lunes, 10 diciembre 2018

La producción de estas tres últimas campañas se corresponde con las mayores producciones históricas en Navarra.

La producción de estas tres últimas campañas se corresponde con las mayores producciones históricas en Navarra.

La cosecha de la pasada campaña cerealista alcanzó las 871.000 toneladas, según los primeros datos provisionales ofrecidos en una jornada de balance de los cultivos extensivos de invierno 2017/18. Estos datos permiten calificar globalmente la campaña como “muy buena”, aunque con muchas diferencias entre comarcas.

La sesión, inaugurada por la consejera de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, Isabel Elizalde, se celebró este miércoles en el edificio Evena de Olite y estuvo organizada por la empresa pública INTIA (Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias).

En 2016, se batió el record de producción en Navarra, con 942.000 toneladas.

Los resultados obtenidos, a falta de recibir los últimos datos de las cooperativas, son similares a la campaña pasada y en torno a un 7,5% menos que hace dos años “que fue una campaña excepcional”, ya que en 2016 se batió el record de producción en Navarra. La producción de estas tres últimas campañas se corresponde con las mayores producciones históricas.

Por tipos de cultivos, los cereales son los cultivos más importantes, el trigo representa casi la mitad de la cosecha (48,6%), seguido por la cebada (42,5%) y avena (6%). El resto corresponde a los cultivos alternativos como colza (1,7%) y leguminosas (guisante proteaginoso y habas) solo un 0,8%.

La cebada sigue siendo la más sembrada, con 84.000 ha; seguida del trigo, con 78.000 ha.

Por comarcas, tanto en el caso de trigo como de cebada los rendimientos aumentan de sur a norte como es habitual; pero en comparación con los históricos, la cosecha ha sido excepcional en las zonas áridas del sur, muy buena en la Zona Media y solo normal en la baja montaña, afectada por el exceso de precipitaciones.

La superficie sembrada de cultivos extensivos de invierno de la campaña 2017/18 alcanzó las 194.625 ha, con una reducción de algo más de 1000 ha al aumentar la superficie dedicada barbecho.

En la jornada, se habló también de las enfermedades sufridas este año y de cómo ha influido en los rendimientos la aplicación de fungicidas, tanto en cebada como en trigo. También se habló de la abundancia de lluvias, que ha afectado de forma variable a las cosechas.

También en el encuentro hubo lugar para la presentación del proyecto europeo Recap en el que trabaja INTIA en colaboración con la Cooperativa Orvalaiz y otras diez entidades de cinco países para desarrollar servicios basados en Sistemas de Información Geográfica (SIG) y tratamiento de imágenes de satélite como herramientas de apoyo a la gestión de la condicionalidad de la Política Agraria Común (PAC) en las explotaciones agrarias.

La consejera Elizalde, en un momento de su intervención.

La consejera Elizalde, en un momento de su intervención.

REFORMA DE LA PAC

Precisamente a la PAC dedicó Elizalde parte de su intervención, explicando los pasos que está dando el Gobierno foral para consensuar una postura común ante la reforma de la PAC tras 2020. La consejera destacó que en esta reforma “Navarra se juega mucho, nuestro agro, nuestro territorio, también la cesta de la compra, y el rejuvenecimiento del sector”.

Para ello, el Departamento está realizando un análisis de impacto de la PAC en la Comunidad Foral, que estudia tres periodos de aplicación (1997, 2011 y 2016). “El estudio constata el marco del Consejo Agrario, refleja la necesidad de un cambio en la orientación de las políticas agrarias. Se constata que la edad promedio de las y los perceptores de la PAC aumenta año a año y se sitúa en 2016 en 63,7 años. En este sentido, Elizalde remarcó que “queda claro que este modelo de aplicación no ha sido capaz de solucionar uno de los mayores retos a los que se enfrenta el sector: la falta de relevo generacional”.

Campo-Trigo-Sunset-Sol

Entre otras conclusiones del estudio, la consejera destacó que los agricultores a título principal y las explotaciones prioritarias no tienen una edad promedio tan avanzada, aunque muchos se sitúan entre los 50 y 64 años. En 2016, el 64% de los perceptores fueron hombres, el 28% mujeres y el 8% eran sociedades. Sin embargo, el 31% del importe total corresponde a sociedades, el 56% a los hombres y el 13% a las mujeres. Por ello, Elizalde ha indicado que “los resultados y conclusiones de este análisis nos reafirman en la necesidad de impulsar una verdadera reforma de la PAC”.

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