«¿Queréis un menú infantil?». La camarera espera mientras los adultos analizan la carta. La respuesta llega con una mezcla de resignación y costumbre: «Sí, uno, por favor». Diez minutos más tarde, el niño recibe su comida. Pasta blanca con tomate, nuggets de pollo rebozados y patatas fritas industriales. En el plato no hay ni una sola verdura y lo más fresco es el vaso de agua que reposa sobre la mesa.
Esa escena, repetida en decenas de restaurantes cada fin de semana, fue el punto de partida de un proyecto personal para Mayra Alboccino, una brasileña de 41 años que reside en Pamplona desde hace ocho. «No soy una persona radical ni tengo restricciones alimentarias, pero me gusta comer sano. Me encanta dar la mejor alimentación posible dentro de mi casa», explica a Navarra Capital. Con la maternidad y la llegada de su hijo Mateo, que acaba de cumplir dos años estos Sanfermines, esa búsqueda se volvió necesidad: «Paso mucho tiempo rastreando restaurantes en internet y es casi imposible encontrar un local con opciones sanas para los más pequeños».
Frustrada por esa falta de variedad y movida por su amor por la cocina, que practica como autodidacta desde hace años, Mayra decidió dar el paso y abrir su propio espacio. Come Sano Santa Madre será el nombre del local que verá la luz en octubre en el centro de Pamplona, cerca de la avenida Roncesvalles. No será solo un restaurante o una cafetería, sino lo que ella llama un «refugio gastronómico», un lugar íntimo donde ofrecerá menús caseros, elaborados por ella misma, con ingredientes locales y de temporada. «Quiero que tenga gusto de comida hecha por una madre, más natural, sin gluten, sin lactosa y sin azúcar. Una cocina más antiinflamatoria, porque cuando estudias los alimentos, te das cuenta de que comer bien también es prevención para la salud», apunta.
ABRIRÁ EN OCTUBRE
El local ya está en obras y tendrá capacidad para unas 50 personas, aunque su idea inicial es ofrecer solo 30 menús diarios, hechos íntegramente por ella. Asimismo, la apertura supondrá la contratación de dos trabajadores. La carta cambiará cada tres meses y cada día ofrecerá un menú diferente. También habilitará un pequeño espacio de pastelería, con bizcochos, tartas y helados caseros para merendar o tomar algo a media tarde: «Me encanta la cocina. Estoy el 90 % del tiempo en ella. No soy chef profesional, pero la comida y la buena mesa siempre han estado presentes en mi vida. Aunque soy brasileña, en mi casa se cocinaban recetas italianas, fruto de la herencia de mis abuelos».
Ese bagaje familiar y el estilo de vida saludable que ha adoptado en los últimos años han moldeado el concepto de este nuevo espacio, en el que no solo quiere cocinar, sino también «transmitir una forma de alimentarse». «Esto no es una moda, es un estilo de vida. Mi marido perdió veinticinco kilos solo con lo que yo cocinaba en casa. Navarra tiene una riqueza de verduras brutal y creo que podemos explorar este universo mucho más», asegura.
Además del servicio de comida en el local, Mayra planea ofrecer algunos platos para llevar, con la idea de convertir Come Sano Santa Madre en una marca de referencia para quienes buscan comida casera y saludable en la capital: «No sé si voy a registrarla como marca desde ya, pero pretendo que cuando alguien piense en comida natural, Santa Madre le venga a la cabeza».













