Innovación Social en tiempos de Covid-19

martes, 11 agosto 2020

Innovación Social en tiempos de Covid-19

La autora hace un análisis del actual contexto económico y social y de cómo se ha visto afectado por la irrupción del coronavirus. Ante ese escenario, propone al tejido empresarial un replanteamiento de sus funciones y objetivos a través de la Innovación Social, de la que explica sus principales características.

Redacción
Pamplona - 27 julio, 2020

Isabel Olloqui. (Foto: Víctor Ruiz)

Isabel Olloqui. (Foto: Víctor Ruiz)

El Covid-19 nos ha dejado (y seguirá dejando) una huella imborrable en la memoria de esta generación. Son muchas las cuestiones que pasan por nuestra cabeza y que pasan también por nuestro corazón. ¿Seremos capaces de recuperarnos de todo? ¿Cuánto nos costará hacerlo? ¿Qué mundo tenemos y qué mundo deseamos?

Todo hecho dramático, ‘cisne negro‘ lo llaman algunos, es una oportunidad para superarse, para ver cómo es nuestra resiliencia personal y colectiva y para diseñar el mundo que nos gustaría dejar como herencia a la siguiente generación.

No cabe duda de que uno de los grandes activos que tiene nuestra sociedad es el tejido empresarial. Todas esas empresas, grandes, medianas y pequeñas que -junto con otros actores- crean riqueza, hacen que muchas familias puedan vivir de manera digna, desarrollan sectores y abren mercados. Lo que cabe preguntarse es ¿cómo hacen todo esto?, ¿cuáles son sus motivaciones y cuál es su propósito?

Sin duda, buscar el impacto en cuenta de resultados es clave, dado que no hay empresa que subsista en el tiempo si no es porque genera beneficios. Ahora bien: ¿ha de ser la rentabilidad económica el único driver? El autor británico John Elkington hablaba ya en 1997 de la triple cuenta de resultados, por la cual toda empresa debía responder no solo del impacto económico, sino que debería sumar dos impactos más: el social y el medioambiental.

“Toda empresa debía responder no solo del impacto económico, sino que debería sumar dos impactos más: el social y el medioambiental”.

Las crisis del capitalismo son cada vez más recurrentes. Sin ir más lejos, aún estamos recuperándonos de la crisis económica más reciente, la de 2008, la cual surge como consecuencia de la explosión de una burbuja inmobiliaria. Por otro lado, los efectos del cambio climático son innegables.

Según el Banco Mundial, la falta de medidas concretas para enfrentar el cambio climático y promover el desarrollo -entre otros impactos- podrían empujar de aquí a 2030 a 100 millones de personas a la pobreza. Actualmente estamos atravesando una crisis sanitaria sin precedentes, fruto de una pandemia que traerá consecuencias económicas y sociales aún no conocidas del todo. ¿Qué nos quiere decir este contexto? ¿Será que la sociedad no puede articularse únicamente desde la economía? ¿No es tiempo de repensar la empresa, de pensar en el largo plazo y no en el corto?

INNOVACIÓN SOCIAL: QUÉ ES Y SUS CARACTERÍSTICAS

En este entorno, es donde entra la Innovación Social (IS). La IS se podría definir como un tipo de innovación que se caracteriza por tres aspectos:

  • Aporta valor añadido a la empresa, es decir, que impacta no sólo en los resultados del negocio, sino también en los aspectos intangibles de la empresa (reputación, imagen, marca).
  • Está orientada hacia la solución de un problema social concreto.
  • Su implementación se hace en forma conjunta con los agentes sociales involucrados en dicha problemática.

“La Innovación Social ha venido para ayudar a pensar el sector empresarial en términos de triple sostenibilidad”.

En cuanto a las características de la IS, desde el punto de vista empresarial se observa que es un tipo de innovación abierta, que puede generar nuevos productos, nuevos sistemas, nuevos procedimientos, que aportan valor económico y social. En definitiva, valor compartido. Este último término fue acuñado por el economista Michael Porter, quien lo desarrolló en su Teoría del Valor Compartido.

Se podría decir que la IS ha venido para ayudar a pensar el sector empresarial en términos de triple sostenibilidad. Facilitará que se logren objetivos no solo de rentabilidad, sino cambios en cuestiones estructurales u organizativas de aquellas empresas que la trabajen; podrían conseguir su sostenibilidad como empresas en el largo plazo; y captar y retener talento de un modo más eficaz. ¡Todo un reto para nuestra generación!

Isabel Olloqui
Directora de Desarrollo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

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