viernes, 12 junio 2026

Ignacio del Burgo vuelve al ‘noir’ con su novela ‘Demasiado tarde para huir’, la tercera en tres años

El abogado y escritor pamplonés, autor de cinco novelas y una obra de teatro, regresa el género 'noir' con la historia de un detective californiano que va en busca de una artista desaparecida en el Londres de los años 30. Enmarcado en un escenario convulso, desvela que esta obra le ha permitido llevar al personaje a un territorio emocional nuevo y disfrutar de construir una historia que le ha exigido "precisión, paciencia y una dedicación constante, a pesar del poco tiempo disponible". Además, avanza a Vanity Capital que ya está trabajando en un nuevo proyecto más cercano a la novela histórica.


Pamplona - 28 noviembre, 2025 - 22:12

La quinta novela de Ignacio Del Burgo se sitúa en en Londres de los años 30. (Foto: archivo / Víctor Ruiz)

La lluvia cae sin tregua sobre un Londres de sombras alargadas, donde los callejones parecen tragarse a los transeúntes y los abrigos de lana avanzan con las solapas subidas hasta el mentón. Sombreros bien encajados, miradas que apenas se insinúan y pasos que resuenan sobre aceras mojadas. En ese paisaje húmedo y desconfiado, el abogado pamplonés Ignacio del Burgo sitúa su nueva novela Demasiado tarde para huir, su segundo título noir tras el éxito de Cae la noche sobre La Habana (2023).

En esta entrega, el escritor presenta a Jack Murphy, un detective californiano que acepta la tarea de encontrar a una artista desaparecida en la capital británica, dando un giro brusco respecto a la Cuba luminosa y glamurosa de su anterior publicación. Sin embargo, regresa a una década que, para él, sigue siendo inagotable: «Los años treinta son para mí un territorio narrativo interminable. Después de Cae la noche sobre La Habana me quedé con la sensación de que aquel periodo todavía tenía muchas aristas por explorar. Es una época en la que el mundo se mueve con una mezcla incómoda de glamour superficial y tensiones soterradas. El crimen organizado, la crisis económica, la sombra de los totalitarismos o el surgimiento de redes de espionaje convierten esos años en un caldo de cultivo ideal para historias donde nada es del todo lo que parece».

De hecho, este escenario de sospecha que dominó Europa cuando distintas potencias competían por infiltrarse en los servicios de inteligencia ajenos le permitió a del Burgo perfilar a un narrador «más áspero y vulnerable», alguien que se moviera con soltura en las zonas grises y que, a la vez, «no tuviera nada de héroe». «A diferencia de los personajes de mi novela anterior, Murphy arrastra un pasado incómodo y una mirada cínica que me permitía adentrarme en terrenos más sombríos. Su fragilidad emocional y su cinismo abrían la puerta a explorar no solo una intriga, sino también la forma en que un hombre intenta sobrevivirse a sí mismo cuando el mundo que conoce deja de servirle», detalla el pamplonés.

Para recrear este universo, el escritor se vio inmerso en libros de historia y prensa de la época, y realizó un par de visitas a Londres para captar atmósferas, barrios y detalles, algo de gran importancia para poder sacar al protagonista de su terreno natural: «Jack Murphy es, por esencia, un detective californiano. Alguien a quien asociamos con palmeras, descapotables y la luz de Los Ángeles. Trasplantarlo a este enclave húmedo y desconfiado del periodo de entreguerras, a un escenario que le resulta tan ajeno como hostil, me permitía observar cómo reaccionaba cuando el suelo que pisa deja de ser firme. Ese contraste entre sol y niebla, entre el ruido californiano y el sigilo británico, no solo refuerza el tono de la novela, sino que expone al personaje, lo desarma y lo obliga a reinventarse».

