El foco ilumina el escenario. Un grupo de jóvenes, vestidos de negro y con zapatillas blancas, espera agazapado tras el telón. Se miran, chocan los puños y respiran al compás de la música que comienza a retumbar. Al unísono, saltan a escena sincronizados como un reloj, con energía y pasión en cada movimiento. El público vibra, y ellos también. Así se siente el corazón de Taupadak, la academia pamplonesa que ha convertido el hiphop en una forma de vida.
Su fundador, Fran Chamorro, apenas tiene 25 años. En 2022 decidió dar un paso al frente y crear su propia escuela de baile. «Después de la pandemia, se organizó un campeonato regional de baile. Nos juntamos varios de Pamplona y así nació Taupadak, que en euskera significa ‘latidos'», recuerda. Anteriormente, también se unió su hermana Naiara, de 22 años, y hoy el proyecto cuenta ya con ocho profesores y más de trescientos alumnos.

La academia de baila Taupadak tiene su sede en la calle Padre Maceda de Pamplona. (Foto: Víctor Ruiz)
Los comienzos fueron humildes porque entrenaban en salas alquiladas por horas. Hoy, su centro en la Rochapea acoge una docena de grupos de competición que entrenan con disciplina y entusiasmo. «Es una locura lo que hemos crecido. Cuando se fundó el grupo, jamás pensé que llegaríamos hasta aquí. Por aquel entonces, estudiaba Magisterio y tuve que dejarlo porque todo fue muy rápido», admite Fran, que asegura no haberse sentido nunca un emprendedor. «Simplemente queríamos expandir algo nuevo por Pamplona. Nuestra meta no era montar una academia, sino demostrar que en el baile hay talento más allá de Madrid o Barcelona«.
UN ESTILO ÚNICO
Ese talento los ha llevado lejos. Taupadak ha competido tres veces consecutivas en el Mundial de HipHop en Phoenix (Arizona), alcanzando las semifinales en una disciplina donde llegar a la final es un reto casi inalcanzable. «Siempre nos dicen que destacamos por la fuerza, la expresividad y la energía. Técnicamente aún tenemos margen de mejora, pero hemos avanzado muchísimo. Tenemos las ganas, la actitud y la motivación para seguir creciendo», asegura con orgullo.
El futuro late con fuerza, ya que Fran no descarta abrir un segundo centro en el Casco Viejo de Pamplona, «siempre y cuando la economía lo permita». A corto plazo, sueñan con subir a otro tipo de escenario: bailar junto a algún artista nacional, quizás en el Benidorm Fest o con algún participante de Operación Triunfo.













