Innovar en producto, salir de la "zona de confort"

lunes, 21 septiembre 2020

Innovar en producto, salir de la “zona de confort”

Al albor del grupo de discusión celebrado en octubre en Cámara Navarra con agentes económicos y sociales, mundo educativo e instituciones para analizar los resultados de El Espejo de NavarraCapital.es, la autora hace un pequeño ejercicio de reflexión sobre algunas cuestiones que salieron en el debate. Y es que los resultados de dicha encuesta dan para mucho, además de estar de plena actualidad.

Redacción
Pamplona - 26 noviembre, 2019

Producir diseño, crear, y generar valor añadido en Navarra. Sabemos que una parte importante de las empresas de nuestra comunidad tiene ubicada la toma de decisiones fuera, en otras comunidades autónomas o, en la mayoría de los casos, en otros países. Eso hace que Navarra sea, en cierta forma, un centro de “ensamblaje”, utilizando el mismo término que una de las empresas participantes en el grupo. A esta realidad se le añade otra, la de aquellas empresas que teniendo la dirección en Navarra, centran la mayor parte o gran parte de su innovación e inversión en la tecnología, en los procesos de trabajo, etc., con el objetivo de conseguir el mejor producto o servicio posible para sus clientes.

En cierta forma, hablaríamos de una “zona de confort”, en la cual estas empresas se sienten en parte seguras, continúan con la misma línea de trabajo, haciendo lo “mismo” aunque de diferentes formas, adaptando y modernizando lo que vienen produciendo u ofreciendo. En cambio, según nos comentaban, hay menos empresas en Navarra que centren su innovación en el producto, en crear cosas nuevas, en diseñar, lo que sin duda es más arriesgado, al menos a priori, pero posibilita la apertura de nuevos mercados, mejora la competitividad y genera además empleo de calidad. Una “cadena” interesantísima a potenciar en Navarra.

SÍ SE PUEDE, LOS REFERENTES

Es muy fácil, dirán, comentar todo esto desde un ordenador o siendo, como es mi caso, una socióloga que analiza “desde fuera”. Pues bien, este planteamiento lo hacen empresas jóvenes, que nacieron y crecieron en plena crisis, con todas la dificultades del mundo, una ilusión intacta que se percibe y un “concepto” de empresa diferente. Su ventaja y desventaja, me aventuro a decir, es que su “zona de confort” era muy pequeña o casi inexistente, han trabajado y siguen trabajando, innovando desde el producto, creando cosas nuevas y generando valor añadido en nuestra comunidad.

Otro referente son las empresas de impresión, las artes gráficas en Navarra, empresas pequeñas a las que les afecta una doble crisis: la del papel y, después, la crisis general. Tenían todos los problemas posibles: el tamaño, la ubicación, que no todas ellas estaban en el cordón industrial y un largo etcétera. Muchas de ellas, es justo decirlo, cerraron o mermaron su tamaño de manera considerable, con la consecuente destrucción de empleo. Pero hubo un grupo no desdeñable de ellas que, con unión, un proyecto totalmente innovador en producto, la impresión digital y el apoyo de una asociación empresarial, AEGRAN y de un cluster, Funcional Print, provocó una salida urgente pero planificada de su “zona de confort”, consiguiendo “darle la vuelta a la tortilla” y pasar de estar casi “muertas” a convertirse en un referente para mercados internacionales.

LO PÚBLICO TAMBIÉN DEBE SALIR DE SU ZONA DE CONFORT

El debate se extendió a lo público y, concretamente, a las subvenciones que, directa e indirectamente, están dirigidas a las empresas. La conclusión, de nuevo en este sentido y siguiendo el símil anterior, es que desde las instituciones es necesario también “salir de la zona de confort” y superar las dificultades, lo que exige una gestión pública más moderna, ágil y eficaz. Se aludía a la necesidad de que las ayudas a la innovación o a la internacionalización de las empresas fueran más “accesibles”, que la información sobre las mismas llegara a tiempo para conseguir que sean más útiles, sobre todo para las pequeñas empresas. La burocracia, el tiempo de solicitud, los requerimientos técnicos para presentarlas y los tiempos de consecución provocan que muchas veces el “método” y el procedimiento se “coman” literalmente al fondo, a la consecución del objetivo para la que han sido creadas.

Estamos en un buen momento para avanzar en esa salida de la “zona de confort” también desde lo público y conseguir adaptar en mayor medida los “instrumentos” públicos a los cambios sociales, económicos y empresariales.

LA CARRERA PROFESIONAL EMPIEZA EN LA FT

Otro tema para la reflexión que salió a colación en el debate: ¿De verdad apostamos todas/os por la FP como primera opción? Las empresas demandan profesionales formados en su mayoría en Formación Profesional, principalmente en especialidades vinculadas al sector industrial. Los datos son muy claros en la encuesta. Además, el mensaje de que hay que potenciar la Formación Profesional lo “compramos todas/os”, pero la realidad es otra, tal y como se apuntaba en el grupo. En “casa”, todas/os o la mayoría preferimos que nuestras/os hijas/os vayan a la universidad.

La vieja creencia de que es más fácil encontrar empleo con estudios universitarios que con profesionales se ha demostrado incierta, sobre todo en algunas especialidades. Está también, qué duda cabe, la opción personal de cada individuo a elegir lo que más le guste, pero aquí me atrevería a decir que también estamos influenciados por lo que “socialmente” está más valorado. Y es que ahora ni si quiera el argumento económico, “cobraré más”, es válido. La crisis ha traído consigo el deterioro de las condiciones laborales de profesiones en las que se requiere una titulación universitaria como ingenieras/os, informáticas/os, etc. por poner algunos ejemplos.

En este sentido, también debe producirse y debemos motivar un cambio de chip e interiorizar socialmente que una carrera profesional puede empezar, y lo hará con mejor pie además, desde la Formación Profesional.

Eva Perujuániz

Socióloga y autora de El Espejo de NavarraCapital.es

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