En el corazón industrial de Sakana, concretamente en la localidad de Uharte Arakil, la empresa Industrias Laneko encara una nueva etapa de crecimiento sin perder de vista sus raíces. Con más de siete décadas de historia a sus espaldas, está especializada en la fabricación de tornillería estampada en caliente y es un importante proveedor para sectores estratégicos como el ferroviario, el eólico o el industrial. ¿El secreto? Un modelo de la Economía Social donde los trabajadores deciden el destino de la firma.
En la actualidad, Laneko cuenta con una plantilla de 66 personas, de las cuales casi todas son también socias. Esta fórmula, que tiene su origen en los momentos más difíciles de su historia, hoy es uno de sus principales pilares. «Laneko sigue viva tras muchos años porque en su día apostó por ser una sociedad anónima laboral«, resume su director general, José Félix Beregaña. Y es que la empresa nació en 1955 como Piezas Forjadas, quebró en 1980 y fue después adquirida por la propia plantilla.
Aquel paso marcó una cultura empresarial basada en el sentido de pertenencia. En sus inicios al frente del negocio, los empleados tuvieron que superar momentos muy duros, llegando incluso a trabajar sin cobrar para garantizar la continuidad de la firma. Ese vínculo emocional sigue presente hoy en día, también en decisiones como la recompra de acciones o los procesos de relevo generacional, donde se han buscado fórmulas para que antiguos socios puedan mantener una pequeña participación y seguir ligados a la empresa.
COMERCIO INTERNACIONAL
En paralelo a esa identidad colectiva, Laneko, asociada a ANEL desde 1982, se ha adaptado a las exigencias del mercado. Con una facturación cercana a los 11 millones de euros, exporta ya el 40 % de su producción a países como Francia, Bélgica, Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Marruecos, Argelia, Emiratos Árabes Unidos o Egipto, y realiza operaciones puntuales en mercados como Australia, Estados Unidos, México, Brasil, Chile o Cuba. Además, su red de clientes incluye a relevantes empresas con presencia en la Comunidad foral como Acciona, Nordex, Comansa, Industrial Barranquesa, Magotteaux o EPER.
Para sostener esta actividad, la compañía ha reforzado su capacidad productiva con inversiones por valor de 2,1 millones de euros en maquinaria durante los últimos tres años. Y, además, Laneko también mira al futuro a través de la innovación. Participa en proyectos de I+D tanto nacionales como europeos, entre ellos iniciativas vinculadas al programa Horizon Europe y centradas en la mejora de procesos, el desarrollo de utillaje más sostenible o la eficiencia productiva.
Uno de los desarrollos más singulares en los que trabaja es la sensorización de tornillos mediante fibra óptica. ¿El objetivo? Medir de forma continua y no invasiva la tensión de estos elementos. «De lograrse, supondría un avance relevante en sectores donde la seguridad estructural es crítica. Hay que aprovechar los buenos momentos para impulsar proyectos que permitan afrontar mejor las crisis futuras», concluye Beregaña.













