Al cruzar el umbral, parece que hemos aterrizado en una prestigiosa galería de arte. Nos recibe toda una explosión de colores vivos. Rojo, verde, azul, rosa… Las paredes, pobladas de cuadros de gran formato, brindan la sensación de permanecer en continuo movimiento. En algunos de ellos, una firma asoma tímida en la esquinita derecha inferior: José Jesús Lorenzo. «Mi padre era muy artista. Muchas de las obras que decoran este espacio son suyas», apunta su hijo, Jesús, al fijarse en nuestra mirada detenida. Nos observa con una media sonrisa tras percatarse de que llevamos un rato recorriendo el entorno con los ojos, atrapadas en los trazos emocionales que adornan cada rincón.
Un lienzo vertical pintado por la artista Nati Cañada engalana la entrada. No resulta complicado descubrir quiénes son sus protagonistas. Una mujer, sentada con los dedos entrelazados, mira al frente. Unos refinados pendientes de perlas iluminan su rostro. A su lado, un hombre elegantemente trajeado mantiene la mirada serena. «Son mis padres. Él falleció el pasado 2023, y ella continúa trabajando en Peletería Groenlandia, el proyecto que fundaron juntos hace ya 51 años y que hoy lidero yo. Enseguida vendrá a saludarnos…».
Sus palabras son un presagio. Apenas unos segundos después, la puerta se abre y aparece María Pilar Morales. Su alegría es igual de contagiosa que la chispa animada que transmiten los cuadros de su marido. «¡Hola, hola!», saluda con cierta ilusión, como quien recibe en su propia casa a unas viejas amigas, aunque esta sea la primera vez que nos ve.
Ha pasado más de medio siglo desde que el matrimonio instauró en Pamplona la peletería. Su niño creció entre abrigos y máquinas de coser, y pronto hizo de aquel humilde taller su apasionante zona de juegos. Mientras los adultos cortaban, hilvanaban y discutían patrones, él se deslizaba entre retales y exploraba todo un universo de posibilidades. Quizá sin saberlo, ya estaba dando las primeras puntadas a lo que con el tiempo se convertiría en su oficio: «Es una profesión que se aprende desde el corazón».
@valores_top 🎙️ #TestCapital | Nos adentramos en el universo de Peletería Groenlandia de la mano de su CEO, Jesus Lorenzo. 🧥 En este recorrido por la tienda nos cuenta cómo nació la tradición de su padre de pintar a mano alguna de las piezas que llevaban a las pasarelas. 🎨 👉 También hablamos de nuevas tendencias a la hora de llevar piezas de piel, así que no te lo puedes perder si te gusta la moda. 🎥 Dale al play para acompañarnos en esta visita y lee la entrevista completa desde el link en la BIO.
DE DESFILE EN DESFILE
Estudió Económicas en la Universidad de Navarra. Allí escuchó un sutil runrún interior… «Quería que todas mis amigas llevasen pieles. Tal vez podían heredarlas de sus madres o de sus abuelas, pero me ilusionaba la idea de pensar que podrían vestir una prenda creada por mi familia», relata. Así, cuando terminó la carrera, se adentró en la empresa familiar. Aunque en un inicio se centró en tareas administrativas, con el tiempo conoció de cerca el resto de áreas, como Producción o Compras.

María Pilar Morales trabaja mano a mano con su hijo en el número 2 de la avenida Baja Navarra de Pamplona.
Poco a poco, Peletería Groenlandia cosechó (o cosió, mejor dicho) grandes éxitos. Tanto es así que sus colecciones se presentaron en Toronto, Nueva York, Hong Kong… «Fueron unos años de viajar mucho, mucho, mucho… muchísimo», sonríe Jesús segundos antes de narrar una curiosa anécdota.
Junto a sus padres, voló a Dubái para presentar su nueva colección. Pero el viaje acumuló una serie de problemas que pusieron a prueba su templanza desde el primer minuto. Nada más aterrizar, las prendas quedaron retenidas en la aduana y nuestro protagonista tuvo que pasar el día entero allí. «Veía las horas pasar y pensaba: ‘Si no me entregan la ropa, no hay desfile’. Al final conseguí salir, pero no me dio tiempo a arreglarme y ponerme el traje. ¡Tuve que asistir al evento en polo y vaqueros!», rememora con una mezcla de angustia y humor.
