David Urdánoz eligió estudiar Ingeniería Industrial por una visión pragmática. Nacido en Pamplona hace 46 años, prefirió optar por una formación que le abriera puertas en múltiples ámbitos profesionales. «Médico, enfermera o periodista son profesiones que requieren vocación. Pero algunos no hemos nacido con ese don. Como no sabía qué estudiar, elegí un camino que me sirviera para muchas cosas», bromea con Navarra Capital.
Y parece que acertó. A lo largo de su trayectoria, ha trabajado en sectores tan diversos como el audiovisual, agroalimentario, logística, automoción o las renovables. «Pon un ingeniero en tu equipo de Trivial Pursuit porque tenemos respuestas para todo», ironiza. Esa versatilidad profesional ha convivido durante casi dos décadas con otra de sus facetas más conocidas, ya que Urdánoz es árbitro de Primera División de Fútbol Sala. De hecho, acumula diecinueve años como colegiado en la máxima categoría, donde dirigió su primer partido con 21 años.
Su relación con el fútbol sala comenzó durante su etapa universitaria en la Universidad Pública de Navarra (UPNA). «Era muy malo. No sabían qué hacer conmigo y, como soy delgado, tampoco servía como portero, así que me pusieron de árbitro», recuerda entre risas.
Con el tiempo, aquella solución improvisada terminó convirtiéndose en una larga carrera arbitral que, según reconoce, también le ha servido en su faceta como directivo. Y es que, tal y como avanzó este medio, Urdánoz es desde hace tres meses el nuevo director general de Aguerri, la empresa navarra a partir de la cual nació el holding Turbil Group. Un conglomerado empresarial que facturó cerca de 50 millones en 2025 y espera alcanzar los 90 en 2028.
«Estoy habituado a trabajar en entornos estresantes y de tensión, donde la procesión va por dentro. Tanto en el arbitraje como en la empresa puedes tener dudas o incluso haber cometido un error, pero debes transmitir tranquilidad, seguridad y confianza. Perder la compostura es un lujo que no nos podemos permitir», defiende.
A pesar del poco tiempo que lleva en su nuevo puesto, ya se ha impregnado de la cultura empresarial de Turbil Group. «Competimos con compañías de todo el mundo gracias a nuestra cercanía con el cliente y a nuestro conocimiento del mercado», explica. Tras siete años en Nordex como director de Producción en su sede de Barasoain, Urdánoz reconoce que «abandonar la zona de confort ha supuesto un desafío profesional importante». Pero considera que el momento personal era el adecuado para dar el paso. «Estoy en la etapa vital adecuada. Me apetecía liderar un proyecto como el de Aguerri, una empresa familiar consolidada en la que hay margen para mejorar y crecer. El aterrizaje ha sido positivo a pesar de tratarse de un sector nuevo para mí. Todavía estoy conociendo mejor la empresa y a toda la plantilla, pero la acogida ha sido fenomenal», agradece.
NUEVOS RETOS
Su objetivo inicial como nuevo director general es claro: aprender y reforzar aquello que ya funciona. No obstante, los caminos de Urdánoz y la empresa navarra ya se habían cruzado años atrás, cuando ejercía como operador logístico internacional de la compañía mientras trabajaba en el Grupo Disayt: «Aguerri conoce muy bien su sector, su producto y a sus clientes. Mi intención es ayudar a modernizar determinados procesos y explorar nuevas líneas de negocio».
Precisamente, desde la dirección de Turbil Group ven en él la «savia nueva» necesaria para afrontar la próxima etapa de crecimiento de la compañía. En ese sentido, Aguerri cuenta con un plan estratégico a cinco años basado en dos grandes ejes. El primero consiste en profesionalizar y modernizar los procesos industriales internos; el segundo, en diversificar su actividad hacia nuevos mercados.
En la actualidad, la empresa está especializada en la transformación de perfiles de aluminio para los sectores eólico y de protección colectiva. Sin embargo, quiere aprovechar ese conocimiento técnico para expandirse hacia otros ámbitos. «Nuestra idea es explorar el ferroviario, el mobiliario o la gran perfilería», avanza. Este crecimiento irá acompañado de inversiones relevantes, como la incorporación de robots en los procesos productivos para mejorar la fabricación de componentes. Una operación que ya se ha puesto en marcha y que este año conllevará una inversión de 2 millones de euros. «Evidentemente, esta automatización nos va a permitir fabricar nuevos productos, pero por ahora la emplearemos para referencias actuales», detalla.
Por otro lado, la firma estudia distintos escenarios para abrir nuevas líneas de negocio en el futuro que requerirán la adquisición de maquinaria específica. «Estamos analizando diferentes opciones de inversión, que todavía están en fase de definición», esboza.
INTERNACIONALIZACIÓN
En paralelo, el nuevo director general destaca el marcado carácter internacional de la compañía. Desde sus instalaciones de 20.000 metros cuadrados, situadas en el polígono La Nava de Tafalla, Aguerri exporta el 84 % de su producción. Francia es su principal mercado, seguido de Italia, Países Bajos y Alemania. La empresa facturó 25 millones de euros en 2025 y se ha fijado como objetivo alcanzar los 38 millones en los próximos tres años, lo que supondría un crecimiento del 52 %. «Consolidar nuestra cartera de clientes actual será la piedra angular sobre la que construiremos esta expansión», afirma Urdánoz.
Sin embargo, el contexto internacional introduce algunas incertidumbres. La guerra en Oriente Medio ha provocado que el precio del aluminio haya aumentado entre un 20 % y un 30 %, y ha generado una notable volatilidad en el mercado. «La situación en el estrecho de Ormuz es muy sensible. Las fundiciones que operan allí siguen produciendo, pero el transporte se ha visto afectado. Eso está agitando tanto el mercado del aluminio como el del petróleo», advierte. Aunque Aguerri tiene asegurado el suministro a corto plazo, la evolución del conflicto podría condicionar el ritmo de crecimiento previsto. «Tenemos nuestras necesidades cubiertas para los próximos tres meses, pero habrá que ver cómo evoluciona la situación».
Retos empresariales que Urdánoz afronta mientras su carrera arbitral entra en su recta final. A lo largo de estos años ha dirigido finales de la Copa del Rey y de la Copa de España, además de 236 partidos en Primera División y 89 encuentros internacionales. Entre ellos destaca la final del Campeonato de Europa disputada en 2022 entre Portugal y Rusia.
El arbitraje, además, ha dejado pequeñas anécdotas que ahora se cruzan con su nueva vida empresarial. Y es que Urdánoz conserva un registro personal en el que anota los datos de cada partido dirigido. Y no es raro que ese pasado deportivo resurja en su día a día. «Algún trabajador de Aguerri me ha parado para decirme que le pité un partido en Tercera División. La conversación fue muy cordial, así que intuyo que lo hice bien», respira.