UNA «PRECUELA» DE LA HABANA

A lo largo de las 216 páginas publicadas por la Editorial Almuzara, la novela sigue a Murphy intentando localizar a una artista desaparecida. Ese trabajo, que debería servirle para poner distancia con un problema que ha dejado atrás en California, se convierte pronto en una trampa que lo arrastra a un entramado de espionaje, lealtades dudosas y mentiras cuidadosamente construidas.

Además, esa misteriosa artista no es un personaje nuevo, sino una mujer inspirada en una pianista y directora de orquesta cubana que ya cobró vida en Cae la noche sobre La Habana. «Me interesaba tender un hilo entre ambas novelas a través de un personaje envuelto en misterio. Recuperar su figura me permitía mirar su historia desde otro ángulo, casi como si Demasiado tarde para huir funcionara como una precuela en lo que a ella respecta. Su desaparición no sólo actúa como motor de la trama, sino que ilumina aspectos de su pasado que en la novela anterior apenas se intuían», explica del Burgo.

El pamplonés revela a Vanity Capital que la idea de la obra surgió casi «como un destello» poco después de terminar Cae la noche sobre La Habana. Él lo describe como «una intuición inicial que fue tomando forma lentamente, mientras la trama se iba forjando en su cabeza hasta convertirse en una historia con entidad propia». Además, el abogado tuvo que colgar la toga y buscar espacios para aislarse y escribir: «El proceso es largo cuando uno no dispone de todo su tiempo para idear y tiene una profesión tan exigente, que requiere mucha dedicación y deja poco espacio para la ficción. Aun así, avanzando a pequeños tramos y con constancia, la novela fue creciendo hasta llegar al punto final y, finalmente, a la publicación».

No obstante, reconoce que esta novela le ha permitido trabajar con un protagonista más complejo y un equilibrio más afinado entre intriga y mirada interior. «Me quedo con la sensación de haber podido llevar al personaje a un territorio emocional nuevo y, sobre todo, con el disfrute de construir una historia que me exigió precisión, paciencia y una dedicación constante a pesar del poco tiempo disponible. Cada novela enseña algo distinto. Esta me ha recordado que, incluso dentro de un género tan codificado como el noir, aún quedan espacios para explorar y sorprender», añade.

SU QUINTA NOVELA

Tras publicar La conspiración del Temple en el año 2000, del Burgo considera haber experimentado una gran evolución: «Con el paso de los años todo cambia. No se mira el mundo igual con veintitantos que a los cincuenta, y esa perspectiva acaba filtrándose en la forma de escribir: en el ritmo, en la voz, en la manera de construir personajes y seguramente en una mayor madurez narrativa. Lo que sí permanece intacto es la imaginación y las ganas de contar historias. Eso no cambia. Lo que cambia es la manera de ordenarlas y de saber qué merece ser contado y cómo hacerlo». En esta línea, el escritor ya suma en su cartera otros títulos como Asedio (2002), Cae la noche sobre La Habana (2023), El trono en llamas (2024) y El eco de la culpa, su primera obra de teatro.

Asimismo, el pamplonés avanza que ya está trabajando en un nuevo proyecto más cercano a la novela histórica, que exige un tipo de escritura y de documentación distinto y que «le apetecía retomar»: «Me gusta alternar géneros porque cada uno me permite explorar registros diferentes y mantenerme despierto como autor. No descarto volver a la novela negra clásica más adelante, quizás de la mano del propio Murphy, pero por ahora estoy centrado en esta nueva historia, que me está obligando a cambiar de ritmo y de mirada».

De esta forma, Demasiado tarde para huir se incluye en la lista de obras de la familia del Burgo, tras la publicación el pasado enero de No mientas, la obra de su hermano Arturo del Burgo. «Está en nuestro ADN. Nos han salido los dientes entre libros y, de algún modo, la literatura, como el derecho, ha formado parte de nuestra vida. Mi abuelo, mi padre y mis hermanos han escrito cada uno en sus ámbitos. Al final, uno no puede luchar contra su propia genética. Tarde o temprano las historias encuentran la manera de salir», concluye.

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