En 2008, recibió una llamada. Cuca Solana, creadora de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (antiguamente conocida como Pasarela Cibeles), tenía una propuesta muy interesante para él: «¿Quieres desfilar? ¿Sí o no? Dame una respuesta concisa». La respuesta fue afirmativa. «Habíamos hecho desfiles colaborativos internacionales, por ejemplo, con Carolina Herrera. Pero en Cibeles era distinto, te daban tu propio espacio y tú te responsabilizabas de montar todo. A partir de ese momento, hemos participado año tras año», agrega satisfecho a sus 49 años.
CUIDAR LA NARRATIVA
No olvida la adrenalina que recorre su cuerpo en los minutos previos a cualquier desfile. El bullicio, el sonido de los tacones, los últimos retoques a contrarreloj… «Una pasarela de moda es como ver los fuegos artificiales. Solemos trabajar con 38 ‘looks’ completos. Empiezas fuerte, luego bajas un poco la intensidad, dejas respirar y después llega la traca final. Es importante cuidar la narrativa y el contexto para que el interlocutor esté preparado».
Peletería Groenlandia ha vestido a grandes celebridades. Fotografías de algunas de ellas decoran una de las salas del local. Carmen Sevilla, Luz Casal, la modelo mexicana Jacqueline de la Vega… «La ropa dice mucho de una persona, habla de cómo somos. Por eso es fundamental cuidar nuestro estilo y tener claro qué queremos transmitir. ¿Respeto? ¿Elegancia? La primera impresión siempre es importante», apostilla.
Acto seguido, se remonta a su etapa universitaria para soltar unas cuantas carcajadas. En ocasiones, una universidad actúa como un pequeño ecosistema donde cada facultad posee una personalidad propia: «No sé si ahora la cosa habrá cambiado, pero los de Empresariales vestían con tonos grises, mientras que los de Comunicación solían tener un estilo más llamativo y alternativo». No, el panorama no ha cambiado. Hoy, si paseamos por el campus, podremos distinguir bien a los estudiantes de Filosofía, por ejemplo, con sus habituales prendas holgadas y tonos tierra. Lo cierto es que, aunque la moda va transformándose, hay determinados códigos que se mantienen con el tiempo.
La firma navarra suma seis profesionales en plantilla y, tal y como adelantó Navarra Capital, contará desde noviembre con un nueva tienda en el número 8 de la avenida Baja Navarra de Pamplona. El establecimiento actual, ubicado en el número 2 de la misma avenida, harás la veces de oficina y taller. Entre los objetivos de la familia Lorenzo Morales, destaca el fomento del upcycling, técnica que consiste en transformar prendas usadas en nuevas piezas: «En España, antes todas las casas tenían un abrigo de visón. Ahora están pasados de moda y la gente joven no los usa. En este sentido, desde Peletería Groenlandia podemos desmontar la prenda, construir patrones nuevos y crear una pieza diferente hecha a partir de materiales viejos».

La familia Lorenzo Morales está potenciando el ‘upcycling’, que consiste en transformar prendas usadas en nuevas piezas.
Consciente de la polémica que puede generar su profesión, Jesús recuerda que «la peletería supone solamente el 0,08 % del sector de la moda». «A veces, la piel está mal vista. Pero hay que tener en cuenta que nosotros también amamos a los animales, aunque hay quien lo ponga en duda. La piel no deja de ser un residuo que aprovechamos», sostiene con firmeza.
Al igual que en un buen desfile, nuestro protagonista guarda la traca final para el momento que precede a la despedida. Envuelto en cierto halo de misterio, nos invita a aproximarnos a un curioso maniquí cuya imagen abre esta entrevista. Viste una capa pintada con paisajes… ¿neoyorquinos? Rascacielos estilizados, la Estatua de la Libertad, Central Park… La pintó su padre a mano en 2017 como una pieza única para desfilar en la Pasarela Cibeles: «Todavía me acuerdo del instante en el que me enseñó el boceto y los patrones. Ahora está un poco vieja y desgastada porque la hemos usado mucho, pero todavía mantiene su esencia. Es un trabajo increíble, no hay una igual en el mundo».













