuevas decisiones y una forma diferente de pensar el producto. Y, lo más importante, no buscamos ser imprescindibles, sino dejar autonomía. Que, cuando no estemos, el equipo de IED sea capaz de seguir creciendo por sí mismo con total confianza».

IED ya cuenta con distintas sedes en Aizoáin, India, China y Estados Unidos (Arizona y Texas).
Para llevar a buen puerto esta iniciativa, IED necesitaba el apoyo de una empresa que le aportara «visión estratégica y capacidad real de ejecución»: «No se trataba solo de ‘picar código’, sino de implantar un modelo ágil y sostenible basado en una metodología dual track (descubrir y construir en paralelo), con una mentalidad de producto que entiende a fondo el problema de negocio y del usuario antes de escribir una línea de código».
Iker Mariñelarena, socio de 540 y Software Interim Product Owner en IED, detalla que el nuevo modelo se apoya en principios de lean software development e incorpora IA desde el inicio para «centrarse aún más en lo esencial: comprender el problema, diseñar experiencias de usuario con sentido y construir software escalable y mantenible». «Sobre una base de buenas prácticas de ingeniería (testing automatizado, arquitectura limpia y despliegues continuos), vamos más rápido y con menos riesgo. IED ha implantado un modelo de desarrollo que sigue el ritmo del negocio y se convierte en una ventaja competitiva», sostiene.
PROYECTOS EN COMÚN
Ambas firmas están colaborando en varios proyectos como un sistema de riego automatizado o el software de Sunner, que permitirá conectar, monitorizar y analizar el rendimiento de las plantas solares. Un paso más para IED, que hasta ahora dominaba, sobre todo, el mundo del hardware.
«Sunner fue uno de los retos que nos impulsó a buscar esta colaboración. Identificamos la necesidad de evolucionar en el área de fotovoltaica, pero la sinergia con 540 va más allá. No solo se basa en el desarrollo de productos, sino en el de las personas y de un departamento. Nosotros estamos más cómodos en el mundo físico, en construir los sensores y en generar esa información. Sin embargo, ellos controlan cómo explotar esos datos y cómo trasladarlos a quien los interpreta. En ese aspecto, tecnológicamente hemos experimentado un gran cambio cultural», apunta Gorka Lorea, Product Owner SLR Business Unit en IED.
Para ambos, uno de los principales retos fue integrar modelos y prácticas de trabajo entre equipos. 540 se sumergió en el contexto de negocio y tecnología de IED, y el equipo de esta adoptó nuevas metodologías y procesos. El resultado fue un equipo mixto que comparte objetivos, lenguaje y cadencia para mejorar el valor de sus productos.
Tras medio año de colaboración, desde ambas firmas coinciden en que «van por el buen camino» y en que los avances conseguidos permitirán a IED vender sus soluciones con todas las funcionalidades de servicios asociadas, llegar a otro tipo de clientes y ampliar su propuesta de valor.

El ‘software’ de Sunner permitirá conectar, monitorizar y analizar el rendimiento de las plantas solares.
«Hasta ahora, nuestros consumidores eran quienes compraban los dispositivos electrónicos. Al haber desarrollado toda la capa de software, quienes usan estos dispositivos también son nuestros potenciales clientes. El perfil de quien monta un servidor solar es distinto del profesional que explota la planta posteriormente. Eso amplía el abanico y el ciclo de vida de nuestros desarrollos», detalla Gainza.
SOBRE LAS EMPRESAS
Con una base sólida en la tecnología para la industria, que ha sido el motor de su crecimiento durante más de tres décadas, IED afronta una nueva etapa de expansión internacional. La compañía refuerza su presencia en Estados Unidos con su nueva sede en Texas y mantiene sus operaciones en India y China, mientras impulsa su entrada en nuevos sectores como la agricultura y la movilidad autónoma.
Por su parte, 540, con más de diez años de trayectoria centrada en hacer del desarrollo de software una disciplina más sólida, sostenible y humana, continúa avanzando en su propósito de transformar la forma en que se crean productos digitales. La compañía ha dado un paso más y ya no solo acompaña a los clientes en la ejecución técnica, sino también en la definición y el diseño de producto, «ayudándoles a decidir qué construir, por qué hacerlo y cómo hacerlo, combinando la IA con prácticas de ingeniería».













